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Mostrando las entradas etiquetadas como álvaro fernández armero

Todo es mentira (1994)

El personaje de Coque Malla en El columpio (1993), el cortometraje con el que Álvaro Fernández Armero debutaba en la dirección, introduce el pensamiento de su personaje en la pantalla, afirmando <<Si es que todo es mentira…>>, para ir dejando escuchar su manera de pensar y de sentir hacia la desconocida interpretada por Ariadna Gil, quien, a su vez, piensa para sí y ambos para que los escuchemos. De esa manera, Fernández Armero nos hace testigos del diálogo entre dos interioridades que se desean, pero que temen dar el paso y descubrir la atracción que el uno despierta en la otra, y viceversa. Entre ellos, se establece un diálogo sin voz, sus cuerpos se muestran inseguros y evasivos, mientras que sus voces interiores dejan ver la atracción mutua que sienten. Es una relación efímera, solo posible en ese instante, hay que dar el paso o ya será demasiado tarde cuando el tren llegue a la estación y de allí arranque y los separe. Este tono de comedia juvenil, de pareja, de casual...

El columpio (1993)

El debut en la dirección de Álvaro Fernández Armero, El columpio (1993), recibió el premio Goya al mejor cortometraje del año; pero lo interesante no es el galardón sino la frescura con la que expone una situación que a más de uno y una habrá vivido en alguna ocasión. Se trata de una comedia de apenas nueve minutos de duración, que expone a dos personajes, chica (Ariadna Gil) y chico (Coque Malla), ante el deseo y el temor a exteriorizarlo. En la estación del metro, donde ambos aguardan el tren, mantienen las distancias, se observan de forma clandestina. El uno y la otra temen que se les descubra; ignoran que el deseo es mutuo. Callan, aunque su silencio habla. No intercambian palabras durante su dialéctica corporal y mental, pero cruzan pensamientos que nos lo dicen todo del momento compartido en la solitaria parada en el subsuelo madrileño. Allí, se miran disimulando, se piensan, se desean, se desnudan con la imaginación, pero dudan ser correspondidos. La cámara se fija en las expre...