La neutralidad española durante la Gran Guerra (1914-1918) enriqueció a la burguesía industrial catalana en una medida insospechada en tiempo de paz. Mientras parte de Europa se destrozaba, los productos catalanes se vendían a alto precio en los mercados de los países en conflicto, desde cacerolas hasta productos textiles, pasando por la venta de alimentos y de ¿armas? Pero, al tiempo que las fortunas crecían y que los afortunados calculaban mal sus inversiones —como se demostraría tiempo después—, los movimientos obreros amenazaban la hegemonía de los patronos industriales. Para ponerle freno, pactaron con el gobierno central, que envió al general Severiano Martínez Anido para hacerse cargo de la gobernación, lo que supuso uno de los máximos momentos de represión de los movimientos sindicalistas y del avance del proletariado barcelonés en sus conquistas laborales y sociales. Más adelante, la represión cambió su cara al establecerse la dictadura de Miguel Primo de Rivera (1923-1930) y ...