Uno de los dos documentales que William Wyler realizó mientras formaba parte de la Fuerza Aérea Estadounidense, durante la Segunda Guerra Mundial, el más famoso de los suyos, seguía las andanzas del Memphis Belle . Se trataba de una película de propaganda rodada por el prestigioso director durante el conflicto bélico —de ese momento es su pérdida auditiva, debido a las bombas—, que sería exhibida en Estados Unidos y en ella se exaltaba la heroicidad de la tripulación, que no fue la primera de un B-17 en cumplir las veinticinco misiones con las que se ganaban el premio de regresar a casa. Más adelante, el número aumentaría a 30 y de ahí a 35, con lo que se abarataba el gasto en la preparación de otras tripulaciones, aunque la versión oficial sería algo así como que “se aumentaba el número porque los pilotos y los tripulantes eran expertos y eso acortaría la guerra. Lo que no se dice es la excepcionalidad que suponía salir indemne a esos números. Siempre queda leer a Joseph Heller y su ...