El prólogo de Up ( Bob Peterson y Pete Docter , 2009) muestra a un niño solitario y soñador que disfruta visionando un documental sobre su idealizado Charles Muntz, el famoso explorador que en su inocencia infantil se convierte en la inspiración que poco después reconoce en la voz procedente del interior de la casa abandonada donde entra para saciar su curiosidad. En una de las habitaciones derruidas, los ojos del pequeño Carl Frederiksen se sorprenden ante Ellie, la niña en quien descubre a la compañera de juegos, fantasías, realidad, ilusiones y también de ese hogar que ambos construyen tras su matrimonio, y que cobra un significado especial durante y después de la plenitud que concluye cuando la luz de la amiga, cómplice e igual se extingue. De nuevo la soledad, ahora potenciada por el vacío existencial y la sensación de culpabilidad (de no haber cumplido la ilusión de su mujer) que dominan la vejez del señor Frederiksen mientras, ajeno a cuanto le rodea, se aferra al recue...