En la película Jennie ( Portrait of Jennie , William Dieterle , 1947), un retrato femenino traslada la acción al pasado donde descubrimos la relación que se establece entre el arte y la fantasía, la existencia e inexistencia, entre el pintor y su musa, pero, por encima de todo eso, Dieterle habla del amor, de un amor solo posible en el suspiro que el arte inmortaliza sobre el lienzo, dando forma pictórica a la imagen intemporal de la persona amada, idealizada, soñada. En Retrato de una mujer en llamas ( Portrait de la jeune fille en feu , 2019) también un cuadro de la persona amada es la ventana al pasado. Se abre al tiempo pretérito, al instante íntimo, efímero y eterno, socialmente prohibido, humanamente liberador, en el que Céline Sciamma desarrolla la relación entre dos mujeres en apariencia opuestas, Marianne ( Noémie Merlant ) y Héloise ( Adéle Haenel ), pero que no distan tanto en sus sentimientos y emociones contenidas. Son sus vestidos —verde, cuando es modelo, y oscuro, c...