Desde que inició su carrera internacional, el productor Dino de Laurentiis siempre fue a la caza del éxito. No es que antes no lo hiciera, pero en su filmografía italiana —en la que brillan sus mejores producciones, tal que La Gran Guerra ( La Grande Guerra , Mario Monicelli , 1959)—, el mercado se limitaba a su país natal y los presupuestos eran menores. En todo caso, siempre intentó contar con grandes cineastas, guionistas, actores, actrices…, lo cual le deparó algunas películas que son clásicos del cine. Pero, entre sus casi doscientas producciones (acreditadas y sin acreditar), muchas resultaron irregulares; tal vez las menos logradas fuesen las destinadas al mercado internacional, a pesar de que entre estas se encuentren títulos magistrales como Serpico ( Sidney Lumet , 1973), Cara a cara al desnudo ( Ansiktew mot ansikte , Ingmar Bergman , 1976) o Terciopelo azul ( Blue Velvet , David Lynch, 1986), pero las más son de calidad cuestionable. Su búsqueda del éxito en taquil...