<<Para realizar una película de miedo lo primero que hay que hacer es esperar a que se haga de noche y después ir y coger un campo y echarle encima mucha agua, para fastidiar a los señores que pasen por él. Por ejemplo, vemos este coche...>>, explica el narrador que introduce Una de miedo (1935) al tiempo que desvela los secretos mejor guardados de <<un film bufo de Eduardo G. Maroto >>. En apenas veinte minutos <<y con permiso de ustedes>>, Maroto desarrolla un estudio sobre los films de terror. Lo hace con pocos medios, incluso algún graciosillo robará la cámara para impedir que el rodaje se prolongue, pero el equipo no desespera y aprovecha la desaparición para saborear su bocadillo de chorizo. Con gracia y descaro, este irreverente pionero de la parodia cinematográfica en España desvela las pautas y los trucos que ...