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Mostrando las entradas etiquetadas como juan mariné

Juan Mariné, cámara y fotografía

Si uno mira el currículum del barcelonés Juan Mariné (1920-2024) puede encontrarse con parte de la historia del cine español de la segunda mitad del siglo XX, en realidad desde la década de 1940 —su primer trabajo profesional para el cine fue el cortometraje documental El frente y la retaguardia (Joaquín Giner, 1937), en el que ejerció labores de asistente de cámara—, y con más de un centenar de películas que iluminó con su talento, entre ellas la primera película rodada en España en cinemascope, La gata (Margarita Alexandre y Manuel Torrecilla, 1956), un talento que puso a disposición de directores como Rafael Gil, Juan de Orduña, Antonio del Amo, Manuel Mur Oti, José Luis Sáenz de Heredia, José María Forqué, Pedro Lazaga, Jesús Franco e incluso del cubano Julio García Espinosa en El joven rebelde (1961)… A continuación apunto algunos de los trabajos que componen la filmografía de este gran director de fotografía que también se dedicó a la restauración y que coqueteó con el guion en d...

La ciudad no es para mi (1966)

El inicio de La ciudad no es para mí ( Pedro Lazaga , 1966) parodia el ritmo urbano del “desarrollo económico” de la década de 1960. Es caricaturesco y desenfrenado. No pisa freno y resulta uno de los comienzos más acelerados del cine español del momento, también de su antes y de su después. La veloz sucesión y aceleración de imágenes de Madrid, acompañadas por la voz del narrador que informa a similar velocidad del número de habitantes, automóviles, nacimientos, bodas y defunciones, pero tomándose algún que otro respiro antes de volver a la carga, concluyen siguiendo a un hombre anónimo ( José Sazatornial “ Saza ”) a quien el narrador interrumpe para decirle que a ese ritmo no va a llegar a viejo. <<¿Y a usted qué le importa?>>, replica el “velocista” a quien hemos visto y no visto acelerar el paso, apurar la meada, devorar el perrito caliente que compra en un puesto callejero, tragar el café, pagar, dejar propina, así no pierde tiempo esperando el cambio, y de nuevo vol...

Crimen imperfecto (1970)

Parodia del cine de detectives,  Crimen imperfecto  (1970) fue un encargo que Fernando Fernán Gómez  protagonizó, junto José Luis López Vázquez , y rodó para el productor Pedro Masó . Algunas de las grandes películas de la historia fueron encargos, pero no es el caso de este film que se encuentra entre los menos logrados de la filmografía de Fernán Gómez . Una de las causas la apunta el propio cineasta en una entrevista con Antonio Castro: <<nunca logré entender bien el guion, y al no entenderlo bien, y parecerme un tanto infantiloide —luego resultó infantiloide, pero prohibida para menores— intenté traducir este guion a unas imágenes cinematográficas, al estilo de los cómics; pero eso no salió>>. 1  En un intentó de salir a flote, dotándolo de un tono de cómic, no cabe duda de que Crimen imperfecto naufragó. Tampoco se puede negar que busca a toda costa insistir en su modernidad, la misma que satiriza y a la que se entrega en un intento de ofrecer ...

Los dinamiteros (1963)

Suena inusual que en una película los protagonistas sean jubilados que pretenden llevar a cabo un atraco, no tanto por el dinero del botín como por resarcirse de un sistema que, representado en la mutualidad, la burocracia y los burócratas, abraza la deshumanización, el papeleo y el olvido de quien, llegada la edad del retiro, ya no le produce dividendos porque deja de pagar mes a mes, año tras año, aunque se haya pasado la vida pagando y trabajando. Llega un momento en el que la sociedad y el sistema que la rige los trata como si fueran inservibles o, dicho de otro modo, al no producir beneficio económico, los consideran más prescindibles que los prescindibles que todavía trabajan y cotizan con la esperanza puesta en disfrutar de su esfuerzo en el futuro o en otra vida. Pero ese supuesto porvenir se convierte en presente para el trío protagonista de la divertida y subversiva coproducción hispanoitaliana  Los dinamiteros (1963), que deben conformarse con una pensión miserable y ac...

La gran familia (1962)

La historia del cine se escribe sobre excelentes películas que fueron ninguneadas debido a su mala distribución comercial, a la repulsa de ciertos sectores político-sociales o al público de la época, que, en su comodidad y en su negativa a realizar un análisis introspectivo, obvió propuestas cinematográficas inusuales, de rica complejidad, que reflejaban aspectos que no serían del agrado del conjunto. Quizá resultase más cómodo entretenerse visionando un film que no invitase a la reflexión que ver  La regla del juego  ( La regle du Jeu ;  Jean Renoir , 1939),  Monsieur Verdoux  ( Charles Chaplin , 1947),  La noche del cazador  ( The Night of the Hunter ;  Charles Laughton , 1955),  Viridiana  ( Luis Buñuel , 1961) u otras obras maestras que, por ser diferentes, sufrieron el rechazo. De igual manera, la historia del cine también se escribe sobre películas sobresalientes y sobre otras más corrientes que obtienen el beneplácito de los es...

Duelo en la cañada (1959)

La mezcolanza genérica melodrama-western empleada por  Manuel Mur Oti  en  Orgullo (1955) reaparece en  Duelo en la cañada (1959), pero lo hace lastrada por una historia de amor que parece extraída de un cuento de hadas sin madrina mágica, aunque con una cantante de condición humilde que asume el rol de princesa. En esta perspectiva de cuento también encajan su príncipe azul, que la encuentra <<deliciosa, sencilla, apasionante>>, la madre de este, altiva y manipuladora, la mujer que aquella desea para su hijo y el antagonista, primitivo y violento que pretende conseguir por fuerza los sentimientos que no puede despertar por corazón. Los cinco personajes son estereotipos vistos una y mil veces en la pantalla, pero estos tópicos no impiden que Duelo en la cañada funcione cuando la historia se aleja del romance y permite que las características del western y del melodrama se impongan. Los paisajes gaditanos donde se desarrolla la trama, el rancho de Ca...

El capitán Veneno (1950)

<<Yo no he nacido para recibir favores, ni para agradecerlos o pagarlos; por lo cual he procurado siempre no tratar con mujeres, ni con niños, ni con santurrones, ni con ninguna otra gente pacífica y dulzona... Yo soy un hombre atroz, a quien nadie ha podido aguantar, ni de muchacho, ni de joven, ni de viejo, que principio a ser. ¡A mí me llaman en todo Madrid el Capitán Veneno!>> (Pedro Antonio de Alarcón, El Capitán Veneno ) Que sienta mayor simpatía por  El capitán Veneno  (1950) cinematográfico  que por su original literario, publicado en 1881, más que nada, se debe a la presencia secundaria de José Isbert y Manolo Morán  y, sobre todo, por el protagonismo de Fernando Fernán Gómez dando vida a quien se define en la novela breve de Pedro Antonio de Alarcón como <<un hombre atroz, a quien nadie ha podido aguantar, ni de muchacho, ni de joven, ni de viejo, que principio a ser>>. Desde su aparición en la pantalla, durante una introduc...

Huella de luz (1943)

La Guerra Civil española (1936-1939) y la posterior dictadura echaron por tierra los logros alcanzados durante la breve y frágil democracia nacida en 1931, como también lo hizo con la joven industria cinematográfica que durante la primera mitad de la década de 1930 intentaba abrirse paso de la mano de  Benito Perojo , Carlos Velo ,  Nemesio M. Sobrevila ,  Luis Buñuel , Florían Rey , Rosario Pi , o de las actrices  Imperio Argentina  y Conchita Piquer . Por aquellos años  Rafael Gil  escribía críticas cinematográficas para varias revistas especializadas, sin pensar que poco tiempo después el conflicto (bélico, económico, ideológico y social) lo cambiaría todo y le llevaría a rodar cortometrajes de propaganda al servicio de la República. Posteriormente, ya en el bando franquista (más afín a su pensamiento), continuó realizando documentales panfletarios hasta que  CIFESA  le produjo su debut como realizador de largometrajes de ficción, con la...

Deliciosamente tontos (1943)

Durante los primeros años de posguerra la distribuidora y productora valenciana CIFESA se convirtió en la más importante de España. Sus buenas relaciones con el régimen franquista, su visión comercial (priorizaba cine popular) y su intención de imitar al sistema de estudios hollywoodiense, fueron algunas de las causas que permitieron su auge y su asentamiento durante los años que siguieron al conflicto civil español. En su seno se rodaron comedias amables, vacías de contenido y de cualquier intención que no fuera la de entretener sin alejarse de la moral dominante, similares a las "comedias de teléfono blanco" rodadas en Italia durante el periodo fascista, y cine bélico de propaganda, muy típico por aquel entonces. Años después, hacia finales de la década de 1940, llegaría el boom del cine "histórico" de cartón piedra y, ya en los sesenta, la desaparición de la empresa. A diferencia de otras compañías cinematográficas españolas, la valenciana pretendía ser una es...

El batallón de las sombras (1956)

En  El batallón de las sombras  (1956)  Manuel Mur Oti repartía el protagonismo entre varias mujeres para rendir homenaje al género femenino, aunque se trata de un homenaje condicionado por el contexto socio-político del país y de la época. Pero ¿fue  Mur Oti  consciente de que su intención no alcanzaba a todas las mujeres? Posiblemente no, pues carecería de la perspectiva histórica necesaria —la que hoy se presenta ante nosotros para indicarnos lo que ayer estaba velado, haciendo hincapié entre lo que era y ya no es, y lo que no era y ahora es—. Su interpretación del sexo femenino estaría limitada por el pensamiento dominante de entonces y, por tanto, estaría condicionada por el modelo aceptado, asumido e impuesto. Para explicar esto solo hay que ubicar la película en su tiempo, mediados de la década de 1950, y en su espacio, un país conservador de moral nacionalcatólica —tradicional, censora, estirada, represiva, un tanto hipócrita— que limitaba y condenaba...

Orgullo (1955)

Las grandes extensiones, el ganado y los vaqueros que las ocupan, le confieren su apariencia de western. El enfrentamiento entre dos familias, cuyos hijos se enamoran contraviniendo los deseos de los suyos, la aproxima a una tragedia shakespeariana. Pero Orgullo ni es lo uno ni lo otro, es la confirmación del estilo cinematográfico desarrollado por Manuel Mur Oti desde su debut en la dirección en 1949 hasta Fedra (1956). Salvo  Cielo negro  (1951) , cuatro de sus cinco primeras producciones parten del melodrama rural para exponer un entorno donde las fuerzas de la naturaleza, internas y externas, lo simbólico y la figura femenina, fuerte y sufrida como la tierra a la que pertenece, cobran una importancia inusual dentro del cine español de su época, de cualquier época. Pero, a diferencia de Julia en  Un hombre va por el camino (1949), Aurelia en  Condenados  (1953) y Estrella en  Fedra , Laura ( Marisa Prado ), la protagonista de Orgullo...

La muerte silba un blues (1962)

Si hubo un realizador compulsivo, inclasificable y polifacético dentro de la cinematografía española de la segunda mitad del siglo pasado y del primer decenio del presente, ese fue  Jesús Franco , cuya extensa filmografía, alrededor de doscientos títulos, resulta tan dispar como exagerada. En ella abundan producciones que se inscriben dentro del fantaterror y subproductos eróticos que, en muchos casos, firmó bajo seudónimo. Pero la obra de este director, admirado por unos y denostado por muchos, actor, cámara, compositor, guionista, montador y productor, no presenta un estilo definido ni un nexo que dé uniformidad al conjunto de sus películas, más allá  de los irrisorios presupuestos que manejó y que le posibilitaron una libertad de acción al alcance de pocos cineastas. No obstante,  su cinefilia, su intención de realizar un cine de género, su pasión por la música o su predilección por los personajes femeninos se dejan ver a lo largo de  su extensa producción, sob...

Eloísa está debajo de un almendro (1943)

El humorismo, el ingenio, la imaginación y la vanguardia de Enrique Jardiel Poncela se unían a influencias cinematográficas y a su minuciosa búsqueda del chiste y de los diálogos perfectos para no dejar nada al azar. No cabe duda que perseguía el éxito y lo obtuvo, pero lo hizo con un estilo propio que conectó con el público, agradecido ante un humor cercano al absurdo. Y ahí residió parte de su éxito en saber conectar con el gusto popular sin renegar a sus intereses creativos. Es innegable que fue  una de las figuras más destacadas del teatro español, modernizándolo con un humor que iba un paso más allá, y que evoluciona otro en Miguel Mihura . Esta conexión entre lo popular y lo personal también puede aplicarse a sus novelas e incluso a las adaptaciones cinematográficas de sus obras. Jardiel Poncela apuesta por las situaciones inverosímiles en las que se descubren a personajes extravagantes e ilógicos como los que pueblan  Eloísa está debajo de un almendro  (1943), de...