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Mostrando las entradas etiquetadas como fragmentos de nada

Fragmentos de nada: Una de piratas

Fragmentos de nada: Una de piratas Por Antonio Pardines Al alba, el bajel pirata abandonó el puerto de Barcelona y se adentraba en las aguas mediterráneas en las que no muchas jornadas después avistaría una nave genovesa. «La fortuna nos acompaña», pensó el capitán, pues no estaban muy lejos de su litoral y superaban en armas aquel velero comercial de cuya captura podrían darse a la buena vida durante los siguientes meses. El viento y la superioridad de su velamen jugaba a su favor. Contaba con un buen barco y con una tripulación curtida en no menos de una docena de batallas, al servicio de la corona y al propio. La lucha fue dispar, y los corsarios catalanes no tardaron en abordar el barco italiano en el que se ocultaba un tesoro que los depredadores marítimos no supieron valorar en su justa medida. Y no lo supieron porque se trataba de un códice latino escrito a mano, que alguien había titulado Sancti Aurelii Augustini Confessionum libri tredecim . Pero más allá de este galimatías en...

Fragmentos de nada: usuario

Fragmentos de nada: usuario Por Antonio Pardines De pie, delante de la ventanilla del registro de la propiedad intelectual, con varios papeles cubiertos y las tasas de rigor abonadas, me sorprendió escuchar que me llamaban usuario, no persona ni tipo, ni cliente, ni gilipollas. Ni siquiera un indeterminado alguien; del estilo «tienes a alguien ahí esperando». Bien es cierto que no me lo dijeron directamente a la cara, sino que fue la manera empleada por una mujer —cuya forma de saludar me resultó agradable— para referirse a mí cuando le advirtió al amable y tranquilo encargado del registro que había algo o alguien aguardando para usarle. ¡Quiera Dios que no me vea nunca en la obligación de hacerlo! Ya bastante tengo con usarme a mí mismo y con acudir a registrar propiedades de mi dudoso intelecto, pues el muy bribón siempre está dudando y el dudar cansa lo suyo. ¿Qué no tendré que registrar más adelante? ¿Mis sentimientos? ¿Mis emociones? ¿Mis residuos corporales? Tal vez por ello me p...

Fragmentos de nada: Amigos o enemigos

Fragmentos de nada: Amigos o enemigos Por Antonio Pardines En una de las películas protagonizadas por Cantinflas, alguien le pregunta si los jinetes que se aproximan son amigos o enemigos. Y el bueno de Mario Moreno le responde algo así como: «Ándele, pues deben de ser amigos, que vienen todos juntos». Y ahí está el detalle, título de otra de sus comedias —tal vez la mejor de las que protagonizó—, que tomo prestado para introducir que el binomio amigo-enemigo planteado a Cantinflas ya había sido señalado por Carl Schmitt cuando afirmó algo así como que la política no es una gestión neutral, sino un conflicto de identidades entre los suyos y los de otros. ¿Pero quién fue este Schmitt que tantas décadas atrás señaló la base del populismo actual? Pues es el mismo Schmitt que justificó y legitimó el sistema jurídico de la Alemania nazi, tal como escribe Manuel Rivas en su espléndida novela Os libros arden mal  —publicada en gallego por Edicións Xerais; y en castellano, por Alfaguara—. ...

Fragmentos de nada: Saber a onde vas non implica que saibas ir nin chegar

Fragmentos de nada: Saber a onde vas non implica que saibas ir nin chegar Por Antonio Pardines Quen presume e pregoa aos catro ventos que sabe onde vai, o sospeito bastante perdido, porque o ir non só depende dos nosos pasos e desexos, senón dos obstáculos, das forzas propias e estrañas, e das posibilidades que se abren e se pechan ao noso ir e vir ata chegar a algunha parte que signifique ter evolucionado. Os tópicos sempre me pareceron o opio de quen non sabe que dicir, pero que sente a incontrolable vulgaridade de ter que falar sen nada que enriqueza ou que convide ao diálogo e a reflexión. Con todo, hai numerosos exemplos na historia e na intrahistoria que os rompen e que poñerían en evidencia ao “topiquero” de quenda que intenta a graza sen comprender a súa desgraza. Gustaríame ver a orientación dalgúns deles ao percorrer a orografía galega, chea de curvas, de subidas e baixadas, de entrantes e saíntes. A nós non nos custa moito, pois é a nosa e sabemos camiñala sen necesidade de ...

Fragmentos de nada: O Gagarin

Fragmentos de nada: O Gagarin Por Antonio Pardines Chamábamoslle o Gagarin porque o seu nome era Iván Gago Arines e sempre andaba na lúa. Non había día nin clase na que o mestre lle preguntase e o Gagarin escoitase que falaba con el. Nin a berros conseguía que lle prestase atención. El seguía ao seu. E que era o seu? Soñar? Paspar? Nunca o souben e agora cústame imaxinalo. Era baixo ou alto para a súa idade? Gordo ou fraco? Tiña voz de pito? Só lembro o seu flequiño escuro ou claro cubrindo parte da fronte e que levaba anteollos de pasta, tampouco é que daquela houbese moitos modelos a escoller nin que fose moda de xente guapa. Pero ninguén lle cantaba «catro ollos capitán dos piollos»; que non había tantas lendres nin «saltacacholas» que chupasen o sangue como presumían os anuncios daquel «Filbi», diaño de champú!, que tanto empeño tiña en asustar as nosas nais. Pobre delas, pobre de nós, mais a miña era das que os cazaban e dábanlle matarile cos dedos. Que non farían cuns paus chines...

Fragmentos de nada: ir de grolos

Fragmentos de nada:  Ir de grolos Por Antonio Pardines Fai anos, cando adolescente, tiñamos na miña cidade natal o costume de facer o París-Dakar, unha tolemia que non cruzaba o deserto, senón o Franco, empezando no local da rúa Bautizados, o que hoxe está decorado con menús xigantescos como reclamos para turistas, e acabando no Senegal que está fronte á oficina principal de Correos, agora, na súa parte exterior cara Fonseca, convertida en fogar de senfogares. Poida que algún deles lembre o percorrido, incluso que o fixera na súa mocidade. Eran tempos de promesas, de xuventude, de troulas, era un mundo condenado a desaparecer sen sabelo. Porque un mozo nunca pensa desaparecer. Quizais por iso eramos indestructibles de pouca monta nunha cruzada salvaxe polo Franco adiante. Aínda que no seu inicio prometía festa rachada, pois nós nunca o faciamos por competir, senón por botar unhas risas. Mais non todos alcanzaban a terra prometida, e a ledicia inicial deixaba paso a outra cousa. Moi...

Fragmentos de nada: Conforlandia, la tierra de las buenas tardes

Fragmentos de nada: Conforlandia, la tierra de las buenas tardes Por Antonio Pardines ¿Me gustaría saber quién es verdaderamente original en sus aportes? ¿Newton? No. ¿Galileo? Tampoco. ¿Kant? Lo dudo, más si cabe al situarlo en su época, en el conflicto filosófico que se estaba dando. Todo conocimiento forma parte de una evolución e involución. Los de después toman de los de antes, aun sin saberlo. Y es así porque tanto nuestro pensamiento como nuestra realidad son limitados, de ahí que también lo sean las novedades, que, en su mayoría, no pasan de ser tecnológicas, pues los sentimientos, los miedos, las frustraciones y las aspiraciones humanas apenas han cambiado. ¿Y los tiempos? ¿Están cambiando como cantó Bob Dylan? La tendencia que siguen los últimos años, más allá del particular de cada lugar, parece señalar que estamos viviendo en una Europa asustada de su vulnerabilidad, temerosa de perder su bienestar, y eso funciona muy bien como discurso para captar votos, sobre todo para la...

Fragmentos de nada: apropiación de conciencias

Fragmentos de nada: apropiación de conciencias Por Antonio Pardines Sin conciencia propia, la Inteligencia Artificial es la suma de pensamientos y datos ya expuestos por algunos humanos a lo largo de la historia. Digo algunos porque son una minoría los que dejan una originalidad que pasa a formar parte de los logros de la especie —sin olvidar que también suelen ser unos pocos quienes empujan al resto a malograrla—. Por lo que una charla con el procesador de datos no puede pasar del límite de lo conocido, aunque este conocimiento sea ignorado por las personas que consultan sin más curiosidad que obtener los datos que les reafirmen o les saquen de dudas concretas; es decir, aquellas que son en la inmediatez y no obligan a mayor esfuerzo que la consulta. De ahí que la conversación entre los dos extremos de la (in)comunicación que se está dando acerquen el espejismo de establecerse entre dos interlocutores. Lo cual no deja de ser un reflejo o una alucinación virtual entre una mente orgánic...

Fragmentos de nada: ecos da incomprensión lectora

Fragmentos de nada: ecos da incomprensión lectora Por Antonio Pardines Que lembre, poucas veces vin ou lin opinións e traballos que me fixeran pensar que a xente tivese capacidade para analizar textos complexos máis aló dunhas liñas e, aínda así, tampouco conseguían atopar a idea central nin as periféricas. Estou a pensar na EXB, mitificada pola nostalxia, que cursei de 1980 a 1988. E o conto non cambiou no instituto nin na universidade, onde nos mandaron analizar unha película e poucos, case ninguén, fixo unha crítica máis ou menos aceptable, agás quen copiou unha da revista Imágenes de Actualidad  que o profesor deu por boa e feita polo alumno. Que quero dicir con isto? Que o docente, duns cincuenta anos, tampouco tiña nin idea do que falaba? Tíñalle cara de Fotogramas ? Non era quen de distinguir entre o texto profesional e o dun mozo? Pretendo quitarlle ferro ás estatísticas? Non, pois non considero que os seres humanos estemos delimitados por elas, senón pola nosa falla de cur...

Fragmentos de nada: mercado de poetas

Fragmentos de nada: mercado de poetas Por Antonio Pardines Me gustaría olvidar lo antes posible  Vamos a comprar un poeta  (publicada en 2019), y sé que la olvidaré aunque no quisiera, en cuanto acabe sus últimas páginas, las de un libro infantil, pues lo supongo escrito para niños. Pero ¿para qué tipo? ¿Para los que quieren aprender a componer chachi? —preguntaría, tal vez, Derek Zoolander, ejemplar modelo de lo inútil. Ahí ya me pierdo porque existe una diversidad que no alcanzo y, por tanto, me veo incapaz de precisar. Pero sé la sensación que me produce su lectura, la cual nace de quien lee y su relación con la literatura. En mi caso, esta marca mi impresión de que la supuesta ligereza bienintencionada de Afonso Cruz intenta guiar a sus lectores por el camino correcto, vía un humor reiterativo en el mismo chiste, cuando dudo de la corrección anclada en un solo instante y lugar. Me chirría desde prácticamente el primer momento. No niego el derecho de considerar correcto est...