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Mostrando las entradas etiquetadas como robert redford

Gente corriente (1980)

Desde los tiempos de El candidato ( The Candidate , Michael Ritchie, 1972), incluso antes, se veía venir que Robert Redford era algo más que una cara bonita que lucir en la gran pantalla. Lo apuntaba su faceta de productor y su búsqueda de películas que tuviesen algo que expresar, claro que sin olvidarse de su estatus estelar, algo que invitase a la reflexión más allá del espectáculo, la aventura, el drama o la intriga propuestas por directores como Michael Ritchie y, sobre todo, Sydney Pollack. Así, en 1980, se produjo su paso a la dirección en Gente corriente ( Ordinary People , 1980), en la que Alvin Sargent adaptaba la novela de Judith Guest, y salió bien parado: aplaudido y premiado  —cabe recordar que los premios no son objetivos, ni establecen que unas películas sea mejor que otras, aunque lo presuman—. Pero, aparte de no dejarse ver en la pantalla, consciente de que su presencia llamaría la atención más de lo deseado y que tampoco había un papel para él, lo interesante f...

El río de la vida (1992)

Ninguna editorial apostaba por su manuscrito, así que fue la Universidad de Chicago, donde había pasado cuarenta años de docente, la que acabó publicando El río de la vida , una novela que son tres historias biográficas de Norman Maclean, un profesor de literatura que, ya jubilado, se decidió a contar las historias de su vida en este único volumen publicado en vida, en 1976. La primera de ellas dio pie a El río de la vida ( A River Runs Through It , 1992) de Robert Redford , en la que el famoso actor, director y productor, que aquí no asoma en la pantalla, realiza otra historia de gente corriente, como lo fueron su primer film como director, Gente corriente ( Ordinary People , 1981), y su segundo largometraje tras las cámaras, Un lugar llamado milagro ( The Milagro Beanfield War , 1988). Dicho de otro modo,  Redford se decanta por encontrar belleza en las pequeñas cosas, en la armonía del mundo natural y el humano, en las risas y los llantos, en el conflicto y las relaciones hu...

Un lugar llamado Milagro (1988)

El pequeño contra el grande, tal como gusta en Hollywood y como fantasean en la Biblia cuando esa competición se decanta por David sobre Goliat. Desde entonces, ejemplifica la posibilidad de que el insignificante en apariencia venza al evidente gigante. Pero, ya en una casa de apuestas de la realidad mundana, nadie apostaría por ese pequeño, ni siquiera su familia, sus amigos y vecinos, aunque luego algunos se le sumasen a la lucha, otros continuasen impasibles y los hubiera que le trabasen. ¿Y el Estado y las leyes? ¿Apoyan a estos anónimos que, para el sistema, carecen de nombre y atributos que les distinga? Respuestas negativas aparte, solo en el cine y la literatura fantástica tiene todas las de ganar, pues ahí, en el celuloide y en los cuentos de hadas, en la fantasía más que en el mundo real, la victoria del débil frente al fuerte no es inusual, sino una constante que podría hacernos pensar que la victoria de la justicia social resulta más fácil de lo que es. Frank Capra fue un...

¿Quién quiso ser Robert Redford?

Nunca quise ser Robert Redford, ni ningún otro actor de Hollywood y de ninguna parte, salvo tal vez Clint Eastwood , Jason Robards o Charles Bronson cuando se dejaban acompañar de Sergio Leone , pero he de reconocer que Redford, los nombrados u otros como su amigo Paul Newman, Cary Grant , Humphrey Bogart , Marcello Mastroianni , Alberto Sordi, Fernando Fernán Gómez o Sean Connery, siempre han estado ahí, desde que tengo recuerdos de cine. Crecí con héroes y villanos de celuloide, de literatura y de fantasía. Incluso en la calle de mi infancia teníamos alguno. Ahora, pesando en Redford, me viene a la mente su timador en El golpe ( The Sting , George Roy Hill, 1973), junto a Paul Newman, y pienso en lo mucho que me divirtieron y en que ambos, con su alegría y sus chanchullos, me hicieron querer engañar a todos. En realidad, me hicieron más divertidos mis momentos de cine, no solo en esa película sino en muchas otras. Ahí quedan, en la memoria y en la pantalla, su fugitivo en Jauría hu...

Leones por corderos (2007)

Durante una de las escenas de Leones por corderos ( Lions for Lambs , 2007), el profesor de Ciencias Políticas Stephen Malley ( Robert Redford ) le viene a decir a su díscolo alumno Todd Hayes (Andrew Gardfield) que participar del supuesto proceso democrático —acudiendo a manifestaciones y desfiles o pegando sellos y carteles, supongo que en campañas electorales— es mucho mejor que su escepticismo crítico, casi nihilismo, con el que critica la política de su país. Pero, acaso ¿la crítica y la autocrítica no son indispensables para señalar aquello que no funciona? ¿Se equivoca el alumno o el profesor? ¿Sin una actitud crítica, que ciertamente implica algo de pesimismo y de escepticismo, cómo mejorar el sistema, hacer de él lo que presume ser? En realidad, quiere hacerle pensar, que salga de una actitud apática, pues la crítica implica que luche por un futuro, que demuestre su valía posicionándose, no a favor de los políticos, sino de la democracia; no a favor de la guerra, sino de la l...

El jinete eléctrico (1979)

Imagino a Sonny Steele ( Robert Redford ) recién nacido en un país desarrollado y de libre mercado que vibra con los triunfadores, los idolatra mientras brillan y los olvida cuando su estrella se apaga. En su pequeña cabeza, luce una mata oscura como la pez que, con el paso de los días y de los meses, caerá para dejar su lugar a un cabello rubio. El niño abre sus ojitos por primera vez. Llora, siente frío y extrañeza, le duele la luz y el respirar, pero es incapaz de crear imágenes en su mente que le expliquen parte de la realidad en la que descubre la fisonomía de su madre, que le susurra sin que él lo comprenda, en un intento de tranquilizarle entre sus brazos, “no pasa nada, mi vida”. Lo acurruca contra su pecho y el bebé reconoce los latidos; y ese ritmo cardio-familiar le calma. Duerme. Todavía carece de información e ignora que, sin apenas darse cuenta (y sin recordar cuándo se inician), las imágenes poblarán su mente para crear su pensamiento. Más tarde, se acostumbrará a ellas...

Brubaker (1980)

De un modo u otro, la realidad inspira a los escritores y a los guionistas para escribir sus historias, aunque estas acaben siendo fantasías o cuentos. De una anécdota que le cuentan a Luis García Berlanga puede salir El verdugo (1963) o de una guerra colonial y comercial, alguien puede componer un poema épico que, durante siglos, será cantado en las casas de los grandes terratenientes a lo largo y ancho del Egeo y el Jónico. En todo caso, lo común a ambas historias es que parten de un origen real y eso mismo sucede con el drama carcelario que W. D. Richter guioniza en Brubaker (Stuart Rosenberg, 1980), cuya historia la inspira la realidad del funcionario de prisiones de Arkansas, Tom Murtom, que denunció los usos y abusos del sistema penitenciario hacia finales de la década de 1960. Fue entonces cuando Murtom se enfrentó a la corrupción y, supuestamente, logró derrotarla… ¿Cómo? Probablemente, de forma menos heroica que la exhibida por Henry Brubaker ( Robert Redford ) en este entret...

Descalzos por el parque (1967)

Producida por el mítico productor de Casablanca (Michael Curtiz, 1942), Hal B. Wallis, y escrita por el popular comediógrafo Neil Simon, a partir de su exitosa comedia homónima, Descalzos por el parque ( Barefoot in the Park , Gene Saks, 1967) reúne en pantalla a Robert Redford y a Jane Fonda para que den vida a una pareja de recién casados ante su primera crisis matrimonial. Los primeros días son idílicos, los pasan en un lujoso hotel neoyorquino y, aunque no se muestre en pantalla, disfrutan de su luna de miel. Pero todo cambia cuando la normalidad se hace con sus vidas y las personalidades de ambos cónyuges se distinguen y distancian debido a sus distintas prioridades. Esto da pie al enfrentamiento de intereses, a la búsqueda del equilibrio, al enredo y a la comedia, a la evasión de la realidad, fuga por la que apuesta el film al bromear situaciones. Da igual que se sepa que todo es mentira, que se esté ante la enésima crisis matrimonial que será vencida por la ensoñación del amo...

La verdad (2015)

La gente confía en los rostros televisivos que asoman en informativos, reportajes, tertulias en la mañana o por la noche; da por hecho que les informan y les dicen la verdad. Para muchos televidentes, las opiniones expresadas por tales caras amigas —pocas hay que se ciñan a la información sin introducir tendencia, su perspectiva y algo de publicidad— son más que palabras: son ley. El público en su incapacidad crítica no las reflexiona, no las contrasta ni siquiera las duda. Las da por hechas y por hechos; es decir, son la verdad sucedida. ¿Por qué no habría de hacerlo, si la televisión presume decir verdades? Pero habría que determinar qué es la verdad, si significa para todos lo mismo, si se puede llegar a un acuerdo que implique que su significado sea de uso “común” y no partidista, a capricho manipulador; si no, ¿de qué verdad se estaría hablando? ¿De la tuya? ¿De la mía? ¿De la de aquel o aquella otra? De cualquier forma, queda claro que relatar los hechos y el desvelar tapados son...

Spy Game (Juego de espías) (2001)

La industria de Hollywood siempre apuesta sobre seguro, aunque a veces pierda en su apuesta y sufra un descalabro, que no fue el caso de Juego de espías ( Spy Game , 2001), aunque no dio todo el buen rendimiento económico que se esperaba. Recuerdo haberla visto en el cine, cuando se estrenó por aquí. ¿Por qué acudí a verla? Es evidente, por su pareja protagonista, Robert Redford y Brad Pitt, y por la trama, aunque no por el cómo se desarrolla, pues todavía no tenia una idea clara de ese cómo. Hoy, sí. Más que un film de espionaje, se trata de una película de acción o, si se prefiere, como apunta el título, de un juego de despiste visto desde la perspectiva del espectáculo ruidoso, la mayoría de veces vacío, que puede encontrarse en una película dirigía por Tony Scott. Esto no quiere decir nada en contra del director de Enemigo público ( Enemy of the State , 1998) ni de los films de consumo inmediato en los que, sin duda, era un experto.  Véase para corroborar lo dicho  Top ...

Sneakers (Los fisgones) (1992)

El mayor reclamo de Sneakers ( Los fisgones ) (1992) era contar con el protagonismo de Robert Redford, quien por primera y última vez compartía escenas con Sidney Poitier , otro de los grandes iconos del Hollywood de la segunda mitad del siglo XX. Pero eso no era todo para atraer al público a este entretenimiento hecho a la medida de Redford. También había anzuelo juvenil en la presencia de River Phoenix, que venía de protagonizar la más compleja e intimista Mi Idaho privado (My Own Idaho, Gus Van Sant, 1991). Además, al tratarse de un film lúdico, sin apenas más tema que divertir desde la intriga, se contó con Dan Aykroyd para darle un toque cómico y paranoico en su otra especialidad: las teorías de la conspiración. Y ya que se estaba tirando la casa por la ventana, había que presentar un villano a la altura de las circunstancias y este rol cayó en Ben Kingsley. Claro está que a la historia le faltaba algo; y ese algo era una presencia femenina elegante y atractiva que no desmerecie...