Ir al contenido principal

Entradas

Mostrando las entradas etiquetadas como tod browning

Garras humanas (1927)

<<Así, las apariencias exteriores pueden ser menos de lo que son: el mundo siempre se engaña con el ornamento.>> William Shakespeare: “El mercader de Venecia” Interioridad e imagen externa asoman en la pantalla con la fuerza de Lon Chaney, que era un esperto en mostrar ambas, además de ser uno de esos pocos actores cuyas películas, en su protagonismo, parecen un género en sí. Es decir, el público reconoce en ellas características comunes: temáticas similares que encuentran en el actor una presencia y una capacidad portentosas para trasmitir las pasiones, deseos y emociones de sus personajes sin que medie la palabra. Sus interpretaciones generan la doble y contradictoria sensación de estar ante algo reconocible y a la vez diferente: el ser humano en su complejidad. Esto se agudiza en sus múltiples colaboraciones con Tod Browning, sin ir más lejos en Maldad encubierta (The Black Bird, 1925) y en Garras humanas (The Unknown, 1927), dos de los grandes títulos comunes de esta ...

Drácula (1931)

Abrir el ciclo de terror de Universal Pictures de la década de 1930 ha conferido a Drácula (1931) una popularidad que sobrepasa su calidad cinematográfica, pero, alejándonos del puesto que ocupa en la historia del cine y ateniéndonos a la versión estrenada, ni se encuentra entre el mejor terror del estudio fundado por  Carl Laemmle ni tampoco entre lo mejor de ese gran director llamado  Tod Browning . Quizá, consciente de no haber podido realizar la película que deseaba hacer (la productora hizo numerosos cambios ajenos a Browning ), sus personajes quedan definidos por una linealidad inusual dentro de su cine, el realizador retomó la figura del no muerto en La marca del vampiro  ( Mark of the Vampire , 1935), aunque esta tampoco nos da una idea del sobrado talento de un cineasta que en películas como La parada de los monstruos ( Freaks , 1932) se adelantó a su tiempo. No obstante, gracias al éxito de Drácula , la empresa, por aquel entonces todavía en manos de...

Maldad encubierta (1925)

La apariencia de cine de terror y sus rasgos fantásticos no ocultan que las películas más personales de Tod Browing  sen tragedias y dramas de dolor, soledad, ternura, pasiones y frustraciones de personajes en su mayoría personajes marginales, a primera vista monstruosos o marcados por algún tipo de discapacidad física —él mismo había perdido su dentadura y la movilidad en una de sus piernas tras sufrir un accidente automovilístico en 1915, que también se cobró la vida de uno de sus acompañantes. Desde estos seres complejos, en ocasiones acomplejados y siempre ambiguos, se accede al constante enfrentamiento de opuestos que se produce en interioridades en conflicto, espacios humanos construidos sobre lo racional y lo irracional con abstractos de  belleza y fealdad, de luz y oscuridad, de crueldad y bondad, que se contraponen al mundo exterior donde se ocultan las imperfecciones humanas bajo máscaras aceptadas e incluso admiradas. Esta constante lucha de emociones y senti...

Intolerancia (1916)

Las primeras imágenes en movimiento proyectadas por los hermanos  Lumière  generaron en ilusionistas como Alice Guy o Georges Méliès  la idea de dotarlas de fantasía, a su vez, estos magos del celuloide, con sus trucajes y su puesta en escena, precipitaron que otros se embarcaran en la novedosa y atractiva aventura del cinematógrafo, una aventura  que se encuentra repleta de nombres propios que ayudaron a evolucionar un espectáculo de feria, repetitivo y sin entidad narrativa, hasta convertirlo en un medio artístico con personalidad y lenguaje propio. Uno de aquellos pioneros, el más reconocido e imitado durante la década de 1910 y la primera mitad de la siguiente,  David Wark Griffith , desarrolló técnicas de montaje que le permitieron superar las limitaciones narrativas existentes para dotar a sus producciones de gran complejidad, fluidez y riqueza visual. El uso que hizo del montaje en paralelo de dos escenas, de los saltos temporales, de los encuadres pan...

Muñecos infernales (1936)

Hay pocos directores que insistan en un tema y lo hagan con tanto acierto como Tod Browning . Sus películas se centran en personajes atormentados, condenados por sus pasiones, por su doble rostro o por ser diferentes dentro de lo que se considera normal. La normalidad no es para ellos, lo es el rechazo, no por deseo propio, obligados a transformarse y dejar de ser quienes querían ser. Más o menos esto le sucede al protagonista de Muñecos infernales ( The Devil Doll , 1936), que, para demostrar su inocencia, se convertirá en culpable. Este hecho que se contradice, pero no para alguien como Paul Lavond ( Lionel Barrymore ), que se escapa del penal en el que ha pasado los últimos diecisiete años encerrado por un crimen que no cometió. Lavond no puede evitar el odio que siente hacia sus antiguos socios, el mismo que le ha permitido sobrevivir a las duras condiciones sufridas durante su cautiverio, y que le ha convertido en un ser atormentado. En la mente de Lavond hay l...

La parada de los monstruos (1932)

El cine de Tod Browning  juega con la imagen aparente y lo que esta oculta o no dejar ver. Es un cine entre la apariencia y la verdad en los que los personajes no son solo fachada, sino psicología: sentimientos, pasiones, emociones... Aprovechó la libertad que le concedió el productor  Irving Thalberg  para rodar una fábula personal, a la vez tierna y desgarradora, que fue incomprendida por el ejecutivo de la  Metro-Goldwyn-Mayer , quien, esperando una película de terror, mandó recortar el metraje de un film en la actualidad mítico. A pesar de sufrir la mutilación en la sala de montaje, La parada de los monstruos ( Freaks ) se convirtió en un alegato ejemplar contra la intolerancia, la estupidez y la falsedad que se esconden tras las apariencias como aquellas que impiden descubrir que los niños del circo solo son eso, niños, y como tal solo desean jugar y ser aceptados, aceptación que encuentran en el payaso Phroso ( Wallace Ford ), de pensamiento...