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Mostrando las entradas etiquetadas como comedia

Red Rock West (1993)

La inevitable atracción de la roca Por Antonio Pardines La desventura de Michael (Nicolas Cage) en Red Rock, una pequeña población de unos mil quinientos habitantes en el estado de Wyoming, gira alrededor de las coincidencias que le zarandean para el disfrute del público que acudió a las salas para dejarse llevar por las penurias de un don nadie atrapado entre el estar sin blanca y la codicia que la fortuna pone en su camino. Aparece en forma de una mujer fatal (Lara Flynn Boyle), de un marido no menos capullo (J. T. Walsh), que resulta ser el barman, la parte contratante de un homicidio y el sheriff local, y un asesino profesional (Dennis Hopper) que, como Michael, procede de Texas, el estado de la Estrella Solitaria. Quizás, debido a esa soledad compartida le insista que beba con él después de estar a punto de atropellarlo mientras Michael huye en la nocturnidad de una carretera solitaria en la que el héroe —pues lo de anti solo es otra apariencia más— acaba bajo el automóvil de quie...

Un optimista de vacaciones (1962)

Días de familia Por Antonio Pardines El hogar y la familia han sido temas recurrentes en el cine desde los albores del medio. Se han tratado en pantalla desde la comedia hasta el terror, pasando por el melodrama y otros géneros como la ciencia ficción y el  western . Lo que queda claro es la importancia que la sociedad concede a ambos, lo cual es totalmente explicable porque somos sociedades sedentarias y estas se componen de núcleos familiares —aunque desde un tiempo a esta parte de carácter nuclear—, que serían algo así como los primeros grupos sociales, aquellos que derivarían en los clanes y sucesivas etapas evolutivas que nos han traído hasta aquí. Antes de la revolución industrial, la familia estaba formada por varias generaciones, desde los abuelos hasta los nietos, formando un grupo numeroso que se acogía a la autoridad del patriarca; pero los nuevos tiempos redujeron el número de miembros, pasando a la familia nuclear y, posteriormente, a la monoparental, aquella que hace ...

El tiempo de los gitanos (1988)

Surrealismo mágico Por Antonio Pardines Podría decir que El tiempo de los gitanos ( Dom za vesanje , 1988) es una mezcla de neorrealismo —del Vittorio De Sica y Cesare Zavattini de Milagro en Milán ( Miracolo a Milano , 1951) y El techo ( Il tetto , 1956)—, de la literatura de Bohumil Hrabal y del cine de Fellini y de Buñuel, así como de la comedia del absurdo, del realismo mágico y del folclore gitano —no en vano, los diálogos de la película se dan en romaní—, pero es algo más. Es una película que define para siempre el estilo de Emir Kusturica y lo sitúa entre los grandes creadores de fantasías marginales que, partiendo del particular, resultan universales porque hablan de comportamientos y de sueños humanos; aunque el director serbiobosnio los deforme hasta alcanzar ese estilo suyo tan reconocible en toda su obra. La historia de su tercer largometraje, ovacionado en Cannes como pocas veces se había visto, muestra en el plano secuencia de los créditos el ambiente y el espacio peri...

El turista accidental (1988)

Reduciendo distancias Por Antonio Pardines Un fulano va y dice aquel «Yo soy tu padre» y trasciende más allá de lo esperado. Incluso se convierte en icono pop, tan mediático que ni siquiera se piensa quién le puso esa frase en boca. ¿Fue Leigh Brackett o Lawrence Kasdan? ¿O por el tono pastel, George Lucas, Danielle Steel o Corín Tellado? En todo caso, remite a las películas y a los guiones de Lawrence Kasdan, en los que dominan los lazos humanos y también la aflicción y el conflicto que conducen a la distancia y al aislamiento que sufren personajes como ese padre o Macon (William Hurt), que debe superar su desierto para volver a sentir la compañía curativa del otro. El cine de Kasdan es, finalmente, esa necesidad de establecer comunicación y comunión con el otro; sucede incluso en Fuego en el cuerpo ( Body Heat , 1981), su elogiado debut en la dirección de largometrajes, o mismamente cuando parece que hace cine de género: en los wéstern Silverado (1985) y Wyatt Earp (1994) o en la ...

Yo, yo mismo e Irene (2000)

Jekyll y Hyde filtrados por la máscara Por Antonio Pardines Los hermanos Farrelly obtuvieron un éxito colosal con Algo pasa con Mary ( There’s Something About Mary , 1998), comedia en la que desplegaron su arsenal de situaciones más que absurdas, grotescas, y el humor que iría dejando de sorprender al público —incluso al más conformista— a medida que sumaban títulos a su filmografía. Pero en Yo, yo mismo e Irene ( Me, Myself & Irene , 2000) la «chistosidad Farrelly» todavía conservaba algo de frescura y de incorrección adolescente, aunque el tema y los chistes no fuesen originales. La idea partía de la expuesta por Robert Louis Stevenson en su relato sobre el doctor Jekyll y el señor Hyde, incluso se aprecian momentos similares a los desarrollados en La máscara ( The Mask , Chuck Russell, 1994), más que nada en la presencia desdoblada y gesticular de Jim Carrey, que también en aquella asumía la doble personalidad de cuyo choque se supone el humor gamberro al que aspiran los Farr...

La mujer de rojo (1984)

La roja chispa del bochorno Por Antonio Pardines En lo alto de un edificio, Theodore Pierce (Gene Wilder) piensa en cómo llegó a esa cornisa calzado en zapatillas que le quedan grandes y vestido en una bata que pertenece a otro marido, el de Charlotte (Kelly LeBrock), la imponente y hermosa modelo —siempre según la particular versión del narrador— que ha perseguido hasta ese instante para sentirse tal vez joven, puede que viril, triunfador o vivo, y con quien ha fantaseado para escapar de su rutina en el trabajo, con los amigos —todos ellos infieles consumados— o en su matrimonio. Theodore no lo dice, pero vive en la insatisfacción permanente y solo la ilusión de una cana al aire parece sacarle de la abulia que le caracteriza. Nada más fácil para explicar esa elevada situación inicial de Theodore, la que el público que se congrega en la calle asume suicida porque ignora que el aspirante a infiel está en las alturas por obra y gracia de un guion que nos explica en pretérito sus días de ...

La gran belleza (2013)

Cuando decido despertar, duermo Por Antonio Pardines Hay un estilo Sorrentino. El director napolitano quiere hacerse notar. Es como si dijese: «esta es mi película, esta es mi historia, la que os voy a contar. Y lo haré a mi manera, aparentando barroquismo pero introduciendo cargas de profundidad tras la caricatura del mundo y el movimiento de mi cámara». Y aquí, en La gran belleza ( La grande bellezza , 2013), se trata de un cuento sobre el vacío y la farsa existencial, sobre la sociedad de la opulencia, sobre su no tan dulce  dolce vita . Para ello, inicialmente contrapone dos espacios: uno de arte, que ya asoma como consumo para turistas, y la fiesta del sesenta y cinco cumpleaños de Jep Gambardella (Tony Servillo), quien bien pudo ser un aprendiz de Marcello, cuando llegó a Roma, la ciudad tantas veces recreada y fantaseada por Fellini. En todo caso, Jep, el más mundano entre los mundanos, comprende una cuestión que había pasado por alto hasta entonces: que no quiere perder el...

Nouvelle vague (2025)

El arte de reducir lo heterogéneo a un solo personaje Por Antonio Pardines La mistificación y la mitificación están a la orden del día, siempre lo han estado, de ahí que pervivan la idea de Buda o de Cristo, de Platón o de Kennedy, así que es comprensible que en su hagiografía irónica sobre el Jean-Luc Godard de Al final de la escapada (1959), Richard Linklater reduzca un montón de aspectos y personas al cliché, al tópico, a la nostalgia de un tiempo febril y a la imagen mítica que se tiene de un grupo que se dio en llamar «nueva ola», como otras olas que surgieron en el cine europeo contemporáneo, pero con una publicidad mayor y más efectiva… En su película Nouvelle vague (2025), Richard Linklater recrea una escena en la que el personaje de Jean-Luc Godard presume con evidente pedantería: «Paul Gauguin dijo “el arte es plagio o revolución”». Obviando que deja fuera a una parte vital del arte, quien lo interpreta como tal; incluso obra de un error o de un grito de desesperación. En r...

El alcalde y la política (1979)

Una astracanada política Por Antonio Pardines Durante el franquismo, el cine político era impensable en España, o al menos uno que no fuese adoctrinador a favor del régimen. Cierto que existían pequeñas dosis de política en algunas películas que colaban sus mensajes entre las risas y el llanto, ahí están Luis García Berlanga, Juan Antonio Bardem, Marco Ferreri, Saura o el cine negro de los años cincuenta y sesenta para introducir de contrabando algunas miserias y realidades de aquellos años. Pero lo que se dice cine político no sería posible hasta la muerte del dictador en 1975. Entonces proliferó ya no por la necesidad que había de exponer y de hablar de lo que había sido y de lo que estaba siendo, sino porque el tema vendía. Y no hay que olvidarlo: el cine es negocio, aparte de propaganda, entretenimiento o arte —en el mejor y menos prolífico de los casos. Hay un montón de ejemplos de este tipo de películas hechas en la España de la transición, pero quizás las más importantes y recon...

Interferencias (1988)

Triángulo sin vértices Por Antonio Pardines La idea que guardaba de Interferencias ( Switching Channels , 1988) se ha reafirmado al volver a verla después de casi cuatro décadas. Sigue siendo la misma aburrida de antes, la que me hace bostezar en su empeño de ser graciosa. Parece innegable que sea la menos corrosiva e irónica de las adaptaciones de la popular obra teatral de Ben Hecht —según Wilder, el guionista más prolífico de su época— y Charles MacArthur, que ya había sido llevada a las pantallas por Lewis Milestone, Howard Hawks y Billy Wilder, tres cineastas cuyas gigantescas sombras quizás fuesen demasiado para que Ted Kotcheff y el guionista Jonathan Reynolds viesen un rayo de luz y de esperanza para su propuesta. Tal vez, por ello, el resultado fuese esta comedia deslucida, sin el menor brillo. Aparte, ¿dónde está esa cosa llamada «química»? No asoma entre los personajes, no hay tensión ni pasión, ni siquiera la complicidad y la atracción que pudiese darle alas al asunto. ¿Qu...