La adaptación cinematográfica realizada por Antón Reixa de la novela O lápis do carpinteiro , de Manuel Rivas , apunta grandeza pero se desinfla a medida que pasan los minutos y su narrativa desvela el artificio y la falta de magia y emoción, que sí se encuentran en la obra literaria. Reixa inicia el film con la promesa de un instante cinematográfico atractivo, que capta la atención, pero no cumple su promesa: la de ser el film que en realidad no es. Los primeros minutos del recuerdo de Herbal ( Luis Tosar ) resultan lo mejor de la película: presenta a los personajes, establece el conflicto histórico y gana en interés humano cuando se centra en los presos republicanos encerrados en la cárcel de Compostela, pero, una vez abandonado este presidio y sin un personaje clave como el pintor ( Carlos Blanco ), la trama se resiente y pierde en su intento de encontrar su propio camino. Prescindir de aspectos vitales en la narrativa del original literario —el deambular entre el pasado y el pres...