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Mostrando las entradas etiquetadas como filosofía

Fragmentos de nada: Una de piratas

Fragmentos de nada: Una de piratas Por Antonio Pardines Al alba, el bajel pirata abandonó el puerto de Barcelona y se adentraba en las aguas mediterráneas en las que no muchas jornadas después avistaría una nave genovesa. «La fortuna nos acompaña», pensó el capitán, pues no estaban muy lejos de su litoral y superaban en armas aquel velero comercial de cuya captura podrían darse a la buena vida durante los siguientes meses. El viento y la superioridad de su velamen jugaba a su favor. Contaba con un buen barco y con una tripulación curtida en no menos de una docena de batallas, al servicio de la corona y al propio. La lucha fue dispar, y los corsarios catalanes no tardaron en abordar el barco italiano en el que se ocultaba un tesoro que los depredadores marítimos no supieron valorar en su justa medida. Y no lo supieron porque se trataba de un códice latino escrito a mano, que alguien había titulado Sancti Aurelii Augustini Confessionum libri tredecim . Pero más allá de este galimatías en...

Adorno, desde la vida dañada

El subtítulo “Reflexiones desde la vida dañada” responde con bastante precisión a la pregunta de qué va “Minima Moralia”. Este libro escrito por Theodor W. Adorno entre 1944 y 1947 iba a serlo también de su colega Max Horkheimer, a quien le dedica la obra, pues la idea inicial era la de realizar un diálogo entre ambos filósofos, junto a Herbert Marcuse y Erich Fromm, máximos representantes de la primera generación de la Escuela de Fráncfort. Pero, no pocas veces, las intenciones se ven truncadas por circunstancias externas. En el prólogo del libro, Adorno explica de la siguiente manera que <<la ocasión inmediata para componer este libro me la brindó el cincuenta cumpleaños de Max Horkheimer el 14 de febrero de 1945. Su elaboración coincidió con una fase en la que, debido a circunstancias externas, tuvimos que interrumpir el trabajo en común>>. Si se continúa leyendo más allá de esas primeras páginas, se sabrá sobre qué ideas giran sus reflexiones y cuáles son las conclusion...

Fragmentos de nada: Byung Chul Han y el cansancio

De regreso, tras despedirme de unos amigos, ya a punto de subir las escaleras de la Quintana, me descubrí rodeado de quietud y pensando en el popular ensayo de Byung-Chul Han sobre la sociedad actual, que él dice del cansancio y del rendimiento, aunque podría haberla llamado de consumo, de la imagen de cara la galería, de las deidades minúsculas —pues ya todos, en nuestra pequeñez, nos sentimos el centro del universo— y del estar en la rueda, de la cual no se pueda salir, a riesgo de quedarse fuera. Recordaba que el autor insistía en la misma idea, la de una sociedad en la que todo se ha igualado, en la que ya nada es extraño, por lo que no es necesaria una reacción contraria. Evocando a Marcuse, hamos perdido nuestro pensamiento bidimensional. Pensando en el texto, se cruzaron con el recuerdo de las líneas ideas propias, basadas en influencias y en observaciones, ideas como la de que, en sociedades que presumen de liberales y democráticas —aún peor sería en las abiertamente totalitari...

Fragmentos de Nada: Aceptar lo que te viene cual Buster Keaton

Paseando con Marco Aurelio, medito que lo que dice me parece bastante razonable, además de obvio, y que eso de ser estoico está muy bien si eres Buster Keaton, y vives en una comedia silente en la que la comicidad se agudiza porque no te dejas superar por los acontecimientos ni permites que tus sentimientos y emociones influyan en tus actos, o si eres terminator o un Kenobi cuyo pensamiento me recuerda lo lineales, simples, repetitivos y previsibles que podemos llegar a ser, o si vives en un mundo teórico o en el de los privilegiados cuya realidad se encuentra menos expuesta a las miserias materiales y humanas que las vividas por los desamparados, los pobres, los esclavos, las víctimas de las guerras y de las hambrunas que todavía hoy existen y se provocan. Ni unos ni otros tendrían el privilegio de hablar con libertad ni de desarrollar sus propuestas sin más trabas que su grado de valía, ni darse <<por satisfecho con el trabajo presente>>, pues o no lo tendrían o no sería...

Rincones sin esquinas (historias)

<<Todos tenemos una historia detrás, a los lados y ante nosotros. También las ciudades poseen su propia historia y sus historias. Y todas son especiales y corrientes, y no hay nada de extraordinario en ser ambas, aunque el hecho de ser, lo sea. Dolor, felicidad, aflicción, esperanza, pérdida, culpa, búsqueda, memoria, sangre, amor, olvido,… existen en las piedras y en las casas, sobre el asfalto de hoy, en la tierra de ayer y en el aire de mañana. Caminan sus distancias, acompañando a los viandantes o aguardando en la siguiente esquina, en soledad acompañada o en compañía de la soledad. Las historias viajan con cada existencia, acuden a ella y forman parte de ella. A veces, la memoria las evoca o las rescata, otras aparecen cual fantasma que asusta, algunas llegan cual caricia que nos saca una o diez sonrisas. Las hay que recuperan lugares y personas, queridas y perdidas, olvidos que regresan en el sueño o en la vigilia. Las imágenes que preferimos nos traen dicha, viejos amigos ...

Arthur Schopenhauer y El arte de tener razón

Tener razón no siempre incluye el estar en posesión de la verdad, puesto que se puede razonar para alcanzar la validez de nuestras tesis, aun cuando estas sean falsas y desvirtúen la verdad expresa por otros. Esto puede lograrse de varias maneras, incluso hay expertos en la materia, en el cine encontramos ejemplos de abogados y políticos; en la realidad, también. A temprana edad, el imponerse o el imponer criterios se deja ver en los parques infantiles y en los patios de las escuelas, donde los niños se enzarzan en discusiones en las que recurren a diferentes mecanismos y estrategias para lograrlo, desde la burla a las manos, pasando por el insulto, el dame la pelota que es mía o el hacer pasar por idiota al rival, para ganarse las simpatías de los compañeros que observan y así verse vencedor ante su público, el cual tampoco sería capaz de ver la verdad, porque no la reconocería; y de hacerlo, tal vez no le importase. Tanto unos y otros, ya sea en la infancia o en la edad adulta, son c...

Emil Cioran y Del inconveniente de haber nacido

Seguro que Emil Cioran no fue el primero en decirse que el nacer trae sus inconvenientes, ya solo fuera porque te obliga a morir y a pocos nos gusta tal idea, y no os digo el tener que estar sujeto a sufrirla (y a sufrir la de otros), cuando todavía uno está aprendiendo a lidiar con las paradojas de la vida. Cierto que pocos intentan tal aprendizaje, pues en mayor número se limitan a dejarse estar, hasta que dejen de estar, sin pensar que han estado… Pero, bien o mal mirado, tal vez estos sean los más sabios. Así es el contrasentido de la vida, que naces y al final te mueres, y ya no sabrás qué tiempo hará el día siguiente ni quien caminará sobre la Tierra un lustro, un siglo o un millón de años más tarde, pues, para quien muere, no habrá más jornadas, ni un antes ni un después. Esto queda para los vivos. Y Cioran, que lo era mucho en su lucidez, fue uno de quienes mejor pensaron y escribieron sobre las contradicciones de la vida, desde una postura crítica, un tanto nihilista, no exent...

Jenofonte recuerda a Sócrates

¿Cuántos son los personajes (históricos) de la Antigüedad que pueden presumir de llegar hasta nuestros días? De viva voz, ninguno, pero si ya es mediante fuentes propias o impropias, Sócrates es uno. Mas no se le puede culpar, pues lo hizo sin querer; nunca pretendió ni imaginó que su nombre se escucharía casi dos mil quinientos años después de pasearse en toga y sandalias por la Acrópolis, cuando en este conjunto arquitectónico resplandecía el mármol y no era objeto de la visita masiva de turistas, ni que un tipo cualquiera escribiese sobre él mediada la tercera década del siglo XXI. No dejó testimonio de su puño y letra, no escribió ninguna de sus ideas ni pregunta alguna. Lo que sabemos de él nos llega por el testimonio de otros. Por una parte está su filosofía, la que Platón le atribuye en sus obras para desarrollar la suya. Por otra, hay constancia de su juicio, de su sentencia a muerte y de su suicidio. La condena a muerte de Sócrates ha pasado a la historia como una de las grand...

Sofia y tal vez su mundo

La curiosidad y el deseo de conocer son los motores que nos empujan a las preguntas e inician la búsqueda de respuestas, las cuales a menudo no llegan o llegan para que, tiempo después, sean sustituidas por otras que se irán sucediendo. Como humanidad, las iremos acumulando, descartando o aceptando, y como individuos, no conoceremos la mayoría de ellas porque estaremos muertos y otros todavía no nacidos tendrán que plantearlas y reflexionarlas, descartar las insatisfactorias y buscar nuevas, y así hasta que la especie humana desaparezca, pues tal es el sino de lo que nace. La vida de la humanidad, también la de la persona, aunque esta de mayor brevedad, es un continuo viaje, un caminar y tropezar en busca de respuestas que expliquen el universo físico y abstracto, también que nos expliquen como especie y como individuos, así como nuestra relación con el mundo. ¿Qué nos diferencia del resto de los seres vivos? ¿Y entre tú y yo? ¿Qué tengo para ser yo y no ser tú, pero ser nosotros? ¿El ...

Séneca y los ociosos

Retrato de Séneca según modelo de la antigüedad , obra de Lucas Vorsterman I, conservado en la Biblioteca Nacional de Francia. En un momento puntual de su ensayo Sobre la brevedad de la vida , Lucio Anneo Séneca comenta que el <<ocioso es quien tiene el sentimiento de su ocio>> y que escoge entre sus amigos a los pensadores del pasado, para que le guíen en su aprendizaje, que es la vida en sí. El ensayista, natural de Córdoba, advierte que <<Nadie te devolverá los años, nadie te entregará otra vez a ti mismo. La vida seguirá por donde empezó, no revocará su curso ni lo suprimirá. No habrá ruido ni avisará de su velocidad. Fluirá en silencio. No se alargará por orden del rey ni en favor del pueblo. Correrá tal como empezó el primer día, no se desviará ni detendrá. ¿Qué sucederá? Tú estás ocupado, la vida se da prisa. Con todo, vendrá la muerte, a la que, quieras o no, hay que entregar el tiempo.>> Cierto, hay que entregárselo, aunque no pocos ya lo hayan entregad...

Unamuno y ¿para qué la filosofía?

Antes de Ortega y Gasset, de Maria Zambrano o de Javier Marías, y mucho después de Vives, hubo en España un pensador curioso, erudito, original, puede que algo pedante y seguro que genial en sus aportaciones literarias y filosóficas, aunque dudo que este último adjetivo sea el más conveniente para referirse a su pensamiento, que se desarrolla en un constante cuestionar(se). Un tipo inimitable este don Miguel, quien, respondiendo al apellido de Unamuno, se preguntó entre otras muchas cuestiones para qué la filosofía. Esto podría habérselo preguntado un niño o un adolescente cualquiera a su profesor, pero no sería la misma pregunta aunque las palabras, con las que ambos planteasen la cuestión, fuesen idénticas. No serían iguales porque el interrogante del joven buscaría una respuesta rápida y práctica que saciase su curiosidad en el instante, mientras que el autor de El sentimiento trágico de la vida  no pretende un concreto inmediato. Buscaría interrogarse a sí mismo al tiempo que i...

María Zambrano y más de su tiempo

María Zambrano y más de su tiempo Por Antonio Pardines La escritora mexicana Elena Garro cuenta en sus Memorias de España 1937 que <<una señora vestida de negro, con el cabello cortado a “la garçon” y fumando en una boquilla larga>> (1) se le acerca durante su estancia en España, adonde llegó acompañando a Octavio Paz, con quien se había casado siendo una adolescente y de quien se divorciaría para dejar de oírle reproches y así poder ser ella quien se reprochase, en el caso de querer hacerlo. Paz acudió a la península ibérica como participante en el Segundo Congreso de Escritores Antifascistas que se celebraba el verano de 1937, en plena guerra civil, en las ciudades de Barcelona, Madrid y Valencia, también en París, donde dos años antes se había celebrado el primer encuentro. La fumadora a la que alude la mexicana no es otra que María Zambrano, <<la mejor discípula de Ortega y Gasset, después o antes de Julián Marias>>, (2) el joven filósofo que ofrece su ayud...

Platón y la República

Mi primer contacto oficial con Platón se produjo en el instituto, aunque antes ya hubiera escuchado hablar de él. Pero entonces, con dieciséis años e intereses señalados por la vitalidad e irracionalidad del carpe diem  del que hablaban en el medievo y en una película de Peter Weir, y que había leído en el letrero de un restaurante a escasos metros del Rosalía, y que sin saberlo venía practicando de forma natural desde la cuna, poco caso hice al ateniense y a mis profesores. No le culpo por mi desinterés, tampoco a los docentes que, sin exageración, ni presunción por mi parte ni falta por las suyas, nada podían hacer para motivar a alguien como yo, cuya tendencia a aprender por su cuenta y a golpes, a ir por libre, para bien y para mal, me guiaba y marcaba desde temprana edad. Aquel desinterés era mío y mía era la responsabilidad de sacudirlo; y fue mi elección inconsciente que allí quedase hasta unos años después, cuando se produjo el primer encuentro serio con el autor de El banq...