Ir al contenido principal

Entradas

Mostrando las entradas etiquetadas como robert aldrich

Sodoma y Gomorra (1962)

<<Mucha gente no alcanza a comprender la frecuencia con que las consideraciones prácticas repercuten en lo que se considera “estilo”. Durante muchos años trabajé con un cámara maravilloso, Ernie Laszlo. Dejé de trabajar con él porque rodábamos a un ritmo demasiado lento. El problema era que yo no conseguía filmar la cantidad suficiente de película que me permitiera disponer de la libertad que me gusta tener cuando monto. Por otra parte tuve una experiencia en Marruecos y en Italia, que cambió muchas cosas…>> Esa experiencia fue la coproducción italo-estadounidense Sodoma y Gomorra (Sodom and Gomorrah, 1962), un film de los llamados bíblicos que tan de moda se pusieron tras el éxito de Los diez mandamientos (The Ten Commandments, Cecil B. DeMille , 1956), cuyo guion firmaron Hugo Butler y Giorgio Prosperi —Ernesto Gastaldi sin acreditar— y la fotografía corrió a cargo de Mario Montuori, Silvio Ippoliti y Cyril Knowles —y Alfio Contini, sin acreditar—. También contó con Osc...

El hombre del sur (1945)

<<Lo que me seducía de la historia es precisamente el hecho de que no es una historia. Es una serie de impresiones fuertes: la inmensidad del paisaje, la pureza de los sentimientos del héroe, el calor, el hambre, los personajes, a fuerza de vivir una vida limitada a las necesidades materiales inmediatas, alcanzan un grado de inquietud espiritual insospechado para ellos>>. Jean Renoir 1 La obra cinematográfica de  Jean Renoir  vivió en constante evolución, buscando nuevos caminos y volviendo sobre otros que reaparecen en diferentes etapas. Uno de ellos, en las antípodas de la magistral artificialidad practicada en La carroza del oro ( Le carrosse d'Or , 1952) o  French CanCan (1954), se encuentra en la autenticidad de los entornos naturales que cobran protagonismo en  Toni (1934),  El río ( The River , 1950), Una partida de campo ( Une partie de campagne , 1936) o...

La podadora (El gran cuchillo) (1955)

Existen películas que evocan cine y las hay sobre cine. Las primeras suelen apelar a la nostalgia de imágenes cinematográficas que se grabaron en la mente de sus autores (sea  Truffaut  y  Los cuatrocientos golpes , Bogdanovich en La última película o Tornatore en su Cinema Paradiso ) y no muestran los entresijos que las segundas exponen intrínsecos a las historias que nos desvelan. Estas son las denominadas películas de cine dentro del cine y abarcan distintas posibilidades e interpretaciones. Las hay satíricas, amables, cínicas, crudas, críticas o un poco de esto y otro poco de aquello. El gran cuchillo ( The Big Knife , 1955), la primera producción independiente de Robert Aldrich , se decanta por mezclar crítica, cinismo y dureza para golpear con un certero y demoledor directo al estómago del sistema de estudios de Hollywood, a su podredumbre, al feroz sensacionalismo de la prensa representada en Patty Benedict ( Ilka Chase ), al juego sucio y al totalitarismo asum...

El beso mortal (1955)

El lanzamiento de las bombas atómicas sobre Japón apuró el inminente fin de la Segunda Guerra Mundial y el inicio de la era atómica, que enfrentó a dos grandes bloques antagónicos (el capitalista y el comunista) en una nueva guerra, la fría, aunque caldeada en lugares y periodos concretos de la segunda mitad del siglo XX. Tras la guerra mundial la hegemonía planetaria recayó en la Unión Soviética y en Estados Unidos, país donde, en 1947, el Comité de Actividades Antiestadounidenses iniciaba las persecuciones a sospechosos de simpatizar con el comunismo, persecuciones legalizadas que cobraron repercusión mediática en las vistas de "los diez de Hollywood", y posteriormente de otros guionistas, actores, actrices y cineastas hollywoodienses. Aquel año, los que siguieron y la década posterior, fueron años convulsos para Hollywood, años de cazas de brujas, de listas negras, de la amenaza de la televisión, del fin del sistema de estudios y del clasicismo cinematográfico. También fu...

A diez segundos del infierno (1959)

Su despido del rodaje de Bestias de la ciudad  ( The Garment Jungle , 1957) provocó que el nombre de Robert Aldrich desapareciese de los títulos de crédito de la película en beneficio de Vincent Sherman , el realizador que lo sustituyó tras sus diferencias con Harry Cohn , el mandamás de Columbia Pictures . El enfrentamiento de intereses, habitual en Hollywood, nada tendría de especial de no ser porque dejó al cineasta sin proyectos que filmar. <<Me pagaron y me quedé en casa con los brazos cruzados. No conseguía trabajo. Pasó un año y seguía sin conseguir trabajo. Esto está relacionado con lo de seguir en la partida. Cualquiera que se quede fuera, voluntaria o involuntariamente, se arriesga a no volver nunca. Pero entonces alguien me trajo The Phoenix ( Ten Second to Hell ). Pensé que lo mejor sería que me largara de allí, de modo que lo reescribí, con gran perjuicio para la película, y me fui a Alemania>> (R.Aldrich a Alain Silver; entrevista recogida en Film Comme...

La banda de los Grissom (1971)

Siguiendo la estela de  Arthur Penn  en  Bonnie & Clyde  (1967),  Robert Aldrich  ubicó la historia de La banda de los Grissom ( The Grissom Gang , 1971) durante la Gran Depresión, pero, al contrario que Penn , Aldrich  prescindió de cualquier atisbo de romanticismo a la hora de desarrollar sus personajes y los hechos que van dando forma a <<una buena película>> que él mismo definió como <<una historia personal, aunque bastante violenta>>, lo cual implicaba la posibilidad, casi certeza, de convertirse en un fracaso comercial. El realizador era consciente de ello, como demuestran sus palabras: <<es posible que no ganemos dinero con "La banda de los Grissom". No es una película de tipo comercial>>, palabras también extraídas de su respuesta a la pregunta realizada por  Alain Silver en diciembre de 1970 —publicada en España en  La mirada oblicua: el cine de Robert Aldrich , monográfico que en 1996 l...

El emperador del norte (1973)

Los dos mercenarios que transitan por el México de la revolución juarista de  Veracruz  ( Vera Cruz , 1954), el teniente y el capitán de Attack! (1956), y sus interpretaciones del mando militar en suelo europeo durante la Segunda Guerra Mundial, las hermanas que comparten la opresiva vivienda de  ¿Qué fue de Baby Jane?   ( What Ever Happened to Baby Jane , 1962), el piloto y el ingeniero que imponen su criterio al resto de compañeros para sobrevivir en el asfixiante desierto de  El vuelo del Fénix  ( The Flight of the Phoenix , 1965) o el reo y el alcaide del correccional de El rompehuesos ( The Longest Yard , 1974), son ejemplos más que suficientes para confirmar que el duelo entre antagonistas se repite a lo largo de la obra fílmica de  Robert Aldrich .  Esta lucha de opuestos resulta vital en sus películas, como también lo son los escenarios, fundamentales para entender el comportamiento de quienes los habitan y se mueven por ellos. Pero...

Robert Aldrich. El escepticismo del antihéroe

Para cualquier aspirante a director trabajar a las órdenes de  Lewis Milestone ,  William A. Wellman ,  Jean Renoir ,  Charles Chaplin ,  Max Ophüls ,  Joseph Losey  o  Richard Fleischer  sería la mejor escuela donde aprender el oficio, aunque también habría que tener en cuenta la capacidad del alumno para asimilar lo aprendido y llevarlo a un terreno propio donde sus intereses y su pensamiento dieran forma a un estilo cinematográfico personal y reconocible. Este alumno destacaría por sí mismo y aunaría en su narrativa el clasicismo heredado y la modernidad que él y cineastas como  Samuel Fuller ,  Nicholas Ray  o  Richard Brooks  introdujeron en sus películas, más pesimistas, amargas y violentas que las realizadas antes de la Segunda Guerra Mundial. Durante la década comprendida entre los años 1942 y 1952  Robert Aldrich  se ganó la excelente reputación de ayudante de dirección que le proporcionó ...