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Mostrando las entradas etiquetadas como svletana aleixevich

Svletana Alexiévich y Los muchachos del zinc

Dar voz a otros es un gesto de generosidad admirable y una responsabilidad enorme, pues eres quien elige a quién dársela y, por descarte, a quién no. Pero es enorme porque existe la tentación de jugar a ser Dios, como sucede con los escritores al crear mundos y personajes, aunque se basen en reales o se digan reales. Por eso es necesario ser curioso, pero también ético y polifónico, no quedarse en una sola perspectiva e imponerla. Hay que mostrar no sentenciar, que es más dogmático y sencillo de hacer. La búsqueda resulta fundamental, del mismo modo que los interrogantes, que, si son complejos, no tendrán una única respuesta; incluso podrían no tener ninguna, salvo conducirnos a nuevas preguntas. Hay escritores que cuestionan sobre su mundo para comprender la situación de las personas en él, el cómo se ven afectadas por situaciones que no eligen, pero que se convierten en existenciales. Esto es lo que hace Svletana Alexievich, una escritora especial porque, más que narrar, elige el tem...

Svletana Alexiévich y Voces de Chernóbil, crónicas del futuro

Svetlana Alexiévich, fotografiada por A.Savin Cuarenta años antes de la catástrofe nuclear de Chernóbil, el periodista estadounidense John Hersey estaba trabajando en el reportaje que le había encargado el director ejecutivo de la revista  The New Yorker . El resultado de aquella investigación periodística fue Hiroshima , en el que el autor recogió los testimonios de seis supervivientes del bombardeo que el 6 de agosto de 1945 arrasaba la ciudad e inauguraba la era atómica; más bien, la presentaba al mundo desde una perspectiva destructiva que dejaba claro que Estados Unidos poseía un arma bélica de destrucción masiva. Mas, por si hubiera dudas al respecto, tres días después, el 9 de agosto, la ciudad de Nagasaki fue el escenario escogido por la administración Truman para insistir en la presentación de su arsenal atómico. Con buen criterio, puesto que buscaba dar a conocer el lado más humano de aquel ataque que se justificó con la ambigua necesidad de acelerar la conclusión de la g...

Chernobyl (2019)

La última gran batalla que iba a librar la Unión Soviética no sería contra un enemigo visible, ni le enfrentaría al capitalismo, ni a humano alguno. Iba a librarla contra un enemigo invisible, letal y desconocido a tales niveles radioactivos que todavía no puede precisarse su número de víctimas ni de consecuencias. Este enemigo desató su furia nuclear inmediata sobre la localidad de Príepat, en Ucrania, cerca de la frontera bielorrusa, en abril de 1986, en la central de Chernóbil donde una serie de explosiones en uno de los reactores generó tal cantidad de radiación que superaba doscientas veces la suma de la desatada por las bombas estadounidenses arrojadas sobre Hiroshima y Nagasaki el 6 y 9 de agosto de 1945. La noche entre el 25 y el 26 de aquel abril, alrededor de la una y media de la madrugada (1 h 23’ 58”, para quienes exijan precisión), durante una prueba de seguridad, se produjo el accidente, fruto de negligencias en la seguridad y de otros fallos humanos, en uno de los cuatro...