Uno de los personajes de El ladrón de melocotones (Kradetzat na praskovi, 1964), el capitán francés amigo de Ivo Obrenovich (Rade Markovic), le dice a este, en tono pesimista, mientras juegan al ajedrez, que la guerra forma parte de la humanidad desde sus orígenes, pero el serbio prefiere creer que natural al ser humano es el amor. Lo cree porque lo ha descubierto y sentido; en ese momento ya es el sentimiento que rige su existencia en un tiempo en el que el supuesto deber, la muerte y el cautiverio parecen anteponerse al amor, quizá por ello la ciudad, escenario de los hechos, semeje triste bajo el cielo gris y plomizo en el que se desarrolla la historia que da pie a esta primera película filmada por Vulo Radev, quien, con solo siete títulos en su filmografía, fue uno de los grandes cineastas búlgaros del siglo XX. El ladrón de melocotones se ambienta en 1918, a finales de la Gran Guerra, en una ciudad del norte de Bulgaria donde los prisioneros serbios y franceses son custodiados p...