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Mostrando las entradas etiquetadas como franco solinas

Yo soy la revolución (1966)

En los temas desarrollados por Damiano Damiani en Yo soy la revolución (Quién sabe?, 1966) se deja notar la mano de Franco Solinas, un escritor cuyo currículum cinematográfico resalta su postura ideológica y política, la cual también asoma en este spaghetti western interpretado por Gian Maria Volonté, Klaus Kinski, Lou Castel y Martine Beswick. Damiani, que parte del guion de Salvatore Laureani y de la adaptación y diálogos de Solinas, ubica su historia durante la revolución mexicana y, como en toda revolución, asoman la ambigüedad, la violencia, los intereses mercantiles y tipos como Chuncho (Gian Maria Volonté), que quiere vender las armas robadas al general revolucionario Emiliano, o el “niño” (Lou Castel), el mercenario estadounidense que llega a México esperando sacar tajada de la situación por la que atraviesa el país: el enfrentamiento entre opresor y oprimido. En este aspecto, el “gringo” resulta un antecedente al mercenario inglés que Marlon Brando interpretaría un par de años...

Franco Solinas, un guionista combativo

Los mejores títulos en los que participó Franco Solinas (1927-1982) tienen en común que el escritor pudo introducir en sus guiones sus ideas, compartidas con cineastas como Joseph Losey, Costa-Gavras o Gillo Pontecorvo, con quien colaboró en mayor número de ocasiones, y realizar un cine comprometido —en el que las más de las veces, asoman situaciones de abuso de poder y la lucha entre opresores y oprimidos— que no esconde su postura de intelectual combativo ni sus simpatías comunistas. Su encuentro con Pontecorvo en el cortometraje Giovanna (1955) resultó fundamental en la carrera de ambos y, salvo Operación Ogro (1979), dio como fruto las mejores películas del cineasta: Prisionero del mar (La grande strada azzurra, 1957), en la que Solinas adaptaba su novela, Kapò (1960), La batalla de Argel (La battaglia de Algeri, 1965) y Queimada (1969). Pero, como queda apuntado arriba, el guionista trabajó junto a otros directores, entre los que también destacan Nicolas Ray, en Los dientes ...

Queimada (1969)

El colonialismo es práctica antigua. A grandes rasgos, consiste en asentarse en un territorio con anterioridad ocupado por otros pueblos y dominarles para mayor beneficio económico del recién llegado, que busca materias primas para su industria, mano de obra barata y ampliar su mercado y comercio. En buena medida gracias a su mayor desarrollo tecnológico, militar y organizativo, el colonizador es más “poderoso” que el colonizado y, aunque disfrace sus intenciones con palabras tan bien sonantes como “cultura”, “libertad”, “civilización”, “progreso”,… su finalidad es el lucro, el dominio económico. De eso va Queimada (1969), de colonialismo y neocolonialismo, de cómo este sustituye a aquel para que todo continúe igual para el explotado. Solo cambia el rostro del explotador, pero no la finalidad perseguida. Esto lo expone Gillo Pontecorvo en su espléndida película, cuyo guion corrió a cargo de Franco Solinas y Giorgio Arlorio. Pero el film no tuvo suerte comercial, a pesar de contar con ...

El asesinato de Trotsky (1972)

Entre los títulos que componen la filmografía de Joseph Losey se descubre que Galileo y Trotsky son los protagonistas de sus únicas películas basadas en personajes históricos. ¿A qué obedeció? ¿Fue una elección casual o hubo alguna razón particular? ¿O, simplemente, fue fruto de la necesidad de trabajar? Al volver la mirada hacia el pasado anterior del realizador estadounidense, asoma la caza de brujas practicada por la HUAC (Comité de Actividades Antiestadounidenses) y el exilio consecuente de la misma. Ambas circunstancias, persecución y exilio, lo emparentan con el revolucionario ruso y con el científico italiano —quienes, a su vez, también fueron objetivos de quienes se vieron amenazados por las ideas que representaban—. Puede que en lo escrito hasta ahora se encuentre alguna explicación para la elección de Losey . De ser así, puede surgir la idea de que en las dos películas existan aspectos personales que remiten a su...

El otro señor Klein (1976)

De los cineastas víctimas de la caza de brujas emprendida por el Comité de Actividades Antiestadounidenses, Joseph Losey fue quien desarrolló la que quizá, junto a la de Jules Dassin , fuese la carrera más reconocida por sus contemporáneos. De hecho, incluso en la actualidad, su filmografía americana se ve eclipsada por la europea, que domina el conjunto de su obra y presenta sus películas más reputadas, también las más personales, muchas de las cuales desvelan parte de su pensamiento y de su postura ideológica. Dos de las constantes temáticas que reaparecen con mayor frecuencia durante este periodo son la pérdida (simbólica) de identidad, sufrida por algunos de sus personajes, y las agresiones que las instituciones cometen contra el individuo; constantes que, sin ir más lejos, se descubren durante la farsa judicial sufrida por el soldado anónimo en  el consejo de guerra de  Rey y patria  ( King and Country , 1964),  en el tribunal inquisitorial y conservador que s...

Kapo (1960)

Antes de entrar en materia cinematográfica creo necesario recordar y matizar qué fueron los kapos y, como no me considero capacitado para hacerlo con acierto, tomaré prestadas las palabras de Primo Levi para señalar que <<son el típico producto de la estructura del lager alemán, ofrézcase a algunos individuos en estado de esclavitud una posición privilegiada, cierta comodidad y una buena probabilidad de sobrevivir, exigiéndoles a cambio la traición a la solidaridad natural con sus compañeros, y seguro que habrá quien acepte>>. El escritor italiano, superviviente de Auschwitz, prosigue su narración en  Si esto es un hombre  sin caer en el juicio fácil y nos dice que <<este será sustraído a la ley común y se convertirá en intangible; será por ello tanto más odiado cuando mayor poder le haya sido conferido. Cuando le sea confiado el mando de una cuadrilla de desgraciados, con derecho de vida y de muerte sobre ellos, será cruel y tiránico porque entenderá que si...

Salvatore Giuliano (1961)

La ausencia del supuesto protagonista de Salvatore Giuliano (1961), solo se muestra su cadáver y el retrato que han colocado en su lápida, puede llamar la atención a quienes desconozcan la intención de Francesco Rosi  de reflexionar sobre la posguerra y sobre un espacio (Sicilia) anclado en el pasado, donde las fuerzas políticas, las del orden y las organizaciones delictivas intentan imponer sus intereses. L os verdaderos protagonistas del film, que iba a titularse  Sicilia 1936-1960 ,  son la época, el espacio, las fuerzas vivas que lo ocupan y la novedosa crónica expositiva de  Rosi , que indaga en las sombras de la historia desde los continuos saltos temporales que rompen la linealidad  de este título clave en la evolución-modernización de la cinematografía italiana (y mundial) que se produjo en la década de 1960.  Como consecuencia, se comprende que el director italiano ni pretendió realizar una película biográfica ni una aproximación romántica a...

La batalla de Argel (1965)

La igualdad, la libertad y la fraternidad promulgadas como ideales de la Revolución no eran las mismas para todos los territorios y habitantes del imperio francés, que vio como su último suspiro exhalaba en Argelia —que asumió identidad nacional propia hacia el final de la II Guerra Mundial, aunque no sería hasta la década de 1960 cuando alcanza su independencia. Entre 1954, año en el que se inician los conflictos armados, y 1962, tres años antes de que los italianos Gillo Pontecorvo y Franco Solinas  realizasen —el primero como director y el segundo desarrollando el guion— la que se considera la primera película de ficción argelina (en coproducción italiana), se desata la última crisis colonial francesa, la que pone fin a su imperialismo territorial. La batalla de Argel ( La battaglia di Algeri , 1965) expone un instante de la historia del siglo XX, de aquellos años de inestabilidad en la antigua colonia del norte de África, continente donde se estaba produciendo un despertar...

Los dientes del diablo (1960)

Problemas personales y sus diferencias con los estudios hollywoodienses provocaron que Nicholas Ray se trasladase a Europa, donde rodaría varios films, siendo el mejor de ellos Los dientes del diablo ( The Savage Innocents , 1960). En esta espléndida coproducción franco-italo-británica, escrita por él mismo, el cineasta estadounidense muestra al pueblo esquimal desde su tradición y sus costumbres, desconocidas para el colonizador blanco que, poco a poco, asoma por esas tierras heladas donde se impone mediante el comercio, sus leyes, sus costumbres, su religión… Común a la mayoría de civilizaciones “avanzadas” sería la necesidad de aumentar su espacio vital (económico) a costa de otras y su creencia de superioridad moral y cultural, creencia que denota prejuicios, desinterés e incapacidad de aceptar que el resto de sociedades poseen cultura propia y que también están compuestas por personas que se rigen por valores y códigos de conducta que responden a las costumbres e ideas cread...

Estado de sitio (1972)

Las películas de Costa-Gavras asumen riesgos y plantean cuestiones como la que se produce en Estado de Sitio ( État de siège , 1972) , en la que su protagonista aparece asesinado en un vehículo abandonado en las calles de una ciudad repletas de policías que le buscan exhaustivamente. Lo que podría ser el comienzo de un thriller al uso se aleja de inmediato de esa posibilidad al exponer una circunstancia que asolaría a muchos países latinoamericanos en las décadas de 1960 y 1970. El gobierno se opone a los movimientos de los estudiantes y de la intelectualidad que protestan por las diferencias sociales que se crean debido a la corrupción de unos líderes que anteponen sus privilegios y sus riquezas a cualquier idea de mejora. La inestabilidad domina en el ambiente, como se comprueba cuando la historia retrocede a la semana anterior a la ejecución de Philip Michael Santore ( Yves Montand ), marido, padre de familia y empleado de una empresa estadounidense que es secues...