El héroe y la heroína de La comunidad (2000) no son el colectivo, ni miembros del mismo, son dos marginados oprimidos por la mayoría que asume el beneficio común como eslogan; tras el que se oculta un rostro comunitario para nada solidario. Son en singular, son el individuo aislado y amenazado por el grupo. La heroína y el héroe del film de Álex de la Iglesia, de una de sus mejores películas, en la que logra una atractiva y claustrofóbica mezcla de tensión, humor, violencia y tipos extraños, pero no tanto, pues resultan comunes, son una mujer (Carmen Maura) que se aferra a una maleta llena de billetes, aunque en realidad se aferra a la promesa de una nueva vida, al sueño de una nueva existencia de opulencia que la aleje del enfermizo derrotismo que ya ha infectado a su marido (Jesús Bonilla), y un niño grande (Eduardo Antuña) que luce máscara de villano de “space opera”. Charly, que así le llaman, se oculta bajo su disfraz, aguanta a su madre (Kiti Manver), controladora cual caricatur...