Ir al contenido principal

Entradas

Mostrando las entradas etiquetadas como anthony mann

Música y lágrimas (1954)

Cabalgando entre sueños y aflicciones Por Antonio Pardines De la casa de empeños a la fama, la historia de Glenn Miller se adapta como un guante al llamado «sueño americano», también al de Hollywood. Pero ¿y al de Anthony Mann? ¿Qué tiene que ver Música y lágrimas ( The Glenn Miller Story , 1953) con sus temas? En el cine de Mann se descubre su gusto por los antihéroes, por el viaje interior y exterior, por el desencanto de tipos lacónicos de los que sospechamos un pasado hiriente, ya no solo en sus westerns, sino en sus mejores producciones de serie B o en la bélica La colina de los diablos de acero ( Men in War , 1957). Por eso, me resulta curioso que fuese alguien como Anthony Mann quien se encargase de narrar una historia que parece alejada de sus itinerarios fílmicos, recorridos existenciales y obsesivos que incluso asoman principales en Bahía negra ( Thunder Bay , 1953) —supongo que habrá quien la llame película menor; quizás hasta que cumpla la mayoría de edad—, la cual no de...

El Cid (1961)

Su viajero espacial en El planeta de los simios (Planet of the Apes, Franklin J. Schaffner, 1968) es, quizás, su personaje más icónico de la década de 1960, pero los que se asocian de inmediato a Charlton Heston son del decenio anterior, aquel en el que alcanzó el estatus de estrella de celuloide. Su Moisés en Los Diez Mandamientos (The Ten Commandments, Cecil B. DeMille, 1956) y su Judá Ben-Hur en Ben-Hur (William Wyler, 1959) fueron fundamentales y tienen en común su origen hebreo y su paso de la opulencia al destierro, al éxodo y a galeras, respectivamente, y de ahí a su liberación y triunfo. En ambos casos son héroes épicos, sin apenas matices, como lo es su Rodrigo Díaz de Vivar en El Cid (1961), que también tuvo que sufrir el exilio, aunque el suyo se resuelve con una elipsis, una barba y su regreso a la batalla. Había sido desterrado por orden de Alfonso VI, hijo de Fernando, padre de Urraca, no confundir con su tía la de Zamora, que es el personaje que interpreta Genevieve ...

El reinado del terror (1949)

Toda revolución genera un espejismo de cambio, ¿o es el espejismo de cambio, fruto de la ilusión teórica, el que empuja el giro? Algunos incluso muestran imágenes de libertad, igualdad y fraternidad, como sucedió en la Revolución Francesa, pero el devenir histórico, de exclusiva humana, se encarga de delimitar su radio de acción y de limitar el significado de los abstractos, que sitúa en un plano que no es el ideal que los origina, sino el mundo físico donde los ideales carecen de lugar concreto. Ese mismo espejismo genera el caos que trae consigo la sensación de que el orden (opresor) ha sido destruido, aunque solo lo altera en su forma y, tras el temporal caótico, el orden volverá a imperar con otro cuerpo, quizá con algún cambio que apenas trastocará la cotidianidad de las masas que durante la revolución y el instante que la sigue sirven de arma a cabecillas como Robespierre. Este personaje histórico, interpretado por Richard Basehart , es el antagonista de El reinado del terror ( ...

Raw Deal (1948)

Westerns como Winchester 73 (1950), Horizontes lejanos ( Bend of the River , 1952),  Colorado Jim ( The Naked Spur , 1953) o  Tierras lejanas ( The Far Country , 1954) se encuentran entre lo mejor del género y, ¿por qué no decirlo?, también del cine realizado en Hollywood durante la primera mitad de la década de 1950 y, salvo excepciones como el bélico  La colina de los diablos de acero  ( Men in War , 1957), también fueron los títulos que la crítica francesa reivindicaría años después. Sin embargo, antes de dar el salto a las producciones de mayor presupuesto con el western trágico  Las Furias ( The Furies , 1950),  Anthony Mann  ya había realizado varios largometrajes de serie B en los que desarrolló sus múltiples recursos y el gusto por personajes enfrentados a sí mismos, al espacio por donde deambulan y al pasado que pretenden dejar atrás. Este triple enfrentamiento se descubre a lo largo de  Raw Deal  (1948), en el que  M...

La caída del Imperio Romano (1964)

Hacia finales del siglo II de nuestra era, el Imperio Romano se extendía desde la costa atlántica de Hispania hasta el Mediterráneo oriental, desde el sur de Europa hasta la fronteras naturales del Danubio y del Rin, por el norte de África y parte de Asia, donde limitaba con los persas. Dieciocho siglos después, otro imperio, que en realidad no lo era, pues solo era un estudio cinematográfico, ocupaba una zona de las Rozas (Madrid) donde el emperador-productor  Samuel Broston  se instaló con el dinero cedido por las industrias DuPont para extender su actividad desde El capitán Jones ( John Paul Jones ; John Farrow , 1959) hasta Pampa salvaje ( Savage Pampa ;  Hugo Fregonese , 1966). Durante su apogeo, Broston produjo El Cid ( The Cid ; Anthony Mann , 1961), 55 días en Pekín ( 55 Days at Pekin ; Nicholas Ray , 1963) o La caída del Imperio Romano ( The Fall of the Roman Empire ; Anthony Mann , 1964), compitiendo de tú a tú con las grandes superproducciones hollywoodie...

El gran Flamarion (1945)

Un asesinato, la policía que sospecha del hombre equivocado y un moribundo que recuerda su fatalidad, que se observa a lo largo de los flashbacks que componen El gran Flamarion ( The Great Flamarion , 1945), son algunas de las características del cine negro que Anthony Mann  asumió para desarrollar su primera obra de identidad, aunque esta presenta menor interés que sus siguientes incursiones en el género, que los westerns que le dieron fama y que el excelente bélico La colina de los diablos de acero . Ante la sorpresa y alarma de un desconocido, que lo descubre herido entre las sombras de un teatro, Flamarion ( Erich von Stroheim ) confiesa poco antes de morir los hechos que se suceden en las imágenes que, en un primer instante, lo muestran como una estrella del espectáculo que se dedica a disparar sus pistolas en un número en el que Al ( Dan Duryea ) y Connie Wallace ( Mary Beth Hughes ) le sirven de auxiliares. Los primeros compases de estos recuerdos permiten perfilar la ...

La puerta del diablo (1950)

Hasta la fecha del rodaje de La puerta del diablo ( Devil's Doorway , 1950), las mejores películas de  Anthony Mann  habían sido producciones de cine negro, de  serie B , quizá por ello, en su primer western, apostase por emplear características del "film noir": la iluminación de su fotografía en blanco y negro o el pesimismo que rodea a su protagonista —un personaje central hasta entonces atípico dentro del género del oeste, ya que se trata de un indio. Este navajo asume las costumbres y acata las directrices del hombre blanco, cuestión que queda reflejada en los primeros compases de la película, cuando se descubre a Lance Poole ( Robert Taylor ) de regreso a su hogar luciendo con orgullo su uniforme de la Unión y los galones de sargento mayor. Ese mismo uniforme también lo viste a la conclusión de la película, aunque con un significado opuesto a la inocencia inicial que le domina cuando todavía se le observa orgulloso de la medalla al valor —que le fue concedida por s...

Cimarrón (1961)

De existir un Olimpo de realizadores de westerns,  Anthony Mann  tendría un lugar destacado entre los escogidos para habitarlo, aunque no por su último western, el más caro e irregular de los once que rodó, y también el que menos se adapta al género que le dio fama.  Mann fue uno de los primeros directores que se decidió a rodar todas las escenas en espacios naturales, convencido de que la lucha de los actores con el medio sacaría lo mejor de ellos, cuestión esta que demostró en  Horizontes lejanos ,   Colorado Jim  o  Tierras lejanas . Pero la fuerza narrativa de estos y otros de sus films no se encuentra en la versión que realizó de Cimarrón , una producción deudora de   Gigante  ( George Stevens , 1956), también basada en una novela de  Edna Ferber , cuyo éxito en taquilla animaría a la  MGM  a emular a la sobrevalorada superproducción de  Stevens . Para ello, el estudio del león puso el proyecto en manos del respons...

La brigada suicida (1947)

Entre 1945 y 1950 se desarrolló dentro del policíaco hollywoodiense un estilo semi-documental que trataba de explicar con minuciosidad las labores de los diversos cuerpos de seguridad encargados de velar por el cumplimiento de la ley. La intención sería la de mostrar la eficacia y la importancia de estos departamentos, formados por aguerridos agentes que no dudarían en sacrificar sus vidas para lograr que el orden prevaleciese. Una de las características  comunes a este tipo de producciones propagandísticas, que intentaron ofrecer su realidad de hechos supuestamente verídicos, se encuentra en su presentación, a menudo introducida por un cargo del departamento correspondiente, responsable de explicar a grandes rasgos la labor de los agentes en quienes se centra la historia. Una vez fuera de esa oficina, la acción nos descubre el día a día, los esfuerzos incansables, los métodos que utilizan o la avanzada tecnología que les ayuda a cumplir con su cometido.  Dentro de este est...

Las Furias (1950)

Desde una perspectiva profesional, 1950 fue un año clave para  Anthony Mann .  Durante el mismo, se produjo su debut en el género que le dio fama:  La puerta del diablo ( The Devil's Doorway , 1950 ), que  fue su primer western y también el primero que expuso en su totalidad un discurso reivindicativo de la imagen del nativo norteamericano. Ese mismo año, sus films pasaron de tener presupuestos de serie B a disfrutar de mayor holgura económica, “desahogo” que le permitió contar con interpretes de primer orden y con mejores medios materiales. Este fue el caso de  Las Furias ( The Furies , 1950 ) , un western con protagonismo femenino que se adelantaba a  Encubridora ( Rancho Notorius ,  Fritz Lang , 1952),  Johnny Guitar  ( Nicholas Ray , 1954) o  40 pistolas ( Forty Guns ,  Samuel Fuller , 1957). Antes de concluir el año,  Mann  tendría tiempo para rodar uno de sus títulos míticos,  Winchester 73  (1950),...

Anthony Mann, hacia los grandes horizontes

Hacia finales de 1937,  Anthony Mann  cambiaba el teatro por un trabajo en la productora de David O. Selznick , donde permaneció durante un breve periodo que aprovechó para familiarizarse con algunos de los entresijos del ámbito al que estaría ligado de por vida. Posteriormente a su experiencia en la Selznick International , Mann firmó un contrato con Paramount Pictures , estudio donde se inició como asistente de dirección de cineastas como Preston Sturges , de quien siempre guardó un grato recuerdo, incluso llegando a decir que el realizador de Los viajes de Sullivan  ( Sullivan’s Travels , 1941) había sido el responsable de su debut como director, el cual se produjo en  Doctor Broadway (1942), película de intriga que adapta una novela de Borden Chase , con quien colaboraría años después en tres de sus mejores westerns. Durante la década de 1940 trabajó condicionado por los escasos recursos de los que disponía en los rodajes. Entre ellos, el dinero y el lim...