El registro Marlene Por Antonio Pardines Si miro la pantalla y lo pienso durante al menos unos diez segundos, llego a la siguiente conclusión: que, más que actriz, Marlene Dietrich apenas tenía más registro que el de Marlene. ¿Y cuál era este? La presencia magnética, ambigua, seductora que brillaba en la pantalla sometiendo al profesor Rath en El ángel azul ( Der blaue Engel , Josef von Sternberg, 1930). El resto de sus personajes fueron variantes de esa Marlene, hasta que la edad la llevó hacia otros personajes como el interpretado en Sed de mal ( Touch of Evil , Orson Welles, 1958). Por entonces ya era de esas pocas actrices y actores que se encontraban por encima de la actuación; es decir, lo que se esperaba de una película protagonizada por Marlene era verla a ella ofreciendo su físico y su voz a su personaje. Aunque ya había participado en otras producciones en su Alemania natal y, posteriormente, a su encuentro con Welles aparecería en otras producciones, pero ya no sería lo mi...