Hace un par de semanas acudí a una exposición que estrechaba lazos entre Goya y Hellboy, el personaje creado por Mike Mignola, a través de la idea y los dibujos de Stéphane Levallois, que pretendía una reflexión sobre la obra del pintor aragonés a partir de Hellboy —¿o sería al revés?—. Y es que —me dije— cualquiera puede encontrar un parecido más o menos razonable con algo ya existente, siempre que insista en ello y que sus oyentes (o su público) no sepan muy bien de qué les habla. La cuestión es que asientan desde el inicio, que se muestren convencidos porque así se lo han dicho, el resto ya es darlo por hecho. No me estoy refiriendo a este caso concreto; hablo en general y, además, no voy a negar que la exposición me gustó; no por la asociación, sino por algunos dibujos y la invitación a imaginar esos lazos establecidos por el dibujante francés y la posibilidad de rechazarlos o aceptarlos después de reflexionarlos; o, al menos, de dedicar un pensamiento a lo visto y establecido. Si ...