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Mostrando las entradas etiquetadas como richard attenborough

El joven Winston (1972)

La primera biografía cinematográfica realizada por Richard Attenborough, El joven Winston ( Young Winston , 1972), fue de la mano del trotamundos —obligado a serlo por su inclusión en las listas negras de Hollywood—, productor y guionista estadounidense Carl Foreman, que asumía labores de producción y de guion, por lo que se puede considerar que la película es también suya. Tal vez por ello, en esta bio del popular político británico, no exista la rigidez y la solemnidad soporífera, ¿esnobismo?, de otras biopics de Attenborough, sin ir más lejos de la más popular de las suyas: Gandhi (1982). Aquí el tono es aventurero y hasta picaresco, salvo cuando trata del pequeño Churchill, que resulta la parte dramática de este film que no habla del político consagrado que asoma en las imágenes documentales que abren la película, sino de uno anterior al que la cagó durante la Gran Guerra (1914-1918), cuando estaba al frente del Almirantazgo y en él recayeron las críticas de la desastrosa expedic...

El estrangulador de Rillington Place (1970)

Los motivos que empujan al joven consentido interpretado por Farley Granger en La muchacha del trapecio rojo (The Girl in the Red Velvet Swing, 1955), a los estudiantes de Impulso criminal (Compulsion, 1959) y a Albert DeSalvo en El estrangulador de Boston (The Boston Strangler, 1968) a asesinar es su psicología, diferente en cada uno de los casos, pero con la coincidencia de que no encuentran una explicación lógica (un móvil) para sus actos; lo mismo podría decirse del señor Christie (Richard Attenborough) en El estrangulador de Rillington Place (10 Rillington Place, 1970), cuya apariencia retraída, como insegura y sospechosa, le hace parecer como si temiese que descubriesen algo que desea mantener oculto; y así es. La introducción del personaje en 1944, en plena II Guerra Mundial, mostrándose amable con una inquilina a la que no tarda en asesinar, valiéndose de monóxido de carbono, y enterrar en su jardín, marca la siguiente parte del relato, que se desarrolla en 1949. Entonces, ...

Salida al amanecer (1950)

No era la primera ni sería la última vez que se desarrollaba en la pantalla el accidente de un submarino militar en tiempos de paz. Dos décadas antes, John Ford lo había hecho con un sumergible estadounidense en Tragedia submarina (Men without Women, 1930); y medio siglo después, Kathryn Bigelow mostraría otra situación extrema similar, inspirada en hechos reales, en K-19: El hacedor de viudas (K-19: The Widowmaker, 2002), en la que una tripulación de un submarino atómico ruso debe vérselas con un reactor nuclear que amenaza saltar por los aires. Como las nombradas, Salida al amanecer (Morning Departure, 1950) trata sobre una situación imprevista que obliga a la tripulación del Trojan, submarino de la Royal Navy, a vivir una situación límite. La guerra ha terminado, la paz la sustituye e implica cierta monotonía en la vida de Marina Real Británica, pero no por ello se dejan de realizar maniobras. El almirantazgo debe mantener la flota a punto y a la marinería y oficialidad entrenado...

Grita libertad (1987)

En algunos policiacos se dejan oír voces que piden <<léanle sus derechos>> y otras que explican que <<tiene derecho a guardar silencio; todo lo que diga podrá ser utilizado en su contra. Tiene derecho a un abogado. De no poder costearlo, se le asignará uno de oficio>>. Esto reduce los Derechos a dos, que aumentan a tres al incluir una llamada telefónica; pero no es de lo que quiero hablar. Tampoco de que sin dinero, a priori, la defensa a la que se tiene derecho será peor que si se pueden costear los servicios de los mejores abogados, que no son de oficio y son quienes más cobran por alquilar su tiempo y su dedicación. Quizá me equivoque, pero esto parece indicar cierta desigualdad del individuo (según sus posibilidades económicas) ante la ley y dentro del sistema legal que no siempre responde a la idea de justicia moral y natural. Pero lo que me llama la atención es otra cosa: el derecho legal a permanecer callado. No suele hablarse de él, pues, habitualmente, ...

Objetivo: Banco de Inglaterra (1960)

Sus inicios en el cine fueron colaborando en los guiones de varias comedias de Marcel Varnel; incluso sus primeras películas, que codirigió junto a Will Hay, pertenecen al género cómico, pero a Basil Dearden no se le recuerda por aquellos primeros trabajos para la Ealing Studios, sino por dramas como Matrimonio de Estado (Saraband for Dead Lovers, 1948) y policiacos como El faro azul (The Blue Lamp, 1950). Cuando la mítica productora de Michael Balcon , para la que Dearden trabajó durante años, se vio obligada a cerrar sus puertas, el cineasta continuó su asociación con Michael Relph, que ejercía de productor de sus películas, logrando mantener su gran nivel fuera de la Ealing, en títulos como Crimen al atardecer (Sapphire, 1959), Víctima (Victim, 1961) o Vida para Ruth (Life for Ruth, 1962). En 1960 regresó a la comedia y lo hizo conservando el espíritu irónico de aquellas Ealing entre las cuales se encuentra el referente de Objetivo: Banco de Inglaterra (The Leagle of Gentlemen...

Richard Attenborough, ¡oh qué biografías para rodar películas!

Trabajó con grandes directores, sin ir más lejos, el primero que le dio una oportunidad en la pantalla fue David Lean en Sangre, sudor y lágrimas (In Which We Serve, 1942), que dirigía la película junto a Noel Coward. Desde entonces, la carrera actoral de Richard Attenborough no se detuvo hasta 1979, cuando trabajó a las órdenes de Otto Preminger en El factor humano (The Human Factor, 1979), para quien ya había trabajado en Desafío al mundo (Rosebud, 1975). Durante toda la década de los ochenta permaneció lejos de las pantallas, pero no del cine, dedicándose a la producción y dirección de sus películas, entre ellas la multipremiada Gandhi (1982), probablemente la más popular de las suyas, aunque no la mejor. Ese honor, tal vez, recae en Tierras de penumbra (Shadowlands, 1993), película rodada el mismo año que Steven Spielberg —sí ya sé, pero no me interesa lo más mínimo aquello de que Spielberg y E.T. El extraterrestre  (1982) “perdieron” en la ceremonia de los Oscar ante At...

Gandhi (1982)

Nueve de las doce películas dirigidas por  Richard Attenborough  abordan hechos históricos, mayoría que confirma lo evidente: que en su faceta de cineasta se decantó por mirar a la historia y, salvo las excepciones bélicas ¡Qué guerra tan bonita! ( Oh! What a Lovely War , 1969), que adaptaba un musical, y la espléndida  Un puente lejano ( A Bridge Too Far , 1976), en la que recreó un momento puntual de la Segunda Guerra Mundial desde el protagonismo coral, en los siete restantes lo hizo centrándose en individuos concretos. En las formas de sus biografías fue bastante clásico, si se prefiere, conservador, además de ser admirador, más que biógrafo, de personajes de la historia anglosajona; desde Winston Churchill hasta Charles Chaplin , pasando por Gandhi, el sudafricano Steve Bilko, C. S. Lewis o el estadounidense Ernest Hemingway . Un ejemplo de su conservadurismo son los más de ciento ochenta minutos de Gandhi (1982), que, para no variar respecto a otras tantas biopic...

El mundo perdido: Jurassic Park (1997)

Las he visto peores, pero solo recuerdo tres películas en las que abandoné la sala antes de que concluyese la acción. Una de ellas fue El mundo perdido ( The Lost World: Jurassic Park , 1997), la secuela de aquel Parque Jurásico  ( Jurasic Park , 1993) en el que Steven Spielberg  jugaba con dinosaurios digitales con mayor gracia, puesto que, en su segundo encuentro con los saurios, el realizador de Salvar al soldado Ryan ( Saving Private Ryan , 1998) parece cansado de sus juguetes. Aún así, se toma más de dos horas para no decir nada; ni fantasea, ni juega, se limita a repetir situaciones, planos, chistes, frases e introducir guiños cinéfilos. Saluda a los cazadores de  Hatari ( Hatari! ; Howard Hawks , 1962) y, cuando llega a San Diego y yo abandono la sala, a  King Kong ( Merian C. Cooper y Ernest B. Schoedsack , 1933) y Godzilla ( Gojira ; Ishiro Honda , 19...

Dunkerque (1958)

En menos de tres semanas en el continente, las tropas británicas retrocedían hacia la costa de Dunkerque, huyendo de un ejército mejor armado que, por uno o varios motivos, se detuvo en un cerro cercano a la playa de dicha localidad. Gracias a esta inexplicable decisión militar por parte alemana (inesperadamente Hitler ordenó no atacar con sus carros de combate), el fracaso de las fuerzas británicas y francesas se transformó en el milagro que posibilitó el regreso de más de trescientos treinta mil soldados a la isla. Este hecho queda recogido en varios filmes de ficción, uno de ellos, sería este destacado bélico realizado por Leslie Norman y producido por Michael Balcon  para la Ealing . El  Dunkerque ( Dunkirk , 1958) de Norman , la antepenúltima producción del mítico estudio londinense, muestra en sus minutos iniciales una sala donde se exhibe el noticiario propagandístico que el cabo "Tubby" Binns ( John Mills ), Mike ( Robert Urquhart ) y el resto de compañeros obs...

Chaplin (1992)

El gusto de Richard Attenborough por dramatizar hechos y personajes reales quedó patente en ocho de los doce títulos que componen su filmografía como director; en ellos se esbozan situaciones como la operación Market Garden en Un puente lejano , la guerra anglo-bóer en la que participa el Winston Churchill de  El joven Winston , el apartheid contra el que se enfrenta el Steve Biko interpretado por Denzel Washington en  Grita libertad  o las relaciones sentimentales que, respectivamente, protagonizan los escritores C.S.Lewis y Ernest Hemingway en  Tierras de penumbra  y  En el amor y en la guerra . Pero estas películas presentan irregularidades narrativas que, en mayor o menor medida, provocan la pérdida de interés en aquello que exponen sus imágenes, como también sucede en la oscarizada Ghandi o en este biopic inspirado en  Mi autobiografía y en el libro escrito por David Robinson   Chaplin: su vida y arte . Como apunta e...

Un puente lejano (1976)

Los atractivos de Un puente lejano ( A Bridge too Far , 1976) no se reducen a su espectacular reparto, ni a la partitura de John Addison —que había formado parte del XXX Cuerpo del Ejército durante la operación real que desarrolla el film—, sino también a una dirección más ágil y homogénea de lo que podría esperarse de una superproducción plagada de estrellas a las que contentar y dar protagonismo, así como cubrir los frentes abiertos para detallar los hechos. Richard Attenborough realizó un bélico compacto que báscula entre la épica y la crítica, entre la admiración y la compasión hacia esos soldados que marchan convencidos de su victoria, hasta que comprenden que forman parte de una carnicería evitable. Sin perder de vista la recreación histórica del momento y del hecho que expone durante más de ciento sesenta minutos, Un puente lejano se inicia explicando brevemente cómo era Europa en 1944 para poco después introducir Market Garden y así entrar de lleno en una operación milita...