Hrabal, la narrativa donde se detuvo el tiempo Por Antonio Pardines A diferencia de tantos otros escritores, Bohumil Hrabal poseía una mirada entre tierna y grotesca, una mirada sabia por su sencillez y su humor, por la manera de comprender el mundo sin absolutos, una que le permitía detenerse en las pequeñas cosas y en los pequeños personajes por los que pasa la Historia. Así fantaseaba una realidad que nos descubre a sus personajes dentro de los grandes relatos, pero en la periferia donde la sobrellevaban, incluso donde la sobreviven. Los grandes nombres y los grandes hechos de la historia no son para Hrabal, se los deja a otros. Lo mismo se podría decir de las reflexiones que aspiran a profundas, a cambiar el mundo. Hrabal prefiere habitarlo, no descifrarlo y sentenciar. Sus personajes y sus narradores, sean omniscientes o en primera persona, no se imponen, nos invitan, nos acompañan en la cotidianidad donde surgen esos individuos comunes, pero especiales, quijotescos, situados en...