Al inicio de la era Reagan, en 1981, la inestabilidad de Centroamérica era una realidad política y social en la que se enfrentaban distintos intereses que tenían un origen similar a otros anteriores, como pudo ser la Guerra Civil en España o la de Indochina. Entonces, la reforma agraria había sido un problema a resolver, que no se solucionó; y lo era en Guatemala, en El Salvador o en Nicaragua en la década de 1970-1980. A esta compleja realidad, habría que sumarle la geopolítica de la Guerra Fría, es decir, el intervencionismo de los Estados Unidos en el continente americano. “America para los americanos” rezaba la doctrina Monroe, aunque ese americanos no globalizaban sino que reducía el gentilicio al blanco anglosajón que se había asentado entre el río Grande y los Grandes Lagos, entre los Apalaches y las Rocosas. En todo caso, era un enfrentamiento entre los intereses de la oligarquía en el Poder y los del campesinado, cuya mayoría era de origen indio. Así, continuaba el toma y daca...