Ir al contenido principal

Entradas

Mostrando las entradas etiquetadas como aventuras

El mundo perdido (1960)

Mundos encontrados y fantaseados Por Antonio Pardines  Me resulta complicado pensar perder un mundo que nunca se ha poseído, más sencillo es fantasear que se ha encontrado uno que dista del conocido. Respecto a estos mundos de fantasía hay unos cuantos en cine y literatura, quizás siendo el más popular de los cinematográficos el de King Kong (1933), que inicialmente iba a ser una película documental. Pero hubo más viajes a lugares remotos para los viajeros, a espacios «perdidos» antes y después del pisado por Merian S. Cooper y Ernest B. Schoedsack en la isla de la Calavera donde el gran gorila se enfrentaba a algún gigantesco prehistórico por la supremacía del lugar. Otro de esos mundos, de los más populares en su momento junto al de Viaje al centro de la Tierra ( Journey to the Center of the Earth , Henry Levin, 1959), La máquina del tiempo (The Time Machine , George Pal, 1960) y La isla misteriosa ( Misterious Island , Cyril Endfield, 1961), fue la Amazonia que sirve de escen...

El capitán Kidd (1945)

El pirata que quiso ser aristócrata Por Antonio Pardines Una aventura de piratas más oscura de lo habitual en la que ni el héroe ni el villano caen bien. Sobre todo el primero, un aristócrata que carece de peso emocional, aunque busca vengar la muerte de su padre y limpiar su buen nombre. Pero, precisamente por esa cualidad de no resultar simpáticos y de que su héroe no robe lo mejor de la película —el brillo de la amoralidad de su verdadero protagonista—, El capitán Kidd ( Captain Kidd , 1945) funciona como un oscuro cuento lejos del divertimento de las populares producciones Warner con Errol Flynn en plan heroico prístino — Capitán Blood ( Captain Blood , 1934) y El halcón del mar ( The Sea Hawk , 1940), ambas realizadas por Michael Curtiz— y de las posteriores evasiones como la no menos mítica El temible burlón ( The Crimson Pirate , Robert Siodmak, 1952). En esta aventura, que más semeja una de cine negro, mezcla de intriga y comedia negras, las piruetas circenses, el histrioni...

Una invención diabólica (1958)

La imaginación: una invención diabólica Por Antonio Pardines Presumo sencillo responder un interrogante como por qué el imaginario popular se queda con la aventura y olvida el didactismo y magisterio perseguido y exhibido por Julio Verne en sus novelas. La explicación que me doy sería algo así: a la gente le gusta más la diversión y la evasión que el atender y profundizar en explicaciones que amenazan su tiempo de ocio, su divertimento. Claro que hay otros motivos, por ejemplo el cine, la constante repetición de la inventiva (que no niego) del autor de 20.000 leguas de viaje submarino y la memoria personal de quienes lo leyeron en su ya lejana juventud. En el cine, ya el avispado y osado Georges Méliès tomó lo lúdico de Verne, prescindiendo de la ciencia que el autor de Nantes priorizaba en sus aventuras literarias, para viajar a la fantasía desvergonzada, aquella que no debe ninguna explicación para existir. Un discípulo aventajado de ambos, lo encuentro en el checo Karel Zeman, quie...

Verne lee el mundo

Verne lee el mundo   Por Antonio Pardines Dédalo e Ícaro volaron tan alto que el segundo quemó sus alas y cayó al vacío, pero había sembrado la ambición de volar. El mito era y es fantasía, incluso una lección moral sobre la posibilidad, la ambición, la liberación y la mortalidad humana, pues se trataba de una invitación a aspirar a más, a ese más que unos pocos, a menudo calificados de locos por sus contemporáneos, han sentido siempre como motor existencial. Tal empuje vital se descubre en las imágenes documentales que abren El amo del mundo ( Master of the World , William Witney, 1961). Son apenas cinco minutos de slapstick real, de golpes y porrazos de individuos que se echan a volar con los artilugios más extraños o ridículos (vistos hoy), mismamente unas simples alas a lo Ícaro. Pero los nuevos alados no son mitológicos, no son ideas morales. Son pioneros que, vistos fuera de contexto, resultan graciosos o más bien parecen payasos. Esas imágenes son empleadas por William Wit...

El barón fantástico (1961)

La fantasía del arte Por Antonio Pardines Frente a la pared en blanco se empieza a dibujar una figura que no logro reconocer. Alguien invisible está pintando, pero sus líneas nada me dicen. ¿Qué sucede? Hay desconexión entre el sujeto activo (el pintor invisible) y el paciente (el observador). Así, tras un instante de silencio para contemplar el resultado, me digo que cae de cajón que el gusto no obedece al arte ni al espectáculo, ni a quienes pretenden crearlo e imponerlo o vender un show que de artístico solo tenga la presunción. Cualquier gusto, más o menos refinado y educado, responde a la sensibilidad, a la educación artística y a la interpretación subjetiva que el consumidor posea y se haga de lo artístico, o de la escenificación que observa. Lo dicho es una de las ideas más obvias sobre la reacción de cualquier individuo frente a la obra en cuestión. Y que una mano invisible pinte un muro no es tan extraño, si uno tiene en cuenta que nunca ve las distintas fases de la creación, ...

El oso (1988)

Lo humano del oso y lo bestia del humano Por Antonio Pardines En los albores de la especie, el ser humano sobrevivió y evolucionó gracias a la tecnología, sin ella, probablemente, habría perecido durante los tiempos expuestos por Jean-Jacques Annaud en En busca del fuego ( Le guerre du feu , 1981) o incluso antes de que nuestro antepasado simio de 2001, una odisea del espacio ( 2001: A Space Odyssey , Stanley Kubrick , 1968) descubrirse que un hueso podría facilitarle el camino. Miles de años después del paleolítico, en El oso ( L’ours , 1988), Annaud se sitúa en la Columbia Británica para su adaptación de la novela de James Oliver Curwood The Grizzly King . Y lo hace en distancia, cuando quieras ser más documental, y también en la cercanía —cuando invade la intimidad— de las imágenes del excelente director de fotografía Philippe Rousselot para observar un duelo mortal entre la fuerza natural y la tecnológica. Lo observa y escucha sin querer intervenir, aunque ya desde el inicio sus...

Jornada desesperada (1942)

Jornada desesperada en la parte trasera del estudio Por Antonio Pardines La maquinaria bélica de la Warner empezó a funcionar a todo tren desde que Hal B. Wallis produjo Casablanca (Michael Curtiz, 1942). Aquel reencuentro de Ilsa y Rick en el Marruecos francés fue un éxito de la propaganda estadounidense que llamaba a ponerse en pie y cantar la Marsellesa no solo en Rick’s, sino también al otro lado de la pantalla. El posicionamiento estadounidense contra los totalitarismos se había hecho esperar, sobre todo si se tiene en cuenta que se trataba de una democracia que, además, presumía de defender la libertad ya en su popular estatua neoyorquina. Pero el aislacionismo al que había estado sujeto Roosevelt había marcado su política internacional hasta entonces. Así que no fue sin tiempo cuando, tras la declaración de guerra a Japón —y la de los alemanes a ellos—, se lanzaron al combate. Estados Unidos y Hollywood se ponían manos a la obra, aunque los Estudios lo hacían con tropas y arma...

Monstruos, S. A. (2001)

¿Por qué funciona la animación Disney/Pixar? Porque no hurga ni profundiza. Toma emociones y sentimientos universales y los aleja del conflicto, del fango y de la herida para situarlos en el «para todos los públicos». No hay sufrimiento, salvo el espejismo que se desvanece poco después de que se produzca una situación dolorosa como la muerte de la madre de Bambi o la viudez del héroe de Up (2009). En Disney y también en Pixar predomina el chiste y la aventura, en algunas producciones la historia de amor; en la mayoría la de superación, un «más obstáculos por favor» del que sabemos que tendrá una conclusión feliz que dejará al público de todas las edades con buen sabor de boca. Al menos con un sabor que no resulte ni amargo ni triste, que anime a comprar sus productos o acudir al próximo estreno de las productoras. Pero, con la llegada de Pixar a la gran factoría de cine de animación y otros negocios, Disney experimentó un nuevo ritmo, digamos que algo más «canalla» o menos ñoño. Inclus...

La Gran Ruta hacia China (1983)

El mostacho de Mairena (lo que Antonio Machado no dijo a Tom Selleck) Por Antonio Pardines En su Juan de Mairena , Antonio Machado escribió que «incierto es, en verdad, lo porvenir. ¿Quién sabe lo que va a pasar? Pero incierto es también lo pretérito, ¿quién sabe lo que ha pasado?» De ahí lo difícil de decidir y de pensar en las puertas y ventanas abiertas y cerradas por cada elección asumida, a veces obligada, en ocasiones libre y meditada o de manera impulsiva y alocada. A Tom Selleck le debió de quedar clavada la espina de no haber podido aceptar el papel de Indiana Jones, al estar atado y enfrascado en el rodaje de la serie televisiva Magnum P. I. (1980-1988). La serie le hizo icónico, pero se trata de una mítica a años luz del mito que significó para Harrison Ford ser el arqueólogo que buscaba para Spielberg y Lucas el Arca Perdida . Este buscaba en la década de 1930, poco antes de que estallase la Segunda Guerra Mundial —aunque fuera de la pantalla era 1981—, y Selleck vuela en ...

El joven Winston (1972)

La primera biografía cinematográfica realizada por Richard Attenborough, El joven Winston ( Young Winston , 1972), fue de la mano del trotamundos —obligado a serlo por su inclusión en las listas negras de Hollywood—, productor y guionista estadounidense Carl Foreman, que asumía labores de producción y de guion, por lo que se puede considerar que la película es también suya. Tal vez por ello, en esta bio del popular político británico, no exista la rigidez y la solemnidad soporífera, ¿esnobismo?, de otras biopics de Attenborough, sin ir más lejos de la más popular de las suyas: Gandhi (1982). Aquí el tono es aventurero y hasta picaresco, salvo cuando trata del pequeño Churchill, que resulta la parte dramática de este film que no habla del político consagrado que asoma en las imágenes documentales que abren la película, sino de uno anterior al que la cagó durante la Gran Guerra (1914-1918), cuando estaba al frente del Almirantazgo y en él recayeron las críticas de la desastrosa expedic...