La posición de Herbert Ross dentro la de industria cinematográfica hollywoodiense era lo suficientemente buena como para jugársela con un musical como Dinero caído del cielo (Pennies from Heaven, 1981), género que conocía a la perfección de su etapa en Broadway y que ya había practicado en cine en títulos como Adiós, Mr. Chips (Goodbye, Mr. Chips, 1969) y Funny Lady (1975). Pero en Dinero caído del cielo, que parte de un guion de Dennis Potter —que tres años antes había escrito la versión televisiva para la BBC, con Bob Hoskins en el papel de Arthur Parker—, asume mayor riesgo, regresa al género, que ya no era puntero ni un reclamo para el público, aunque hubiese excepciones, y lo transita a contracorriente. El resultado: fracasa en taquilla, aunque realiza una de sus mejores películas; mucho más madura y compleja que su siguiente película musical, la exitosa Footlose (1984). Hoy, luce como una rareza; y no me cuesta decir que, junto a Corazonada (One front the Heart, 1982), Dinero caí...