Más allá del marco bélico que sirve de telón de fondo para el desarrollo de su parte central, de su aparente intriga, de la apremiante necesidad británica de descifrar Enigma o de la compleja construcción de la máquina ideada por el matemático Alan Turing ( Benedict Cumberbatch ) para tal propósito, el interés de The Imitation Game se encuentra en el aspecto humano, en la inadaptación, la soledad y la marginalidad que se ven potenciadas en un entorno de prejuicios y de costumbres conservadoras y sexistas donde ni Turing ni Joan Clark ( Keira Knightley ) encajan debido a las diferencias que presentan dentro del mismo. Entre otras cuestiones, la aparente arrogancia, que emplea de pantalla para protegerse de agresiones externas, y la incapacidad para comunicarse del primero o la condición de mujer en la segunda provocan que al uno lo rechacen y a la otra le nieguen su independencia y la igualdad de oportunidades, que ya brilla por su ausencia cuando obstaculizan su paso a la prueb...