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Mostrando las entradas etiquetadas como segunda guerra mundial

Como una moto

Como una moto Por Antonio Pardines Varios autores de distintas nacionalidades hablaron de un tema coincidente desde perspectivas personales. Fueron testigos del final de Europa, del derrumbe no solo físico, sino también moral que se produjo en aquella época que deparó la guerra y la posguerra. Aunque sería mejor usar el plural para referirse al momento posterior, pues las situaciones de cada rincón europeo obedecían a la escasez, cierto, a los ajustes de cuentas, indudablemente, pero también a las particularidades de cada lugar. Aquellos autores nos hablaron en sus libros de los años previos, tal como hizo Stefan Zweig en El mundo de ayer, y de los inmediatamente posteriores; por ejemplo, Louis Ferdinand Céline en su trilogía del Norte, compuesta por De un castillo a otro, Norte y Rigodón. Y hubo quien describió el momento bélico mismo prácticamente en directo: Curzio Malaparte en Kaputt, Vasili Grossman en sus Escritos de guerra —su espléndida Vida y destino es posterior a la guerra—,...

Un mundo hecho añicos

Un mundo hecho añicos Por Antonio Pardines Europa ya estaba kaputt antes de septiembre de 1939. Llevaba toda una década de caída y de resquebrajarse: revoluciones que no estallaron en armas y otras que sí lo hicieron. Una guerra civil como la española, que fue internacional y el preludio de la Mundial, la subida al poder de los nazis en Alemania, las concesiones que les hicieron las democracias, la bajada de pantalones británica-francesa en Múnich de 1938, la impensable alianza firmada por el von añadido de Ribbentrop y Molotov, el del cóctel que no era suyo, la guerra ruso-finlandesa del 39, la anexión italiana de Etiopía... y cientos de hechos más que engrosaron la lista hasta reventar a Europa, pues todo apuntaba que algo se había hecho pedazos. Y eso es Kaputt , un libro y una mirada que pone en primer plano ese acabose llevado al límite. Ese sin retorno del que fue testigo Malaparte, quien recuerda lo vivido y lo sentido. El escritor, periodista y fascista renegado, hace memoria ...

Escape de Sobibor (1987)

¿Quién puede relatar lo inenarrable? Por Antonio Pardines ¿Por qué insistir si no hay películas ni novelas que puedan recrear ni reproducir en pantalla o en papel los hechos ni las condiciones a las que se vieron sometidas las víctimas y los verdugos de los campos nazis? Por diversos motivos, tal vez. Y, aunque las hay como Noche y niebla ( Nuit et brouillard , Alain Resnais, 1956) o Shoah (Claude Lanzmann, 1985) —dos títulos indispensables no por lo que muestran o exhiben sino precisamente por lo contrario— o libros como los de Primo Levi , Eddy de Wind o Viktor Frankl , predominan los films como Escape de Sobibor ( Escape from Sobibor , Jack Gold, 1987), que se sitúa en las antípodas de los otros dos títulos citados. Se decanta por ser un telefilm sobre héroes y monstruos que escapa de la memoria a la que aspiran Resnais y Lanzmann. El de Gold se sitúa en la hazaña que tanto Richard Rashke, el autor del libro en el que se basa el guion de Reginald Rose, y los responsables de la p...

El gestor del infierno. Rudolf Höss y Primo Levi, dos caras antagónicas de Auschwitz

El gestor del infierno.  Rudolf Höss y Primo Levi, dos caras antagónicas de Auschwitz Por Antonio Pardines ¿Por qué se escriben las autobiografías? ¿Para alabarse? ¿Para justificarse? ¿Para buscarse, encontrarse y conocerse? Cualquiera tiene una vida que contar, otra cuestión es cómo la cuenta y a cuántas personas llegará su historia, la cual, si se trata de alguien popular o impopular, podría alcanzar a muchas. Pero la mayoría tiene en común que la adornan, que omiten y añaden, sea por darle un tono literario o por dejar una buena imagen a la posteridad, fruto de la vanidad y de la ignorancia, pues a ese porvenir poco le importará qué aire respiraba o qué disparaba sus latidos del corazón. Ya lo habrá juzgado, estereotipado y convertido en etiquetas, al sustraerlo de su época y despojarlo de quien fue, de lo que sintió, y de tantas cuestiones y emociones que nos determinan en vida. Solo verán la imagen y el nombre despojados de vida, es decir, de aquellos aspectos que nos hicieron...

Chaves Nogales y La agonía de Francia

Chaves Nogales y La agonía de Francia Por Antonio Pardines En Vietnam, Michael Herr vivía codo con codo con los soldados, que no podían escoger y por eso pensaban que Herr o Sean Flynn, el hijo de Errol, estaban como cabras por estar allí, con la mierda hasta el cuello y la muerte o las heridas a la vuelta ya no de la esquina, sino de cualquier paso o incluso sin moverse. Pero lo que aquellos soldados no sabían explicar, aunque lo intuyesen en el mismo instante de poner el pie en el Sudeste Asiático, era que el idealismo había muerto tiempo atrás, al menos su inocencia y la credulidad de los combatientes y de los reporteros. Ya se trataba de otra cosa, aunque también se buscase narrar lo inenarrable. Por contra, tres décadas atrás, todavía se respiraba cierta ingenuidad que obedecía a la necesidad de creer en la libertad y que alguien o algún Estado la representaba. Manuel Chaves Nogales vivió y fue testigo de aquella época en la que se fraguaba la tormenta, también Vasili Grossman, Il...

Primo Levi: Si esto es un hombre

<<Se debe querer sobrevivir, para contarlo, para dar testimonio>> y aun así, Primo Levi, que nunca dejó de dar testimonio sobre el infierno de los campos nazis, sabía que era imposible hacer comprender en su total dimensión aquellos días, semanas, meses, años que alcanzan su cima en el Lager , que, en sus palabras, fue <<la culminación del fascismo en Europa, su manifestación más monstruosa; pero el fascismo existía antes que Hitler y Mussolini, y ha sobrevivido, abierto o encubierto, a su derrota en la Segunda Guerra Mundial.>> La parte ilógica del ser humano nos dice tanto o más de su esencia y condición que la racional, que es la que presumimos para diferenciarnos del resto de animales. Así, con la primera justificamos los actos a los que nos cuesta encontrarles una explicación, aunque esta sea igual de humana que otras. Llamamos a esos actos criminales, inhumanos; pero todo lo hecho por el humano nos pertenece, forma parte de nuestra humanidad, la cual tiene...

El hijo de Saúl (2015)

Se puede representar el infierno creado durante el periodo nacionalsocialista en campos de concentración, que primero fueron de internamiento de “enemigos de Alemania” y posteriormente de muerte a gran escala, campos creados y manejados con suma eficiencia por la maquinaria de un Estado en manos asesinas. Pero dudo que cualquiera de las representaciones cinematográficas realizadas hasta la fecha (y por realizar) puedan captar, recrear y transmitir mínimamente el padecimiento, la pérdida de identidad, el derrumbe emocional y moral más allá de la apariencia que los distintos autores quieran o puedan darle en una pantalla donde la realidad queda fuera; a decir verdad, no hay libro ni película que pueda revivir el pasado, traerlo al presente, puesto que todo pasado ya es inexistente, incluso el que sintamos que puede alcanzarnos. De él, solo nos llegan ecos, sombras y espectros, ideas sin cuerpo. Así, la historia intenta crear un esqueleto para el ayer, y nos trae imágenes momificadas. Por...

Bergen-Belsen: Lo que se encontraron (2025)

Quienes nacimos sobre y después de 1945, crecimos en un mundo donde el horror ya se había materializado en formas que antes de la Segunda Guerra Mundial eran inimaginables para la humanidad, porque esta no tenía noticias de semejantes hechos y crímenes (ni tampoco la tecnología para llevarlos a cabo); aunque ya antes hubiese habido exterminios masivos. Entre otras aberraciones humanas, la humanidad anterior a este conflicto bélico de dimensiones impensables había sido testigo de la destrucción de civilizaciones, de la desaparición de pueblos, de la esclavitud, de la matanza de los judíos en la Viena del siglo XV o de bombardeos de ciudades y su población civil, pero no del lanzamiento de dos bombas atómicas sobre dos áreas urbanas pobladas ni la masacre diseñada hasta el último detalle (la Solución Final) y llevada a la práctica en campos de exterminio como Bikernau, en el complejo de Auschwitz, donde se calcula que fueron millones los muertos. Los supervivientes que relataron sus expe...

Eddy de Wind en Auschwitz

Durante los últimos meses de su encierro en Auschwitz I, el holandés Eddy de Wind se puso a escribir para dar testimonio de los campos de concentración nazis. Por entonces ya contaba con 29 años, había sido deportado dos años antes al complejo carcelario que abarcaba varios campos de trabajo y el más terrible de Birkenau, más infernal porque, allí, cuatro crematorios funcionaban a diario recordando que aquello era el infierno, que nadie podría escapar de la muerte y de las llamas. Por suerte, para De Wind, solo pasó un mes en Birkenau y fue devuelto al campo Auschwitz I, a la sección de enfermeros. Aunque terribles, las condiciones de los enfermeros eran más favorables que la mayoría de grupos de trabajo. De Wind accedió a ella, gracias a que por entonces ya era médico —se había licenciado a pesar de la prohibición a los judíos de cursar estudios universitarios—. Probablemente, eso y mucha suerte fueron los factores que le permitieron sobrevivir y dar testimonio. Fue uno de los primero...