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Mostrando las entradas etiquetadas como cary grant

Rincones sin esquinas (Cary Grant en el Obradoiro)

No puedo precisar con total certeza que Orgullo y pasión ( The Pride and the Passion , Stanley Kramer, 1957) fuese la primera película en la que vi Santiago de Compostela en el cine, pero bien pudo ser y así lo acepto. Recuerdo que era muy niño, y que me sorprendió ver a Cary Grant en la misma plaza que yo había visto y pisado tantos días de mi corta vida. Me sentí orgulloso de aquel rincón que combinaba estilos arquitectónicos con grandiosa armonía. El tiempo se me antojaba allí distinto, compañero de la atenta quietud pétrea y gris lluvia que formaba parte del encanto de la fachada principal de la catedral, que a día de hoy (y espero que del mañana) también domina el conjunto artístico que, por entonces, todavía era incapaz de sentir con la pasión que se desataría más adelante, cuando abrí los sentidos a la belleza y a la armonía de las piedras que el oficial británico, al que da vida el actor, no presta la menor atención;  según el titular de la noticia, a Grant le interesaban...

Ajetreada luna de miel/Hubo una luna de miel (1942)

En 1938, que es el momento en el que Leo McCarey arranca su comedia antinazi, Hitler anexionaba Austria a su Reich y Hollywood no dijo nada. Poco después, las huestes del dictador invadían los Sudetes y Hollywood tampoco dio importancia al asunto en la pantalla. Al año siguiente, el ejército alemán invadía Polonia y, sin más opción, Francia y Reino Unido declaraban la guerra a Alemania. Era tarde, pues, cuando las dos potencias aliadas habrían podido poner freno al dictador austro-alemán, apenas habían hecho más que un gesto de levantar la cabeza y luego bajarla. Habían decidido imitar la posición de la avestruz, centrándose en lo suyo y permitiendo que a su alrededor sucediesen cosas como el rearme alemán, la invasión de Renania y otras circunstancias previas y alarmantes como pudo ser la ley antisemita de la que McCarey expone algunas consecuencias en su película: la persecución de los judíos, la esterilización y el internamiento en campos. Los líderes de las democracias occidentales...

Mi mujer favorita (1940)

Al Hollywood silente y al dorado, añadamos también el actual, nunca le preocupó la realidad porque era consciente de que el cine no es la realidad y que la gente que llenaba las salas, en su mayoría, buscaba evadirse de ella. Hoy ya no hace falta ir al cine para lograrlo, pero, hacia la década de 1940, con la Gran Depresión a la espalda y la guerra en el horizonte, entrar en el cine significaba dejar la realidad en la puerta y encontrarse la fantasía en la pantalla. Era y es así de simple (dentro de su complejidad), y a partir de esa certeza, los magnates hollywoodienses edificaron su mundo espectáculo y su poderosa industria económica. Lo dicho no descarta que hubiese verdad en algunas de sus películas, incluso se puede encontrar en las más fantasiosas o en sus comedias alocadas, pero eso ya sería cuestión de cada historia, de cada película, de cada director y de sus guionistas. Más raro que encontrar sueños y verdades, en aquel momento, era que guionista y director fuesen la misma pe...

Los Blandings ya tienen casa (1948)

El narrador de Sinfonía de la vida ( Our Town , Sam Wood , 1940) sube una colina y contempla la pequeña y pacífica localidad que se abre ante él. Es su ciudad y, orgulloso de ella, se dirige al público para contar la historia local y la de sus vecinos. Bill Cole ( Melvyn Douglas ), el cicerone de Los Blandings ya tienen casa ( Mr. Blandings Builds His Dream House , 1948), también se encuentra en un alto cuando nos ubica en <<Manhattan, Nueva York, Estados Unidos>> y, en clave irónica, nos habla de algunas costumbres neoyorquinas, antes de contarnos la historia de los Blandings. Sus palabras no presentan el menor rastro de la nostalgia, ni del conservadurismo ni de la amabilidad que guían el film de Sam Wood . Manhattan vive a otra velocidad vital, Bill lo sabe y por ello desborda ironía, confirmada al instante, cuando habla de la Gran Manzana y las imágenes que vemos en pantalla le contradicen o viceversa. Ya desde ese instante, el personaje es un filón para H. C. Potter ...

Operación whisky (1964)

Ante la posibilidad de ser un héroe, como le indica un oficial británico para convencerle, Walter Eckland ( Cary Grant ), sorprendido, responde <<¿para qué quiero serlo?>> Pero, aun asumiendo la apariencia de antihéroe, el protagonista de Operación whisky ( Father Goose , 1964) no puede dejar de ser Cary Grant , pues, más allá del actor y del hombre que hubiese detrás de la imagen, estaba la estrella, el icono que provoca que, quiera o no quiera, “Papa Ganso” sea el héroe de la función, el tipo individualista que se gana nuestras simpatías desde su aparición en la pantalla. Por mucho que intente esconder su brillo inmaculado, Walter es el héroe que se debe a su público, ante quien se presenta desaliñado, lo justo para que no perder el atractivo ni la elegancia, y descarado, pero con clase y esa simpática indiferencia hacia cuanto sucede a su alrededor. No obstante, no puede salirse con la suya, tampoco logra que la guerra pase de largo y le deje en paz —como él la deja a e...

La mujer del obispo (1947)

Todo el mundo quiere a Dudley ( Cary Grant ), salvo el obispo Henry Brougham ( David Niven ), que ve como su ángel de la guarda le roba el protagonismo de su cotidianidad. Esto le acarrea celos y un ligero malestar, aunque, siendo preciso, el propio religioso se ha encargado de alejarse de su cotidianidad, en su afán de construir la catedral que le ha apartado de su familia y de sí mismo. Cierto que el obispo ha cambiado su pasión mundana por el materialismo, pero no su fe, de ahí que, cual George Bailey en ¡Qué bello es vivir! ( It’s a Wonderful Life ; Frank Capra , 1946), se escuchen sus plegarias y le envíen un ángel. El suyo responde a los rasgos de Cary Grant , que se pasea por el hogar de los Brougham como quien se pasea por su casa. Ese mismo descaro, elegante y vital, lo convierte en el centro de atención de La mujer del obispo ( The Bishop’s Wife , 1947), aunque, en ocasiones, su personaje cansa o se pasa de listo. ¿Pero quien podría competir con Cary Grant haciendo de Ca...

Cary Grant. La imagen sofisticada

Sería contrario a mi intención hablar sobre Cary Grant y hacerlo sobre su vida privada, de su difícil infancia en Inglaterra, de cómo sobrevivió durante sus primeros años en Nueva York o de costumbres y relaciones personales, que justo fueron eso, personales. Ni soy biógrafo ni encuentro el menor estímulo en divagar acerca de la intimidad ajena y, en este caso concreto, prefiero destacar su impronta en obras maestras del cine,  La fiera de mi niña ,  Solo los ángeles tienen alas ,  Con la muerte en los talones y tantas otras que inmortalizaron su imagen, o del deseo de mejora que empujó a Archibald Leach a ser uno de los primeros actores independientes de Hollywood, cuando esto era ir contracorriente y contra los magnates del cine hollywoodiense. Su apuesta, arriesgada por aquel entonces, le salió bien, aunque convertirse en uno de los grandes mitos de la pantalla no fue un proceso rápido. Como su admirado Charles Chaplin , Archie Leach arribó a Nueva York formando p...

Sospecha (1941)

La elegante y desenfadada comicidad de Cary Grant  en La pícara puritana ( The Awful Truth ; Leo McCarey , 1937) ofrecía un nuevo enfoque del galán cómico, divertido y alocado, pero con Alfred Hitchcock esa comicidad, que se asentó en La fiera de mi niña ( Bringing Up Baby ; Howard Hawks , 1938), adquirió ambigüedad y un tono oscuro, quizá no tanto como el pretendido por el cineasta británico, porque, ante la posibilidad de dañar la imagen comercial de la estrella cinematográfica, se vio obligado a modificar parte de sus intenciones originales. A buen seguro los cambios precipitaron una película distinta de aquella que el realizador inicialmente tenía en mente, sin embargo el resultado final no desmerece a la brillante pericia cinematográfica de  Hitchcock , que deparó mayor carga psicológica para jugar con la percepción del público, a partir de la conexión que este establece con Lina McLaidlaw ( Joan Fontaine ), una mujer que evoluciona del amor incondicional a la dud...

El asunto del día (1942)

Existe un antes y un después en la filmografía de George Stevens , un punto de inflexión que coincide con su participación en la Segunda Guerra Mundial. Hasta su contacto con la contienda bélica, el realizador había asumido su trabajo como parte del sistema de estudios: primero como cámara en el periodo mudo, posteriormente filmando cortometrajes cómicos para Hal Roach y finalmente asumiendo la dirección de largometrajes producidos por  RKO y Columbia Pictures , estudios para los cuales realizó peores y mejores películas, algunas excelentes. Entre estas últimas encontramos  El asunto del día ( The Talk of the Town , 1942), el penúltimo filme que produjo y dirigió antes de formar parte del ejército y ser enviado al frente, donde entre otras imágenes filmaría el desembarco de Normandía y el campo de exterminio de Dachau, imágenes estas últimas que fueron proyectadas durante el juicio de Nuremberg como pruebas del holocausto perpetrado por los nazis. Aquella experiencia cam...