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Mostrando las entradas etiquetadas como steven soderbergh

Contagio (2011)

En situaciones de pánico, la solidaridad tiende a desaparecer para dejar paso al sálvese quien pueda; de ahí que los investigadores de Pánico en las calles (Panic in the Street, Elia Kazan , 1950) decidan mantener el brote vírico en secreto, para no alarmar a la población de Nueva Orleans, ciudad bajo la amenaza de la peste neumónica. En El último hombre sobre la Tierra (L’ultimo uomo della Terra, Ubaldo Ragona y Sidney Salkow, 1964) esto no se observa porque el humano a quien da vida Vincent Price —años después, Charlton Heston en El último hombre vivo (The Omega Man, 1971) y Will Smith en Soy leyenda (I Am Leyend, 2007) heredan el personaje basado en la novela de Richard Matheson— habita solo en un mundo sin humanidad. De modo que no le queda otra que sobrevivir en el aislamiento, en la imposibilidad de vivir una existencia social. ¿Qué ocurrió? Un virus, que no se considera un ser vivo, pero tampoco un ser muerto. Muta. Se alimenta de su huésped y en ciertos aspectos se asemeja ...

The Report (2019)

No somos tan originales como para andar inventando a diario nuevas formas y verdades, aunque todo sea novedad, pero sí se le pueden dar distintos nombres a lo mismo y así conferirle al asunto un aire novedoso. El cine repite formas desde sus orígenes, con pequeñas variaciones, que a veces son de apariencia enormes y determinantes para ofrecer algo original y único: son las obras maestras y otras sin magisterio que también marcan un antes y un después. Pero el fondo, los temas a tratar permanecen inalterables o apenas se alteran porque los cambios humanos son lentos y más de apariencia que de esencia. Las inquietudes, los miedos, los deseos, las fobias, las ambiciones y los intereses suelen ser similares, aunque difieran en las capas de barniz y en las variantes personales y temporales. Reduciendo lo dicho al cine, un ejemplo sería el actual fabricado en Hollywood sobre hechos reales que señalan directa o indirectamente al sistema. Dicha “actualidad” cinematográfica se inicia en Hollywo...

Ocean’s Eleven: Hagan juego (2001)

Se han planificado y perpetrado tantos golpes perfectos (e imperfectos) en el cine, que ya resulta difícil, quizá imposible, recordarlos todos. Tampoco considero que sea necesario, pues, probablemente, la mayoría son repeticiones y variantes de una misma idea, ejercicios cinematográficos realizados para recaudar y si tal, entretener siguiendo las pautas marcadas por las películas “excepción” y excepcionales que fueron señalando el camino a transitar por los films de robos. Dichas excepciones marcan un paso adelante e incluso transcienden su momento y se convierten en clásicos que conquistan a generaciones posteriores. Me refiero a propuestas tan magistrales como La jungla de asfalto ( The Asphalt Jungle , John Huston , 1950) o la cómica Rufufú ( Il soliti ignoti , Mario Monicelli , 1958). En ambos casos, descubrimos a perdedores condenados al fracaso, pero no son los únicos, tampoco los primeros ni los últimos. Son antihéroes que se hermanan con los que deambulan por Rififí   ( D...

Efectos secundarios (2013)

Los fármacos forman parte de la cotidianidad de las sociedades más industrializadas, como también lo forman las farmacias que, prácticamente, pueden encontrarse a la vuelta de la esquina de cada calle de cualquier pequeña o gran ciudad. Los estimulantes, los ansiolíticos, los antidepresivos,... o una simple aspirina se consumen a diario. Son vías de escape al dolor, a distintos traumas o a la aflicción que, aún siendo natural frente a la pérdida, desequilibra la armonía de quienes la padecen. Pero ¿son realmente necesarios o eficaces? ¿A quién benefician? ¿Al consumidor o al fabricante? ¿A ambos? ¿Habla de esto  Steven Soderbergh en  Efectos secundarios ( Side Effects , 2013)? ¿De los efectos de los fármacos, de los beneficios económicos que reportan o de la necesidad de no padecer y acceder al bienestar inmediato, quizás, al engaño del bienestar? En realidad, no creo que Efectos secundarios ...

El buen alemán (2006)

No fue casual que el cartel promocional de El buen alemán ( The Good German , 2006) imitase al de Casablanca ( Michael Curtiz , 1942), como tampoco lo fue el empleo del antiguo logotipo de la Warner  para abrir la película, ya que una de las intenciones de Steven Soderbergh , al adaptar a la pantalla la novela de Joseph Kanon , fue la de dotar a su film de una estética clásica que deambula entre la nostalgia, el melodrama y la intriga, pero intercalando un tono realista que enfatiza el lado sombrío de la trama y de sus protagonistas. Quizá su atractivo, pero desequilibrado, intento de recuperar el estilo hollywoodiense de la década de 1940 en el siglo XXI no habría sido posible si antes no hubiera cosechado éxitos de taquilla como  Traffic  (2000) u  Ocean's Eleven  (2001). Su buena situación dentro de la industria, a buen seguro condicionaría su decisión de usar el blanco y negro y el material de archivo que inserta a lo largo de su propuesta, la cual, más al...