Cabalgando entre sueños y aflicciones Por Antonio Pardines De la casa de empeños a la fama, la historia de Glenn Miller se adapta como un guante al llamado «sueño americano», también al de Hollywood. Pero ¿y al de Anthony Mann? ¿Qué tiene que ver Música y lágrimas ( The Glenn Miller Story , 1953) con sus temas? En el cine de Mann se descubre su gusto por los antihéroes, por el viaje interior y exterior, por el desencanto de tipos lacónicos de los que sospechamos un pasado hiriente, ya no solo en sus westerns, sino en sus mejores producciones de serie B o en la bélica La colina de los diablos de acero ( Men in War , 1957). Por eso, me resulta curioso que fuese alguien como Anthony Mann quien se encargase de narrar una historia que parece alejada de sus itinerarios fílmicos, recorridos existenciales y obsesivos que incluso asoman principales en Bahía negra ( Thunder Bay , 1953) —supongo que habrá quien la llame película menor; quizás hasta que cumpla la mayoría de edad—, la cual no de...