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Mostrando las entradas etiquetadas como biopic

Música y lágrimas (1954)

Cabalgando entre sueños y aflicciones Por Antonio Pardines De la casa de empeños a la fama, la historia de Glenn Miller se adapta como un guante al llamado «sueño americano», también al de Hollywood. Pero ¿y al de Anthony Mann? ¿Qué tiene que ver Música y lágrimas ( The Glenn Miller Story , 1953) con sus temas? En el cine de Mann se descubre su gusto por los antihéroes, por el viaje interior y exterior, por el desencanto de tipos lacónicos de los que sospechamos un pasado hiriente, ya no solo en sus westerns, sino en sus mejores producciones de serie B o en la bélica La colina de los diablos de acero ( Men in War , 1957). Por eso, me resulta curioso que fuese alguien como Anthony Mann quien se encargase de narrar una historia que parece alejada de sus itinerarios fílmicos, recorridos existenciales y obsesivos que incluso asoman principales en Bahía negra ( Thunder Bay , 1953) —supongo que habrá quien la llame película menor; quizás hasta que cumpla la mayoría de edad—, la cual no de...

El barón de Arizona (1950)

Historia de herederos y desheredados Por Antonio Pardines La leyenda con la que Samuel Fuller introduce El barón de Arizona ( The Baron of Arizona , 1950), así como la historia estadounidense, apunta que en 1912 Arizona pasa a ser el estado número cuarenta y ocho de la Unión, es decir, de Estados Unidos. Pues ya llegó tarde, digo yo, pero en tiempo suficiente para los prohombres que se reúnen en el salón donde se felicitan y asumen haberlo logrado. Es la hora de los parabienes, de darse coba y de los olvidos, pero hay uno que, entre cigarros y copas de coñac, recuerda a James Reavis (Vincent Price), personaje basado en el real. ¿O sería whiskey? ¿Jerez procedente del antiguo propietario del territorio que ya es estatal y que pertenece a los colonos que pagaron al gobierno por las tierras del pueblo protagonista de Yuma ( Run of the Arrow , Sam Fuller, 1957)? ¿O se trata de un bourbon de Kentucky? Añejo, claro, pues es originario del estado número quince. Ante la sorpresa de los conte...

Paracelso (1943)

Pabst y la propaganda Por Antonio Pardines Ajeno a los sangrados y a cortar por lo sano, Paracelso asume cuatro pilares: la alquimia, la filosofía, la astronomía y la virtud del médico. Así lo expone George Wilhelm Pabst en una de sus dos películas rodadas en la Alemania bajo dominio nazi. El cineasta austriaco conoce su oficio, de eso no cabe duda, pero en Paracelsus (1943) no es tan revolucionario como en otros títulos anteriores que, todavía hoy, funcionan y sorprenden, mientras que esta hagiografía sobre el médico farmacéutico queda como una curiosidad de su “buen” y “saber” hacer al servicio de la fuga de la realidad impuesta en la industria cinematográfica nacionalsocialista. Tras el ascenso de Hitler al poder, Pabst intentó afincarse en Francia y Estados Unidos, pero las circunstancias lo devolvieron a Austria en un momento en el que los nazis ya se habían apoderado del país que vio nacer a Hitler y también a Mozart. Eso le obligó a permanecer allí y, en lugar de aguardar en las...

El río de la vida (1992)

Ninguna editorial apostaba por su manuscrito, así que fue la Universidad de Chicago, donde había pasado cuarenta años de docente, la que acabó publicando El río de la vida , una novela que son tres historias biográficas de Norman Maclean, un profesor de literatura que, ya jubilado, se decidió a contar las historias de su vida en este único volumen publicado en vida, en 1976. La primera de ellas dio pie a El río de la vida ( A River Runs Through It , 1992) de Robert Redford , en la que el famoso actor, director y productor, que aquí no asoma en la pantalla, realiza otra historia de gente corriente, como lo fueron su primer film como director, Gente corriente ( Ordinary People , 1981), y su segundo largometraje tras las cámaras, Un lugar llamado milagro ( The Milagro Beanfield War , 1988). Dicho de otro modo,  Redford se decanta por encontrar belleza en las pequeñas cosas, en la armonía del mundo natural y el humano, en las risas y los llantos, en el conflicto y las relaciones hu...

El joven Winston (1972)

La primera biografía cinematográfica realizada por Richard Attenborough, El joven Winston ( Young Winston , 1972), fue de la mano del trotamundos —obligado a serlo por su inclusión en las listas negras de Hollywood—, productor y guionista estadounidense Carl Foreman, que asumía labores de producción y de guion, por lo que se puede considerar que la película es también suya. Tal vez por ello, en esta bio del popular político británico, no exista la rigidez y la solemnidad soporífera, ¿esnobismo?, de otras biopics de Attenborough, sin ir más lejos de la más popular de las suyas: Gandhi (1982). Aquí el tono es aventurero y hasta picaresco, salvo cuando trata del pequeño Churchill, que resulta la parte dramática de este film que no habla del político consagrado que asoma en las imágenes documentales que abren la película, sino de uno anterior al que la cagó durante la Gran Guerra (1914-1918), cuando estaba al frente del Almirantazgo y en él recayeron las críticas de la desastrosa expedic...

Catalina de Rusia (1934)

Las biografías de Alexander Korda tuvieron su momento en la década de 1930, aunque Lady Hamilton (1941) se rodase en la siguiente, siendo la mejor de ellas Rembrandt (1936), aunque la más popular sea La vida privada de Enrique VIII ( The Private Life of Henry VIII , 1932). Entremedias, produjo (y codirigió) Catalina de Rusia ( The Rise of Catherine the Great , 1934) a Paul Czinner, quien una vez más contaba con Elizabeth Bergner en el papel principal. La actriz, con quien se había casado en 1933, tras llegar a Londres huyendo de la Alemania nazi, prácticamente fue la protagonista de todos los largometrajes que dirigió entreguerras, siendo el primero en común Amante o marido ( Nju , 1924). Ella da vida a la futura emperatriz Catalina “la Grande”, pero antes de que suba al trono la película se centra en dos aspectos que acabarán colisionando: la intimidad y la política, medio en el cual Czinner, Korda y sus guionistas enfrentan lo femenino, el equilibrio, la serenidad y capacidad de re...

Ludwig. Luis II de Baviera (1972)

Lejos de sus películas “neorrealistas” y de otras ambientadas en épocas contemporáneas, el estilo de Luchino Visconti me suena fantasmal y majestuoso, como la ensoñación de un reino imposible, más allá de la muerte, más que barroco, operístico, wagneriano en su desmesura y creo que un buen ejemplo de esa estética suya decimonónica, la de sus producciones ambientadas en el XIX, es Ludwig. Luis II de Baviera ( Ludwig , 1972), en la que pretendía crear y representar su idea de belleza, ni masculina ni femenina, no me refiero a la andrógina de Muerte en Venecia ( Morte a Venezia , 1971) representada por el adolescente, ni natural ni mental, más que nada artística, irreal en la sensación que genera y ornamental, una belleza creada por él mismo para embellecer la ocasión y deleitarse; pues no se debe olvidar la aspiración artística del cineasta, convencido de que él hacía arte. No se lo discuto; ni aunque quisiera podría hacerlo. La belleza, el conflicto interior y el arte hechos cine en ...

Ferrari (2023)

Hay personajes cuya obra no me genera la menor curiosidad y otros que despiertan mi interés. Supongo que a todos nos sucederá lo mismo; del mismo modo que habrá quien prefiera comprarse un coche que un libro, y a quien guste el automovilismo y a quien el cine, incluso a quien le guste ambos o ninguno; que empieza a ser mi caso. Igual  que Ferruccio Lamborghini y otros constructores de automóviles —siendo la excepción, tal vez, Henry Ford, por aquello de su T y de su montaje en cadena—, a ntes y después de ver Ferrari (2023), Enzo Ferrari me era y me es indiferente, pero decidí ver la película porque la había dirigido Michael Mann; de modo que el personaje se llamase Sonny o Enzo no era determinante para decidirme a verla. Claro que sabía en quién se inspiraba el protagonista, que había empezado como piloto de carreras automovilísticas y que se convirtió en fabricante de coches. Pero también sabía que la película no era para mí. Sin embargo, los films del responsable de Ladrón ( T...

Hitler, una película de Alemania (1977)

<<Este mundo y yo mismo, y mi película, protuberancias del ego, en el universo de rudos cortes, fracciones de una proyección interior, recuerdos de un viejo mundo en la cámara oscura de nuestra fantasía, pleno de muñecos humanos, ya solitarios, cambiantes figuras del ego, intercambiables temas para monólogos, monodramas y tragedias en celuloide. Danzas macabras, conversaciones de muertos, diálogos en el reino del más allá, cien años después, miles de años, millones, personas, oratorio… ¡quién sabe! Pero, ¿cómo hacerlo? ¿Cómo hacerlo yo, nosotros? ¿Quién soy yo? ¿Quiénes somos nosotros? ¿Quién nos representa y a quién representamos? ¿Para qué? ¿Qué resta?>>, pregunta la voz de Hans-Jürgen Syberberg al inicio de su proyecto creativamente más ambicioso. Tal como quiso Wagner con la ópera, Artaud con el teatro y Eisenstein o Godard con el cine, Syberberg busca el arte total y lo hace en una propuesta cinematográfica arriesgada y radical que da como resultado Hitler, una películ...

Memorias de general Escobar (1984)

Un año antes del rodaje de Memorias del general Escobar (José Luis Madrid, 1984), José Luis Olaizola ganaba el premio Planeta por  La guerra del general Escobar , una narración basada en la experiencia vivida por el coronel de la guardia civil Antonio Escobar Huertas durante los años de guerra, de 1936 a 1939. Avanzada la contienda, Escobar sería ascendido a general en jefe del ejército republicano en Extremadura y, ya en la inmediata posguerra, fusilado tras un juicio militar cuya sentencia se había establecido de antemano. El protagonista y narrador explica su situación: <<Se me está juzgando con la graduación de coronel, ya que, aunque al término de la guerra era general en jefe del ejército de Extremadura, para los vencedores sigo siendo el coronel de la Guardia Civil que en julio de 1936 luchó, precisamente en esta ciudad de Barcelona, contra los militares rebeldes que dejaron de serlo cuando ganaron la guerra. Así me lo ha explicado el abogado que me defiende: “tenga u...

Wyatt Earp (1994)

  Si bien Pasión de los fuertes ( My Darling Clementine , John Ford , 1946) me parece magistral y la mejor película que toma como excusa la figura de Wyatt Earp, mi mente todavía es incapaz de comprender qué importancia tuvo este personaje y el O. K. Corral en el devenir de la historia estadounidense para convertirse en leyenda y en una continua inspiración para el cine de Hollywood. El personaje asoma en unas cuarenta películas y dudo que, sin la mítica y las posibilidades que esta ofrece para abordar otros temas, diese para tanto. Más allá del enfrentamiento entre el héroe y los villanos, que no deja de ser la superficialidad del asunto, está la exaltación del más fuerte, del más recto, del más justo, aunque no exista justicia, solo la letra y la ilusión que se le quieran dar y que deparan la ley, no siempre justa. Así parece entenderlo Lawrence Kasdan en su segundo western, en el que, tal como apuntaba y esbozaba con suma gracia en Silverado (1985), en la presencia de dos herm...