Actores, actrices, magos, ilusionistas, políticos, cuentacuentos, cuentistas, timadores, espías... encuentran en la mentira y en el engaño herramientas básicas para ejercer su oficio, ya que, a grandes rasgos, todos actúan. Y actuar consiste en hacer creer situaciones, palabras, promesas, sensaciones, emociones que, a pesar de su falsedad, su público tomará por reales, cómplice o inocente de lo que ve y escucha. Algo similar sucede con las deidades mitológicas, que cobran formas y apariencias distintas según capricho, y a menudo con el fin de engañar a los mortales. Los manipulan, los enfrentan o los seducen para su provecho y su placer, pero olvidan que los humanos no son ajenos a la mentira. La asumen como algo natural y son capaces de emplearla con maestría para idear engaños superiores o mejor elaborados que los divinos. ...