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Mostrando las entradas etiquetadas como cortometraje

Ser e voltar (2014)

Tarkovskís e Bressóns Por Antonio Pardines Galardonada en varios festivales, entre eles Cans (Pontevedra) —a primeira película de non ficción en gañar na festa cinematográfica celebrada cada ano no municipio do Porriño—, Ser e voltar (2014) é unha curtametraxe meta cinematográfica de Xacio Baño que a un galego calquera como min podería soar forzada. O seu afán de enxebrismo ou o seu camiñar polo bosque de eucalipto, a árbore máis odiada de Galicia, soan igual de ríxidos ca a avoa vestida coa típica bata que as nosas nais lucían nas cociñas das aldeas e das vilas, antes de que o mundo dese o que ata o de agora é o seu último arreón. Pero o certo é que me parece un filme que pode pasar por caseiro, dito doutro xeito: feito pola man dun mozo que ten unha cámara e unha ilusión, amén duns protagonistas cúmplices: os avós que se prestan a dicir ou calar, incluso a morrer na fantasía do cinema. Pero, ante todo, Ser e voltar é a idea feita audiovosual de defender a súa elección profesional —...

Bergen-Belsen: Lo que se encontraron (2025)

Quienes nacimos sobre y después de 1945, crecimos en un mundo donde el horror ya se había materializado en formas que antes de la Segunda Guerra Mundial eran inimaginables para la humanidad, porque esta no tenía noticias de semejantes hechos y crímenes (ni tampoco la tecnología para llevarlos a cabo); aunque ya antes hubiese habido exterminios masivos. Entre otras aberraciones humanas, la humanidad anterior a este conflicto bélico de dimensiones impensables había sido testigo de la destrucción de civilizaciones, de la desaparición de pueblos, de la esclavitud, de la matanza de los judíos en la Viena del siglo XV o de bombardeos de ciudades y su población civil, pero no del lanzamiento de dos bombas atómicas sobre dos áreas urbanas pobladas ni la masacre diseñada hasta el último detalle (la Solución Final) y llevada a la práctica en campos de exterminio como Bikernau, en el complejo de Auschwitz, donde se calcula que fueron millones los muertos. Los supervivientes que relataron sus expe...

Too Loud a Solitude (2007)

Cuando visité Eslovaquia y la República Checa, a principios de siglo, todavía no había leído nada de Bohumil Hrabal . De aquella, mis lecturas de escritores checos se reducían, si la memoria no me falla, a Franz Kafka, de quien había leído La metamorfosis y otros cuentos , así como El proceso , más adelante llegaría la inconclusa El castillo , y Milan Kundera, autor que me había atrapado con La insoportable levedad del ser y en un futuro ya pasado con La broma , La fiesta de la insignificancia , Los testamentos traicionados y tantas obras más. Por entonces, y supongo que ahora también, en Praga ya podían encontrarse referencias visibles y evocaciones de Kafka. Digo “ya” porque durante años su obra fue ocultada por el sistema, hasta que en la década de los sesenta lo recuperaron aquellos jóvenes escritores a los que influyó, entre ellos Hrabal y Kundera. De modo que no me resultó sorprendente, más bien lógico, que la “presencia” de Kafka pudiese encontrarse en una cafetería, en una c...

O carro e o home (1940)

Dicía Chano Piñeiro que <<calquera cultura que queira sobrevivir precisa do cine. Como precisou do idioma escrito a literatura galega. A cultura de que eu falo é a que ten as súas raíces na noite dos tempos. Eses refráns, cantigas, lendas e tradicións que século tras século foron pasando de pais a fillos, sobre todo de nais a fillas. De boca a boca sen linguaxe escrita. Nós somos, queirámolo ou non, o resultado de todos estes costumes que fan de Galicia un pobo diferente e universal. E atrévome a dicir que somos uns ignorantes que desprezamos e descoñecemos a nosa inmensa riqueza que día a día estamos deixando morrer ou destruir.>> (1) Defensor desa riqueza foi, entre outros grandes e ilustres “teimudos”, Xaquín Lorenzo, Xocas. E falar de  Xocas é referirse, alén da cultura galega, a un home que viuse empapado dela. Sentiu a súa terra é as súas xentes de tal xeito que quiso coñecelos e dar a coñecer. Nun artigo publicado en maio de 2022, no xornal La Región , Fernando R...

Entreacto (1924)

En su primera película, Entreacto (Entr’acte, 1924), René Clair apostó por la ruptura, por explorar las posibilidades visuales y experimentar con las imágenes, con lo que tenía a mano y, aunque se dedicaba a la crítica cinematográfica, con su todavía escasa experiencia en el medio al que dedicaría su vida. El cineasta recordaba que su película formaba parte de la representación de un ballet en dos actos, en cuyo intermedio Francis Picaba <<deseaba proyectar un film>>. (1) <<¡Qué suerte para un debutante!>>, recuerda Clair en su Cine de ayer, cine de hoy , <<Mi equipo se formó rápidamente; contraté a un operador, a dos jóvenes que, con el título de ayudantes, hacían toda clase de trabajos y a un director de producción, una de cuyas tareas, y no la más fácil precisamente, fue la de encontrar aparcamiento todas las noches a un coche fúnebre alquilado a las pompas fúnebres…>> Dicho vehículo, al que <<nadie quería darle asilo>> resulta fundam...

Párpados (1989)

Si algo puedo decir que sea evidente sobre Iván Zulueta y sus películas (las que he visto suyas) es que ninguna puede acusarse de típica; todo lo contrario. Arrebato (1979), su segundo y último largometraje —el primero fue Un, dos, tres… al escondite inglés (1969), producido por José Luis Borau en el que Zulueta asumió labores de dirección sin contar con la aprobación sindical; no había concluido sus estudios de cinematografía ni poseía el carnet del sindicato, por lo que no pudo acreditarse en la realización— es el mejor ejemplo de ese saltarse lo convencional y alcanzar un grado de locura audiovisual, pero no es la única muestra de esa enajenación cinematográfica única en el cine español que fue Zulueta. Párpados (1989) es otra muestra de su ruptura, de crear algo distinto, rebelde, personal,… Claro que por su empeño en ser suyo y para sí, no de otros y para otros, por no tratarse de una pose de modernidad, sino de intenciones audiovisuales que remitían a su gusto y a su pasión po...

La salida de los obreros de la fábrica Lumière (1895)

La historia que hay detrás de unos segundos visibles, ya sea en la pantalla o a nuestros ojos en la cotidianidad, pueden ser días, semanas, meses,… de preparación y trabajo en la sombra que nunca saldrán a la luz. Para el cine, popularmente hablando, la luminosidad se hizo el día 22 de marzo de 1895 —el 28 de diciembre se realizaría un proyección comercial en el salón Indio del Grand Café, en París—, cuando se proyectaron los 46 segundos de La salida de obreros de la fábrica Lumière (La sortie de l’usine Lumière à Lyon, Louis Lumière, 1895) y los presentes descubrieron el cinematógrafo inventado por los Lumière. En 1891, la empresa de Edison había creado el kinetoscopio; y en 1888, el inventor francés Louis Le Prince se adelantaba a estos pioneros y filmaba la que, en la actualidad, se considera la primera película de la historia, La escena del jardín de Roundhay (Roundhay Garden, 1888), pero fue aquel instante fabril rodado por Louis Lumière el 19 de marzo el que puede considerarse ...

El columpio (1993)

El debut en la dirección de Álvaro Fernández Armero, El columpio (1993), recibió el premio Goya al mejor cortometraje del año; pero lo interesante no es el galardón sino la frescura con la que expone una situación que a más de uno y una habrá vivido en alguna ocasión. Se trata de una comedia de apenas nueve minutos de duración, que expone a dos personajes, chica (Ariadna Gil) y chico (Coque Malla), ante el deseo y el temor a exteriorizarlo. En la estación del metro, donde ambos aguardan el tren, mantienen las distancias, se observan de forma clandestina. El uno y la otra temen que se les descubra; ignoran que el deseo es mutuo. Callan, aunque su silencio habla. No intercambian palabras durante su dialéctica corporal y mental, pero cruzan pensamientos que nos lo dicen todo del momento compartido en la solitaria parada en el subsuelo madrileño. Allí, se miran disimulando, se piensan, se desean, se desnudan con la imaginación, pero dudan ser correspondidos. La cámara se fija en las expre...

Manuel Chaves Nogales: el hombre que estaba allí (2013)

<<Yo era eso que los sociólogos llaman un “pequeñoburgués liberal”, ciudadano de una república democrática y parlamentaria. Trabajador intelectual al servicio de la industria regida por una burguesía capitalista heredera inmediata de la aristocracia terrateniente, que en mi país había monopolizado tradicionalmente los medios de producción y de cambio —como dicen los marxistas—, ganaba mi pan y mi libertad con una relativa holgura confeccionando periódicos y escribiendo artículos, reportajes, biografías, cuentos y novelas, con los que me hacía la ilusión de avivar el espíritu de mis compatriotas y suscitar en ellos el interés por los grandes temas de nuestro tiempo.>> (1) Las faenas de Belmonte, la Unión Soviética, la Alemania nazi, el marruecos español de 1934, la revolución de Asturias de ese mismo año, la cuestión catalana, el golpe de estado de julio de 1936, la guerra y la revolución que deparó, el exilio, la caída de Francia en la Segunda Guerra Mundial, Chaves Nogales...

Rupture (1961)

La primera película del dibujante, cómico y payaso Pierre Étaix en la dirección también fue su primera colaboración con el debutante Jean-Claude Carrière, quien sería su guionista habitual desde Rupture (1961) hasta su último largometraje como director. Con anterioridad, Étaix había formado parte del reparto de Pickpocket ( Robert Bresson , 1959), pero no fue Bresson el cineasta que influyó en su cine. Las influencias del cómico se encuentran en el circo, en la mímica, en su colaboración con Jacques Tati, de quien fue ayudante en la magistral Mi tío (Mon Oncle, 1958), y seguro en el cine cómico mudo estadounidense, aquel en el que destacaban los Chaplin , Keaton , Laurel y Hardy … Como el de estos grandes de la pantalla, el cine de Étaix se basa en el gag visual; el suyo también en los sonidos, como corrobora este primer cortometraje que, por momentos, deslumbra por su inventiva, su humor y las formas con las que comunica más allá de la inexpresividad del rostro y de la imagen apar...

Asesinato y entierro de don José Canalejas (1912)

Apenas ocurrido el suceso, el 12 de noviembre de 1912, en la madrileña Puerta del Sol, esquina con la calle Carretas, se rodó el cortometraje Asesinato y entierro de don José Canalejas (Abelardo Fernández Arias y Enrique Blanco, 1912) como si de un noticiario se tratase. Imagínense que fuese en riguroso directo, ¿por qué no también flexible, dispuesto a ser manipulado por el objetivo de la cámara? Pues esa inmediatez es la que intentan y persiguen los autores de este film cuyo metraje, unos cinco minutos de duración, recrea el trágico momento en el que el político ferrolano, presidente del Consejo de Ministros desde 1910 y líder del partido liberal, pasea por la calle, se detiene a mirar el escaparate de la librería y es abatido por el anarquista Manuel Pardiñas, a quien da vida José Isbert. Sí, aunque apenas se le reconoce en pantalla, es el mismo Isbert que tan grato recuerdo ha dejado en mi memoria cinematográfica (y en la de muchos más) y el mismo con quien todavía disfruto cuando...

El mégano (1955)

Cuando en una entrevista (1) le preguntan sobre El mégano (1955), su primer film, García Espinosa responde que <<Lo recuerdo con cariño. Hoy lo vemos como una película naif , sin encanto formal alguno y, lo que es peor, con una visión de la realidad muy simplona, como si sus autores tuvieran como única preocupación adentrarse en complejidades que les hicieran imposible ensayar el poco oficio de que disponían. Sin embargo, algo bueno debía tener cuando tuvo tan buena acogida de público y de crítica. Pienso que ese algo bueno sigue siendo válido, la necesidad de expresar la realidad en términos críticos. Y tan bueno que no por gusto los cuerpos represivos de entonces la secuestraron.>> Pero empecemos por el principio o por un principio. En 1951 se formaba la Sociedad Cultural Nuestro Tiempo, era una sociedad dedicada al cine que surgió paralela a la Cinemateca Cubana, pero, a diferencia de esta, asumía una postura política que se evidenció en este cortometraje documental dir...

Agarrando pueblo (1977)

La línea que separa el documental del cine de ficción a veces desaparece o no se logra distinguir con precisión. Lo hace desde sus comienzos como género cinematográfico, cuando Flaherty se pasa un año con Nanook y crea situaciones para mostrar en Nanuk el esquimal (Nanook of the North, 1921) un espléndido retrato de la familia inuit, pero que, indudablemente, obedecen a sus intenciones creativas; lo mismo hará años después Luis Buñuel en Las Hurdes. Tierra sin pan (1933), que no busca filmar la realidad, sino llegar a la verdad a través de su mirada liberada y subversiva. Entonces, cuando documento y representación se funden y confunden, se puede establecer la duda y preguntarse ¿qué es representación y qué documento cinematográfico? En ambos casos, existe una intención por parte de sus autores y una estrecha relación para llegar a desvelar más allá de la realidad observada. Hay una idea y su desarrollo. Hay una preparación y una distancia que aparta a ambos tipos de la vida cotidian...

El amigo (1960)

El segundo cortometraje del popular actor y cantante argentino Leonardo Favio anuncia lo que se verá cinco años después en su primer largometraje, Crónica de un niño solo (1965), pero, además, en El amigo (1960) ya establece su compromiso, sus intereses y su discurso. Decide que tipo de cine será el suyo y se posiciona al lado del niño protagonista. Muestra su deseo, su soledad, su experiencia vital trabajando de limpiabotas a la entrada de una feria, pero también nos introduce en sus sueños; los de un pequeño que fantasea tener un amigo, pues ¿qué mayor tesoro en la infancia que la amistad? Esa complicidad en el juego y en la propia fantasía, común a la inocencia del niño protagonista que, a lo largo de los diez minutos de metraje, escapa de su suerte, la que le ha llevado al lado menos luminoso. La desigualdad social se observa en un espacio lúdico, en los dos niños, imágenes en apariencia opuestas, pero intercambiables o, dicho de otro modo, la imagen de la infancia. Uno, llega acom...

Huellas marcadas (1912)

La pasión por el western que sentía Thomas Harper Ince la encontró en Francis Ford, con quien colaboró en los albores del género consiguiendo en películas como Huellas marcadas (Blazing the Trail, 1912) establecer características y mitos del western. Sin ir más lejos, en este cortometraje de apenas veinte minutos, plantan la semilla que germinará esplendorosa años después, en los buscadores fordianos en Centauros del desierto (The Searchers, John Ford, 1956) y Dos cabalgan juntos (Two Rode Together, 1960), por citar dos titulos del hermano pequeño de Francis, John, quizá el más grande del género, que aprendería el oficio junto a aquel. La historia propuesta por Ince, en la que Francis Ford asume el protagonismo, al dar vida a Blake, se centra en una familia de colonos que forma parte de una caravana que marcha hacia el Oeste; en concreto, el film se interesa por los Cooper y por Blake, quienes abandonan el numeroso grupo para iniciar su aventura por tierras inhóspitas donde sufren ...

Oh estaciones, Oh castillos (1957)

El cortometraje es un espléndido campo para el aprendizaje de Agnès Varda (y de cualquier otro cineasta). Aunque ya había realizado su primer largometraje, los tres cortos realizados entre La Pointe Courte (1954) y Cleo de 5 à 7 (1961) le permiten sintetizar, experimentar y expresarse con la imagen y la palabra. Nacida de un encargo de la Oficina Nacional de Turismo, Oh estaciones, oh castillos (Ô saisons, Ô châteaux, 1957), su segunda película, realizada después de regresar de China e inicialmente sin estar convencida, es un buen ejemplo de su original personalidad audiovisual. En ella, Varda emplea el color y la voz de una narradora (Danièle Delorme) por primera vez en la pantalla. También es su primer documental —aunque parte de su ópera prima ya lo sea—, género cinematográfico que es un mundo en sí mismo y que, desde ese momento, formaría parte de su vida profesional. Su experiencia como fotógrafa y su intuición cinematográfica, demostrada con creces en La Pointe Courte , se com...

La vida de un bombero americano (1902)

No hay la menor duda de que el primer gran pionero del cine estadounidense fue Edwin Spencer Porter, prueba de ello son su Asalto y robo de un tren (The Great Train Robbery, 1902) o este cortometraje estrenado en enero de 1903 en el que se centra en la actividad laboral de un bombero. Producida por la compañía de Edison, La vida de un bombero americano (Life of an American Fireman, Edwin S. Porter y George S. Fleming, 1902) eleva el ritmo de la acción y emplea un tono realista, prácticamente documental, que sería recogido por futuros films. En esta (y en otras) películas, Porter evolucionaba el cine; sin él sería difícil de explicar posteriores cineastas, tal que David Wark Griffth , que fue actor en varias películas suyas, pero llegó un momento en el que ya no se encontraba, o no encontraba su lugar en el cine, de modo que en 1915, después de centenares de películas a sus espaldas, abandonó el negocio. Al inicio de La vida de un bombero americano , Porter muestra la habitación donde...

Vida y pasión de Jesucristo (1898)

Considerada la primera película religiosa de la historia del cine, Vida y pasión de Jesucristo (La vie et la passion de Jésus-Christ, 1898) también es la primera en la que asoma la figura sobre la que se cimentó el cristianismo. Pero más allá de la curiosidad que hoy pueda suponer esta película realizada por Louis Lumière, Georges Hatot y Alexandre Promio, el cinematógrafo confirmaba que podía contar historias y que había para todos los gustos: cine laico, cine religioso, películas para documentar la realidad y otras para recrear cualquier tipo de ficción o fantasía. Todo parecía posible en el nuevo invento que salió a la luz pública en 1895 de la mano de los hermanos Lumière, cuando La salida de los obreros de la fábrica (Le sortie de l’usine Lumière à Lyon, 1895) llamó la atención por el movimiento que se descubría en su cuadro. En aquel primer momento, quizá ni Auguste ni Louis pensasen en las posibilidades del nuevo medio expresivo, pero tres años después, el cinematógrafo había ...

Los invasores (1912)

En un país en construcción, la frontera tiene un significado, un simbolismo y unas circunstancias muy diferentes a uno cuyos límites geográficos se han asentado. En el imaginario popular, el primero evoca la aventura y lo desconocido, se omite el conflicto de intereses que existe sobre el terreno, mientras que en el segundo caso apenas es un límite administrativo en el que se establece la burocracia aduanera. En 1912, cuando las fronteras estadounidenses ya se habían concretado al norte con Canadá y al sur con México, al este con el océano Atlantico y al oeste con el Pacífico, no hacía tanto que los límites continentales hacia el oeste eran una realidad geográfica sin concretar al tiempo que suponía una idea romántica para quienes leían sobre ellos o escuchaban historias que no siempre eran veraces. Pero ahora, en los albores de la década de 1910, cuando los pioneros lo eran del cine y no de los territorios, aquella idea solo sobrevivía en la memoria histórica, en la literatura y en la...