Existen personajes cinematográficos tan humanos que no se puede dejar de pensar en ellos como seres reales de carne y hueso, personas cercanas que podrían ser cualquiera, incluso uno mismo; todos estos personajes viven historias sencillas, que no simples, existencias marcadas por pensamientos, deseos, temores, frustraciones o recuerdos que a menudo condiciona el comportamiento presente. Historias mínimas es un film sincero que transcurre como el viaje que, por separado, emprenden sus protagonistas, que avanzan por una carretera hacia el lugar donde pretenden encontrar aquello que echan en falta. Don Justo ( Antonio Benedictti ) abandona su hogar sin avisar a nadie, lo hace de ese modo porque es consciente de que su hijo no entendería el por qué de su necesidad de ir hasta San Julián; sólo él conoce su soledad y su necesidad de perdonarse antes de que sea demasiado tarde para ello. La búsqueda del perro que se escapó de su lado, después de regresar de una revisión ocular,...