El imaginario recuerda este primer largometraje en solitario de Louis Malle por la música de Miles Davis y la nocturnidad por donde Florence ( Jeanne Moreau ) deambula su soledad, aunque acompañada de la sospecha y el miedo. Camina por las calles de la ciudad, sin rumbo, entre la pérdida y la búsqueda, acompañada por el sonido de la trompeta de Davis , mientras Julien ( Maurice Ronet ), su amante, permanece encerrado en el ascensor del edificio donde, horas antes, llevó a la práctica el plan que idearon. Pero las ideas existen en realidades abstractas. Pertenecen a mundos ideales y no a espacios físicos, condicionados por intereses y casualidades. Y así, la idea desaparece en su vía de acceso a la realidad mundana donde, al cobrar cuerpo, adquiere imperfección, la malformación del ideal, con el riesgo de que el sueño se convierta en pesadilla. La teoría, el plan, la ambición o la idea perfecta en un espacio donde nunca será la ideada es el imposible común a muchas películas que se i...