Los créditos de Las financias del Gran Duque (Die Finanzen des Großherzogs, 1924) anuncian que las imágenes pondrán en movimiento un relato de aventuras de Frank Heller adaptado en seis capítulos por Thea von Harbou y dirigido por Friedrich Wilhelm Murnau, que ese mismo año realizaría la magistral El último (Der Letzte Mann, 1924), película visualmente revolucionaria que contó con el guion de Carl Mayer y la fotografía de Karl Freund, cuyo aporte al cine alemán de la época debería ocupar más espacio en este y en otros comentarios, pues, evidentemente, parte de la estética que permanece en la memoria cinematográfica de aquel periodo dorado del silente fue responsabilidad suya. Freund también se encargó de la iluminación de esta ágil producción de alegría y comicidad atípicas en la obra de Murnau. Se trata de un film que gana en simpatía cuando concede el protagonismo a Philipp Collins (Alfred Abel), un aventurero que pretende enriquecerse con la información que ha obtenido sobre las f...