Ir al contenido principal

Entradas

Mostrando las entradas etiquetadas como thea von harbou

Las financias del Gran Duque (1924)

Los créditos de Las financias del Gran Duque (Die Finanzen des Großherzogs, 1924) anuncian que las imágenes pondrán en movimiento un relato de aventuras de Frank Heller adaptado en seis capítulos por Thea von Harbou y dirigido por Friedrich Wilhelm Murnau, que ese mismo año realizaría la magistral El último (Der Letzte Mann, 1924), película visualmente revolucionaria que contó con el guion de Carl Mayer y la fotografía de Karl Freund, cuyo aporte al cine alemán de la época debería ocupar más espacio en este y en otros comentarios, pues, evidentemente, parte de la estética que permanece en la memoria cinematográfica de aquel periodo dorado del silente fue responsabilidad suya. Freund también se encargó de la iluminación de esta ágil producción de alegría y comicidad atípicas en la obra de Murnau. Se trata de un film que gana en simpatía cuando concede el protagonismo a Philipp Collins (Alfred Abel), un aventurero que pretende enriquecerse con la información que ha obtenido sobre las f...

Thea von Harbou, de profesión guionista

Habitual colaboradora de Fritz Lang, con quien estuvo casada desde 1922 hasta su divorcio en 1933 [con anterioridad lo había estado con el actor Rudolf Klein-Rogge, entre 1914 y 1921, y posteriormente con el periodista indio Ayi Tendulkar, con quien contrajo matrimonio en la clandestinidad, haciendo caso omiso a la prohibición de matrimonios interétnicos decretada por el régimen nazi], Thea von Harbou también colaboró con otros destacados cineastas del momento, tal como Joe May, quien dirigió el primero de sus guiones; Friedrich Wilhelm Murnau, en cuatro ocasiones; Carl Theodor Dreyer, en su película alemana Mikael (1924); E. A. Dupont; Gerhard Lamprecht o Josef von Báky, el cineasta con el que más colaboró durante el nazismo. Sus más de sesenta guiones acreditados se extiende por tres periodos diferentes del cine alemán: entreguerras, el nacionalsocialismo y la posguerra. Pero más que la cantidad, destaca la calidad y la importancia de varios de ellos, que la sitúan en lo más alto de...

El tigre de Esnapur/La tumba india (1958)

No discuto que una película sea un trabajo de equipo (artístico y técnico), más si cabe si esta se produce dentro de una industria compartimentada como lo fue el Hollywood de las décadas de 1930 y 1940, pero tampoco creo que nadie discuta que existen películas en las que dicho equipo gira en torno a una única figura: la de quien habla a través de la cámara y del montaje. No se trata del operador ni del editor, ni de los actores y actrices, aunque se valgan de ellos, se trata de aquellos directores de mirada cinematográfica inimitable y reconocible, realizadores como Fritz Lang o Jean Renoir , dos cineastas a quienes dedicaré la atención de las líneas que siguen. Sus estilos y sus intereses difieren desde sus orígenes profesionales, pero existen coincidencias circunstanciales innegables entre ellos. Ambos realizaron sus primeras películas en la etapa silente (periodo durante el cual Lang alcanzó la madurez narrativa y Renoir maduraba en su constante evolución), los dos adaptaron a...

Los espías (1927)

Prácticamente,  Thea von Harbou y  Fritz Lang iniciaron su asociación profesional prácticamente al mismo tiempo que su relación sentimental; ambas abarcaron desde los primeros años de la década de 1920 hasta 1933, año en el que el cineasta abandonó Alemania como consecuencia de sus diferencias con el régimen totalitario que gobernaba el país y con el que Harbou simpatizaba. Durante este periodo escribieron once guiones, diez de los cuales fueron dirigidos por Lang  y uno, La tumba india: El tigre de Esnapur , por Joe May en 1921 (y del que Lang realizaría su propia versión en 1959). Estos guiones dieron pie a clásicos tan representativos del cine mudo como Las tres luces , Doctor Mabuse , Los nibelungos ,  Metrópolis  o La mujer en la luna y a dos obras maestras del sonoro como lo son M y El testamento del doctor Mabuse . Menos conocida que estas,  Los espías ( Spione ) fue otra de sus grandes colaboraciones, pero sobre todo fue una magistral l...

Doctor Mabuse (1922)

En referencia a Fritz Lang , Samuel Fuller dijo: <<era un experto en el arte de captar mágicamente las obsesiones de un hombre>> ( Il était une fois... Samuel Fuller , Cahiers du cinema , 1986). Esta afirmación encaja a la perfección con lo expuesto por el realizador vienés en  Doctor Mabuse (Dr.Mabuse der spieler) , una de sus mejores películas mudas y un rotundo éxito comercial que le confirmó como el director más importante de la  Decla-Bioscop-UFA , la gigante cinematográfica alemana. Debido a su larga duración, superior a las cuatro horas, c omo había hecho con anterioridad en  Die Spinnen  y volvería a hacer en  Los nibelungos  y en el díptico  La tumba india-El tigre de Esnapur , Lang dividió la película en dos partes :  Doctor Mabuse el jugador (retrato de una época) , más rápida en su desarrollo, e  Infierno de crímenes (Hombres de una época) , más intimista y opresiva, que a su vez se componen de seis actos e...

La mujer en la Luna (1928)

A estas alturas nadie duda a la hora de referirse a  Fritz Lang  como uno de los grandes maestros del séptimo arte, de igual modo, se habla de sus tres producciones silentes, que podrían encuadrarse dentro de la ciencia-ficción, como obras fundamentales en el desarrollo del género dentro de su ámbito cinematográfico; aunque en el caso de  El doctor Mabuse ( Dr. Mabuse der spieler , 1922) habría que decir que no se trata de un film de ficción científica propiamente dicho, pero en él ya se observa a uno de los primeros  mad doctors , que emplea sus poderes hipnóticos para dominar su entorno, el cual resulta muy distinto al vanguardista que se descubre en  Metrópolis  (1927), utopía fundamental en la evolución del género, que se decanta por una previsión del mundo del mañana. Y en su último largometraje mudo,  La mujer en la Luna ( Frau im mond , 1928), el maestro vienés intentó mostrar al hombre técnico del futuro, y para ello se inspiró en la nove...

Los nibelungos (1924)

La mayoría de las culturas comparten un rasgo común: leyendas o mitos que ensalzan sus orígenes a través de las hazañas legendarias de héroes o seres mitológicos que servirían de inspiración para obras literarias como  El Cantar del mio Cid , El Cantar de Roldán , las leyendas del ciclo artúrico o El Cantar de los Nibelungos . Este último poema épico sería una de las fuentes con las que contaría  Fritz Lang para rodar el díptico Los nibelungos (Die Nibelungen) :  La muerte de Sigfrido (Sigfried) y La venganza de Krimilda (Kriemhilds rache) , cada una compuesta de siete cantos. La muerte de Sigfrido (Siegfried)  muestra al héroe al que se refiere el título como eje central de una fantasía que deriva en su muerte, pero antes de consumarse el trágico destino de Sigfrido ( Paul Richter ) se exponen sus logros y la traición de la que será víctima tras desposar a la princesa Krimilda ( Margarete Schön ), El carácter fantástico domina la narrativa de Sigfrido , qui...

Metrópolis (1926)

En el número 99 de la revista francesa Cahiers du Cinéma ,  Fritz Lang  se mostró tajante al respecto de una de sus películas más mitificadas. <<Soy muy severo con mis obras. No puedo seguir diciendo que el corazón es el mediador entre la mano y el cerebro, porque se trata de un problema simplemente económico. Es por ello que no aprecio mucho Metrópolis. Es falso, la conclusión es falsa, no la aceptaba cuando realicé el film>>. Después de esta categórica sentencia, no me cabe la menor duda de que, para  Lang , las conclusiones que presenta su film son forzadas. No obstante, y a pesar de la veracidad de sus palabras y del ingenuo mensaje que encierra  la película, Metrópolis se convirtió en un hito, sobre todo, gracias a la concepción artística y visual de la urbe futurista donde se produce el levantamiento de una clase social privada de la felicidad y de la armonía que disfrutan los privilegiados que habitan en la superficie. El diseño de la megápoli...

El testamento del doctor Mabuse (1932-1933)

En este excepcional policíaco,  Fritz Lang  abordó la situación socio-política alemana evidenciando su crítica hacia el momento de auge nacionalsocialista. Sin temblarle el pulso, con contundencia y precisión narrativa, el vienés introdujo negrura, pesimismo, ciertas dosis de paranoia y locura a una historia por momentos fantasmagórica y opresiva, reflejo  del imperio del terror real que tomó las riendas de Alemania en 1933, un Estado de terror del cual el cineasta huyó poco después del rodaje de El testamento del doctor Mabuse  ( Das testament des Dr. Mabuse , 1932-1933),  pues sospechaba la suerte que le aguardaba en caso de no exiliarse. Los problemas de Lang  con el nacionalsocialismo habían empezado con  M  (1931). En esta otra obra maestra, ya exponía su discurso contra la paranoia y el terror, dos pilares de la ideología que, gracias a la crisis derivada del Crack de 1929, no dejaba de ganar adeptos entre la clase media-baja de las ci...

Las tres luces (1921)

El lirismo y la imposibilidad que dan sustancia a Las tres luces ( Der müde Tod , 1921) convierten a esta fantasía de  Fritz Lang  en una de las referentes de su época, la del  expresionismo  alemán, y en espejo que influirá en futuros directores; entre quienes  Buñuel  se incluye cuando confiesa que esta película le decidió dedicarse al cine: <<fue al ver Der müde Tod cuando comprendí sin la menor duda que yo quería hacer cine. No me interesaron las tres historias en sí, sino el episodio central, la llegada del hombre del sombrero negro —enseguida supe que se trataba de la Muerte— a un pueblo flamenco, y la escena del cementerio.>> Hay algo trágico en el romanticismo de  Las tres Luces , pero esa tragedia no es la muerte en sí, sino  la muerte cansada , su imposibilidad de dejar de ser quien es: el destino y el mayor miedo de los vivos. En esta fantasía, la muerte cobra el protagonismo casi absoluto, al ser el eje principal...

M (1931)

Aparte de ser una de las grandes obras maestras del cine mundial, M fue la primera película sonora de Fritz Lang , circunstancia que el cineasta vienés aprovechó para experimentar con sonidos y con su ausencia, con las luces y las sombras, creando una atmósfera pesimista, turbia y angustiosa que sería el reflejo social de su época. Si a esto se le añade que fue el único film que realizó con total libertad, es fácil de entender que se refiriera a M como la película de la que se sentía más orgulloso.  Para alcanzar el realismo que se observa a lo largo del metraje,  Lang  investigó a conciencia, visitó centros psiquiátricos, mantuvo entrevistas con la policía y estudió el caso real en el que se basó el guión, escrito por él mismo y por su esposa por aquel tiempo,  Thea von Harbou .  Desde el primer momento se descubre un estilo sobrio, casi documental, que expone el estado de ansiedad que domina a la población de Düsseldorf, aterrorizada an...