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Mostrando las entradas etiquetadas como joaquín jordá

Fragmentos de nada: Allí donde le lleva la corriente

El Danubio, a su paso por Budapest, septiembre de 2008 Fragmentos de nada: Allí donde le lleva la corriente Por Antonio Pardines Al inicio, aquellos Neandertales que todavía no sabían jugar a la Oca, se plantearon cómo cruzarlo, pues creían que en la otra orilla el juego sería más divertido y la caza sería mayor. Pero, ¿cómo unir ambas orillas para facilitar el paso de nómadas que, probablemente, no pensarían ni sentirían la necesidad de asentarse, solo de sentarse y acurrucarse para jugar y recuperar fuerzas? Era difícil la respuesta y su ejecución, pues a ningún morador de la orilla opuesta se le ocurría una idea que solucionase la cuestión y salvase la distancia entre ambas, sin riesgo a que una crecida o la propia corriente los ahogase y arrastrase lejos de la vida. De aquellos primeros habitantes del Danubio, que lo recorrían a pie sin saber que algún día allí se levantaría y se destruirían (y reconstruirían) hermosas ciudades, no quedaba ni rastro, cuando los celtas y después los...

Tuset Street (1968)

Contar con una estrella puede ser positivo para la promoción de un film, pues indudablemente será el mayor reclamo para atraer al público a las salas, o también puede servir para que tu película deje de ser tuya e incluso para que te echen de lo que habías ideado,  a lo que habías dedicado tu tiempo y puesto en marcha ilusionado o al menos con ganas de hacerlo bien . Esto último le sucedió a Jordi Grau con Tuset Street (1968), una película que pudo ser y que finalmente fue la acabada y firmada por Luis Marquina . Grau y Enrique Josa habían hecho un guion que Suevia Films se ofreció a producir tras la buena acogida en el Festival de San Sebastián de Una historia de amor (1966), el anterior trabajo del realizador barcelonés,  pero una de las condiciones de la productora era que Sara Montiel la protagonizase — olvidaron advertirle a Grau las cláusulas del contrato de la actriz, que le permitían vetar la elección de su coprotagonista o del cámara —. Ante la imposibilidad de...

La vieja música (1985)

El desarraigo, la soledad, la ausencia, asoman constantemente en el cine, lo hacen en las más diversas historias, también en las de deporte, aunque estás suelan priorizar el afán de superación y de competición para alcanzar el éxito (o lo que se considera como tal). No obstante, en La vieja música (1985), la competición baloncestística queda en un lugar muy secundario, quizá por ello el equipo que compite, uno de mis favoritos de la infancia, no tiene posibilidades de ganar el campeonato en el que participa. Esta circunstancia no roba protagonismo a lo que Mario Camus quiere contar, más bien, marca una diferencia notable respecto a otras producciones que giran en torno al deporte y, puestos a comparar, la presencia baloncestística en La vieja música  difiere del protagonismo que asume en Hoosiers ( David Anspaugh , 1986). La diferencia entre ambas es evidente, no por ser el primero un baloncesto europeo y el segundo estadounidense, en una etapa no profesional, que se juega en la...

Biotaxia (1967)

La mera existencia de un cineasta como José María Nunes en el franquismo o en cualquier otro ismo , época o lugar, resulta de por sí una subversión sana y muy humana. Nunes  no pretendía ajustarse a las modas cinematografías ni plegarse a las exigencias del sistema. Sus negativas naturales, obedecían a su forma de ser, lo convirtieron en un director marginal y su personalidad y sus ideas hicieron de él  un cineasta único y su obra inclasificable, por mucho que se le asocie con la Escuela de Barcelona, momento cinematográfico en el que se inscribe Noche de vino tinto (1966) y Biotaxia (1967), siendo la primera uno de los títulos seminales de este efímero período barcelonés del que formaron parte  Jacinto Esteva , Ricardo Bofill , Carles Durán , Pere Portabella y Joaquim Jordá , entre otros representativos de la EB. Tampoco fue un realizador que transitase por los géneros, aunque No dispares contra mí (1961) asume características de cine negro. Su cine es más experimen...

Cuerpo en el bosque / Un cos al bosc (1996)

Desde Dante no es únicamente severo (1967), largometraje que realizó junto a Jacinto Esteva , hasta Cuerpo en el bosque / Un cos al bosc (1996), transcurrieron veintinueve años en los que Joaquim Jordà pasó por varias fases cinematográficas, entre ellas el cine militante, su faceta de traductor o su labor de guionista para cineastas como Vicente Aranda . Durante ese largo periodo, que separa ambas ficciones, las pocas veces que Jordà  se puso detrás de las cámaras fue para rodar en circunstancias que se alejaban de aquello que comúnmente suele considerarse "normal". Por ejemplo, su cine en Italia lo produjo el Partido Comunista Italiano, su documento Numax presenta... (1979) nació del encargo de las obreras y obreros de la fábrica que da título a la película, y El encargo del cazador (1990) puede interpretarse como un film homenaje a Esteva , íntimo y muy personal. Así que no fue hasta Un cuerpo en el b...

Numax presenta... (1979)

Cinco años antes de su rodaje, una película como Numax presenta... (1979) era imposible en España. Los motivos son obvios, pero, en 1979, con la democracia recién nacida, sí pudo hacerse. Se estaba viviendo la transición, <<el paso del franquismo a la democracia burguesa>>, apunta la portavoz que lee el comunicado que abre el film. Y esa transición trajo consigo cambios, ilusiones, esperanzas y el reparto del pastel que Berlanga satirizó en La escopeta nacional (1977). Llegaba la hora de cumplir las promesas, pero también fue un tiempo que acarreó más de una decepción entre quienes no vieron materializarse el sueño de una mejora social y laboral. Por aquel entonces, habría quien, en su ingenuidad, tendría una idea idílica de lo que significaba democracia, como si el mero hecho de nombrarla o instaurarla, terminase con los problemas, los abusos, los chanchullos y las desigualdades. Se obviaba lo evidente, y todavía se hace, que había que preocuparse por ella, cuidarl...

Dante no es únicamente severo (1967)

De no existir renovaciones periódicas o, intentos de realizar algo diferente, el cine, como cualquier otro medio de expresión, caería en una prolongada y agónica monotonía. Y es verdad que, salvo excepciones, dicha monotonía ha estado ahí, instaurada desde los orígenes, perpetuándose en productos que, según su época, han repetido con mayor o menor éxito las mismas fórmulas. Ocurrió y ocurre, pero entre tanta homogeneidad también se han dado numerosos casos de ruptura (de forma o de fondo), no por los adelantos técnicos, sino por la escasez de medios, la agitación social del momento y la necesidad de gritar realidades incómodas (neorrealismo o el Tercer Cine latinoamericano), por la intención de algunos cineastas de alejarse de lo ya visto y hecho (las nuevas olas cinematográficas de finales de la década de 1950 y de la siguiente) o simplemente por la inimitable personalidad fílmica de los indispensables del séptimo arte. Quizá sea nadar a contracorriente, e intentar dar un paso dife...