La herida de cualquier héroe: ser igual de cobarde que cualquiera Por Antonio Pardines Cualquiera podría llegar a la conclusión de la cabecera y a la que sigue, y a muchas otras: que en un campamento de reclutas se les adiestra y adoctrina, nunca se les enseña ni se les invita a pensar, pues la enseñanza introduciría la capacidad crítica, la reflexión y el pensar por uno mismo; lo cual no conviene cuando no estás formando personas, sino armas letales, tal como expone Stanley Kubrick en la primera mitad de La chaqueta mecánica ( Full Metal Jacket , 1987), sobre todo en la transformación de Pyle, el recluta “Patoso”, de buen muchacho a un trastornado letal y con fusil. Este muchacho, quizás iletrado y de lento aprendizaje, sufre un lavado de cerebro inverso al de Alex, el espabilado protagonista de otra mecánica del sistema también expuesta por Kubrick, cuyo cine, más allá de la estética, no se andaba sin ética ni crítica. ¿Qué hay de heroico en ser francotirador, es decir, un asesino l...