Aparte de su carrera de cineasta, Martín Scorsese es un amante del cine y, como tal, conoce las grandes películas de la historia y los nombres que las han hecho posible. Su cultura cinematográfica abarca no solo del cine estadounidense ni de una época concreta. Se extiende desde los orígenes hasta la actualidad, de occidente a oriente, de norte a sur. Junto a Francis Ford Coppola rescató del olvido internacional Soy Cuba (Mikhail Kalatozov, 1964) o, en la época del rodaje de Uno de los nuestros (Godfellas, 1990), una de las película más influyentes de finales del siglo XX, se puso a las órdenes de Akira Kurosawa en Sueños (Yume, 1990), para dar vida a un Van Gogh onírico, y ya en el siglo XXI, el año del atentado de las “torres gemelas”, filmaba —entre el 18 de diciembre de 2000 y el 30 de marzo de 2001— con Alberto Grimaldi, uno de los grandes productores del cine italiano, habitual colaborador de Pier Paolo Pasolini y ocasional de otros de similar talla: Federico Fel...