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Mostrando las entradas etiquetadas como steven spielberg

Regreso al futuro II (1989)

La primera entrega de la serie dejó abierta la puerta a la segunda, la cual no sería factible sin el enorme éxito de taquilla que cosechó Regreso al futuro ( Back to the Future , 1985) y sus ya icónicos personajes Marty McFly (Michael J. Fox) y “Doc” Brown (Christopher Lloyd). Ambos retoman el hilo temporal en Regreso al futuro II ( Back to the Future Part II , 1989), viajando primero a 2015, cuando Marty ya tiene 47 años, para regresar al presente de 1985, a los 17 de McFly, y después al pasado de 1955, cuando tiene -13, obligado a este nuevo retroceso porque su presente ya no es el que le gusta y pretende devolverlo a la línea temporal que prefiere, aquella cuya forma deparó su primer viaje. Ahí no le importó cambiar el devenir, puesto que mejoraba sus condiciones de vida, las que se observaban al principio. En este aspecto, Marty es un manipulador y un jugador de ventaja que logró en su viaje inicial sacar provecho para él y su familia, convirtiendo el núcleo en descomposición en ...

Gremlins 2: la nueva generación (1990)

Viendo una película como Gremlins 2: la nueva generación ( Gremlins 2: The New Batch , 1990), y tantas otras de las suyas, me da por pensar que Joe Dante es un cineasta “niño” que hace gamberradas para divertirse y divertir a su público, el cual encontrará en el cine de este enamorado de la fantaciencia cinematográfica de serie B guiños y referencias cinematográficas; incluso autorreferencias, concretamente en esta Gremlins 2 , comedia que no aporta nada nuevo a su cine (ni al del resto), salvo que le permite mirar a su propia obra y burlarse. La película se justifica en la idea de crear una imagen grotesca y paródica de las famosas criaturas creadas por Chris Columbus, guionista de la original y popular Gremlins (1984), que Dante había dirigido seis años atrás, pues, en la memoria de los aficionados estaba su héroe animado y los bichos malos que, en realidad, eran los que proporcionaban la diversión y la rebeldía al asunto y a una pequeña localidad donde “nunca pasa nada”. En esta...

El chip prodigioso (1987)

Una mirada que recorra su obra fílmica desde el hoy al ayer, lo que suele decirse una retrospectiva, permite ver que el primer largometraje de Joe Dante fue toda una declaración de intenciones y de gustos que vertebrarían el resto de su carrera, pues en Movie Orgy (1968) tomaba de diversas películas de serie B de la década de 1950 para dar forma a una orgía cinematográfica de monstruos y etes que amenazan la Tierra. Esa afición por las películas de bajo presupuesto, que le deleitarían en su infancia y adolescencia —como también lo harían con Steven Spielberg, el productor ejecutivo de varios de sus títulos más populares—, por el humor y la fantasía que desprenden, marcó su rumbo profesional desde sus primeros pasos. Solo hay que ver sus películas para darse cuentan de ello —su segundo largo, Esas locas del cine ( Hollywood Boulevard , 1976) lo ambienta en la industria cinematográfica, en una productora de serie Z, más que B—, y también para disfrutar de un tipo de cine sin prejuicio...

Men in Black (1997)

El cine hecho en Hollywood ha sido, de largo, uno de los medios de difusión de conformismo para sedación y tranquilidad de la clase media; cierto que hay excepciones, tales como Charles Chaplin, Preston Sturges, Orson Welles, tres expulsados del paraíso porque comieron del árbol prohibido de la independencia creativa, John Ford, indiferente a los mandamases, Billy Wilder, cuya ironía le llevó a burlarse del sistema desde dentro, y los nombres que se les ocurran, pero son los menos… Por norma no escrita, aunque sí asumida y fomentada desde la era de los estudios, Hollywood fabrica un producto que pretende llegar al mayor número posible de consumidores; lo cual, a priori, es generoso, pero, en realidad, no le impulsa la generosidad, de la que carece, sino la posibilidad de un buen negocio. De modo que la “orden” es no exigirle un pensamiento crítico, solo complacerlo sin obligarle a un ejercicio de mínima reflexión que podría espantarlo o hacerle pensar. Ya no se trata de dar al público ...

Atrápame si puedes (2002)

Resulta imposible precisar cuándo se produjo el primer timo, pero no cuesta imaginar que sería prácticamente al inicio de la evolución humana, cuando ya desarrollada su capacidad de pensar, el ser humano ideó sus primeros engaños con los que embaucar al prójimo y sacar partido. O quizá el primer animal que perpetró el primer timo fuese la serpiente que sedujo a Eva con la manzana y la promesa de una vida mejor que la de ser prisionera en el Paraíso. Lo cierto es que tampoco importa demasiado quién, cuándo y dónde, importa el para qué se tima y tal interrogante tiene una respuesta inmediata, de tan conocida. El tiempo permitió nuevas opciones, así como sofisticar los métodos de engaño, pero quien tima siempre se basa en lo mismo: la ambición y la credulidad de las víctimas, las cuales también pretenden un beneficio en la compra venta de humo propuesta por quien embauca; de ahí su disposición a ser seducidos y engañados. ¿Esto quiere decir que existe en cada uno de nosotros un timador en...

Maestro (2023)

A veces me pregunto si es culpa mía que, por lo general, el cine ya no me llene ni llame mi atención como antes. Es posible que así sea, no lo descarto debido a mis más de cuatro décadas de ver películas a diario, aunque todavía haya excepciones que logran arrancarme emociones. No es el caso de Maestro (2023), ni del personaje principal, ni de la historia tal y como me la plantea. No me interesan, al menos no como la expone Bradley Cooper. Su mirada y su narrativa no despiertan mi interés, al contrario, lo diluyen como ya me sucedió en su versión de Ha nacido una estrella (A Star Is Born, 2018). Tampoco sus alardes me llaman. El blanco y negro sustituye al color que inicia Maestro —y al que regresará avanzado el metraje y los años— para alejarse del presente y crear un pasado de ensueño en el que el romance y la música son latidos que dan vida al film de Cooper. Tal ensoñación se basa en la juventud —momento que invita a soñar y perseguir los sueños— de Leonard Bernstein, director d...

Indiana Jones y el dial del destino (2023)

A estas alturas, por lo general, el cine me aburre  más que aquel monótono día que paseé el ascensor de lado a lado y de arriba abajo. Pero, sobre todo, el que más me aburre es el de centro comercial; tan bien empaquetado y presentado, con su lacito de gran estreno y su tambor de palomitas. La promesa de pantalla grande que me rodea, de sonido envolvente que me ensordece, de asientos que ya son camas, ¿a qué me invita todo eso? Duermo, mas no sueño ante la pantalla. El estruendo, las películas uniformes, tanto como el sonido de mil bocas masticando maíces. Al cine no se va a pensar ni a soñar, me dirán millones de mentes, se va a entretenerse y a empacharse. Ya. Pero ¿y si me entretengo pensando en ayunas o después de saborear un buen plato de comida casera, no pasmando frente a la misma no historia que se repite, una y otra vez, con rostros y espacios quizá distintos? Ya no es peligroso que el cine recorra el mismo abismo, es costumbre; y nos hemos acostumbrado a consumirlo sin ti...

First Man (2018)

Después de que Chuck Yeager, pilotando el Bell X-1, superase la velocidad del sonido el 14 de octubre de 1947 y de que, abordo de la Vostok 1, Yuri Gagarian orbitase alrededor de la Tierra el 12 de abril de 1961, era cuestión de poco tiempo y de mucho dinero —con el que cubrir los millonarios gastos que supusieron el desarrollo de la tecnología, las pruebas previas y el entrenamiento de los astronautas y del resto de los miembros participantes— que un soviético o un estadounidense pisase la superficie lunar. La carrera por la primacía en el espacio era parte de la competitividad política, estratégica y militar de ese par de gigantes que, entre sus tiras y aflojas, luchas por el poder y amenazas veladas de una guerra total, fueron superando barreras tecnológicas que, con anterioridad, solo habían sido superadas por la imaginación y en la fantasía. Finalmente, el 21 de julio de 1969, ese primer hombre en pisar el satélite terrestre fue Neil Armstrong. Tal día, el mundo vivió expectante e...

Los Fabelman (2022)

<<Crecí pegado a la televisión, por eso soy un director tan visual. Ahora intento recuperar los libros que no leí en su día para ser un director tan culto como Antonioni, Coppola o Scorsese, que es el mejor director americano de nuestros días.>> (1) Spielberg nunca será un director culto como Scorsese, cuyos conocimientos literarios, musicales y cinéfilos superan los suyos, tampoco elitista (para algunos pedante) ni profundo como pudo serlo Antonioni, que ensayaba sobre el ser humano, sobre su aislamiento, sus miedos y su dificultad comunicativa. Como apunta en su declaración, es un director visual influenciado por la televisión. Narra con las imágenes, que se convierten (como en la época del cine mudo o en el cine de su admirado John Ford ) en principio motor de la narración. Su habilidad visual es indudable —lo mismo que la de Scorsese, Coppola, De Palma o Milius— y cercana a los gustos mayoritarios. No resulta exigente, pues se posiciona a la misma altura de ese público ...

A. I. Inteligencia Artificial (2001)

De ninguna inteligencia se puede prever hacia dónde irá, pero sí se sabe que podrá educarse y desarrollarse, si lo pretende y le ofrecen las vías iniciales para su evolución. También puede manipularse o ser condicionada, adiestrada, pero esto podría resultar intelectual y emocionalmente perjudicial para el individuo pensante en su relación con el yo y con el entorno. Una vez desarrollada, tampoco podemos predecir si el uso de la inteligencia será beneficioso, negativo, activo o vegetativo, pero sí que podrá abrirse paso, pues el ser inteligente tiene la particularidad de plantearse problemas y pensar soluciones, así como se le supone la libertad para elegir cuáles son los medios más adecuados para lograr sus objetivos. Su elección, a priori, depende de su pensamiento que asume libre; aunque en la mayoría de los casos son las perspectivas establecidas las que deciden (incluso las que deciden parte de su pensamiento), así como los intereses y los límites que se impongan (e impongan al in...

West Side Story (2021)

¿A dónde conduce comparar dos versiones cinematográficas de una misma historia que distan en el tiempo sesenta años? ¿Tiene algún sentido, más allá de indicar que las épocas y los cineastas son diferentes? El transcurso de esas seis décadas forma parte de la historia y, por tanto, también de las vivencias de los individuos y de una sociedad en constante transformación. Los cambios están ahí, en la cotidianidad, en la imagen, en el uso del habla, en los tabúes que se borran y otros que permanecen al lado de los nuevos que ocupan las vacantes de los superados. A menudo, los cambios sociales (e incluso los individuales) pasan desapercibidos porque asumen quietud engañosa, como si siempre hubieran estado ahí. Sin posibilidad de volver sobre los pasos dados  —oportunidad que sí se le presenta a Bill Murray en  Groundhog Day ( Harold Ramis , 1993)—  los individuos vivimos atrapados en el tiempo lineal que separa nacimiento y muerte. Y ese es nuestro tiempo, como acertadamente...

Ready Player One (2018)

Hay quien encuentra diversión en mirar una pared en blanco, pues es un muro a pintar, y hay a quien le resulta  imposible encontrar entretenimiento en películas que apenas sufren variaciones respecto a tantas otras historias de personajes y situaciones que parecen cortados por el mismo patrón . Son fruto de una industria que juega sobre seguro, aunque en ocasiones salte la sorpresa y pierda una fortuna. También puede suceder que escape de la norma y nos ofrezca magníficas películas, pero no considero que este sea el caso de Ready Player One (2018), un producto destinado a un amplio sector de consumidores que pueden encontrarlo entretenido. Lo celebro, pero tras la apariencia ¿qué queda? ¿Dos horas de intentar rellenar un vacío con tópicos y efectos especiales? Como cualquiera, me gusta el engaño de la irrealidad o fantasía prometida por el cine, pero no simpatizo con la ausencia que se esconde detrás de artificios, envolturas, superficialidad y moda. ¿Necesitamos  volver una ...

El mundo perdido: Jurassic Park (1997)

Las he visto peores, pero solo recuerdo tres películas en las que abandoné la sala antes de que concluyese la acción. Una de ellas fue El mundo perdido ( The Lost World: Jurassic Park , 1997), la secuela de aquel Parque Jurásico  ( Jurasic Park , 1993) en el que Steven Spielberg  jugaba con dinosaurios digitales con mayor gracia, puesto que, en su segundo encuentro con los saurios, el realizador de Salvar al soldado Ryan ( Saving Private Ryan , 1998) parece cansado de sus juguetes. Aún así, se toma más de dos horas para no decir nada; ni fantasea, ni juega, se limita a repetir situaciones, planos, chistes, frases e introducir guiños cinéfilos. Saluda a los cazadores de  Hatari ( Hatari! ; Howard Hawks , 1962) y, cuando llega a San Diego y yo abandono la sala, a  King Kong ( Merian C. Cooper y Ernest B. Schoedsack , 1933) y Godzilla ( Gojira ; Ishiro Honda , 19...