El moderno Prometeo quiere ser lo que no puede ser (un dios) y su búsqueda deriva en lo que somos: seres a medio camino de ser todo y de no ser nada. Estado intermedio que se ubica en la desorientación de estar perdidos o medio dormidos. Como dio a entender Mary Shelley a través de su criatura, la ciencia sin humanidad es inhumana y un mundo a imagen de esta ausencia conllevaría vivir en un mundo deshumanizado donde el ser humano o viviría atrapado (como pieza del engranaje) o en un constante estado de angustia y de soledad indeseada, de desarraigo y orfandad. Aparte de las veces repetido, no hace falta ser un lince para ver que la sociedad tecnológica funciona a distancia y en la distancia que nos acerca un paso más hacia el aislamiento en el que vive el protagonista de Her (2013). Este encierro se disfraza de comodidad y de bienestar, de valores y modas efímeras, de compras a través del teléfono móvil, hace años empezó con el fijo, la tele tienda y la tele basura, de teletrabajo, d...