Ir al contenido principal

Entradas

Mostrando las entradas etiquetadas como paul thomas anderson

Una batalla tras otra (2025)

Once años atrás, Paul Thomas Anderson se inspiró en Thomas Pynchon para rodar Puro vicio ( Inherent Vice , 2014), un film de detectives que iba más allá de investigaciones y cuestiones policiales; iba pasado de rosca en su atractivo y divertido retrato de la época y de su personaje principal, de quien asumía el colocón sin insistir ni presumir de ir puestísimo, cuya perpetua alucinación funcionaba (para mí) a las mil maravillas. Paul Thomas Anderson supo dar un toque humorístico y gamberro, sin perder clase ni estilo, a su paseo cinematográfico por una soleada california setentera en la que el ritmo de la película caminaba a la par que su protagonista. No diré que dando eses y bandazos entre paredes, porque el detective no estaba borracho, sino perpetuamente fumado, como si quisiera no sentir o no vivir en el mundo que le rodeaba, uno a todas luces cruel e injusto, tal como vendría a ser y hacemos ser el mundo que llamamos real. Mas al tratarse de una película, solo es el reflejo de l...

Puro vicio (2014)

Aunque considero Magnolia (1999), la mejor de las suyas, encuentro en Puro vicio (Inherent Vice, 2014) una de las películas más atractivas, subversivas y divertidas de Paul Thomas Anderson y una de las mejores interpretaciones de Joaquin Phoenix, que se deja patillas a lo “lobezno”, asume estar fumado, también desorientado, y da vida a “Doc” Sportello, un detective hippie, porreta y setentero que investiga la desaparición de su ex, al tiempo que debe lidiar con tipos como el teniente “Bigfoot” (Josh Brolin), el doctor Ruby Blatnoyd (Martin Short), la concejala Penny Kimbal (Reese Whiterspoon) o el escurridizo y susurrante Coy Harlingen (Owen Wilson). Los años setenta del pasado siglo son claves para entender el modelo posterior que se impone; así, como ya había hecho en Boogie Nights (1997) y volvería a hacer en Licorice Pizza (2021), Anderson recrea en la pantalla aquella época de desorientación, de liberación, de encierro, de crisis, de paranoia, de enfrentamientos civiles, de un...

Boogie Nights (1997)

De ambiente setentero y hortera, alucinada, discotequera, ubicada en la “industria” del porno, Boogie Nights (1997) se desmelena y se exhibe cómica y dramática para abordar sus vidas cruzadas con desenfado. Su descaro es, sin duda, uno de los grandes aciertos. Descarados son tanto los personajes como el empleo que Paul Thomas Anderson hace de su cámara, incansable en su búsqueda y en el seguimiento de los hombres y mujeres que protagonizan esta comedia-drama, chispeante, por momentos desquiciada como el ambiente que muestra y la sociedad que señala, que lo sitúa entre los grandes valores del cine de finales del siglo XX, posición que, por entonces de veintisiete años y con Sidney (Hard Eight, Sidney, 1995) en su haber fílmico, Paul Thomas Anderson amplía en Magnolia (1999) para entrar en el XXI como uno de los grandes cineastas estadounidenses de la nueva centuria, ya hoy veinteañera. A Anderson le gusta el plano secuencia, se marca uno al inicio del film, en la disco de Maurice (Lu...

Magnolia (1999)

La idea de estar conectados no es nueva, más bien surge en el origen social de las primeras comunidades. En cine, esa conexión asoma no en pocas películas, siendo, en muchas ocasiones, un objeto el que establece el nexo entre personajes que quizá nunca lleguen a encontrarse o a conocerse: un rifle en Winchester 73 ( Anthony Mann , 1950), unos pendientes en Madame de…  (Max Ophüls, 1953) o un billete falso en El dinero (L’argent, Robert Bresson , 1983), por citar tres ejemplos al que añadiré un cuarto: la televisión en Magnolia (1999), símbolo de la soledad y el aislamiento humano en la era de la inmediatez, la publicidad y el espectáculo. ¿Cuántos solitarios conectados y distanciados por un mismo instante televisivo? Tras el éxito de Boogie Nights (1997), Sydney (Hard Eight, 1995), su primer largometraje, había pasado desapercibida para el gran público, Paul Thomas Anderson estrenó Magnolia , que fue la película que lo confirmaba como uno de los mejores cineastas estadounidens...

Licorice Pizza (2021)

Imagino a dos o más viejos colegas reunidos después de largo tiempo sin verse, quizá desde su juventud común. Se saludan efusivamente, se reconocen, se ilusionan por reencontrarse, a pesar de que poco antes uno o todos ellos hubieran tenido que superar la pereza que les sujeta a sus monótonas cotidianidades. Allí, cara a cara, sus rostros iluminan alegria, la de volver a verse. Piden unos vinos, cervezas, cafés o lo que fuera que quisieran tomar, y rompen su inseguridad inicial rememorando experiencias y vivencias comunes que, en ese instante, comprenden excepcionales, aunque en aquel entonces no se lo planteaban. Formaban parte de su realidad juvenil y del nudo vital que, sin ser conscientes, se estaba tejiendo en sus mentes. Pues, en cierto modo, eso es Licorice Pizza (2021), una sucesión de anécdotas que van dibujando una época juvenil y jovial que gira en torno a la relación de Gary (Cooper Hoffman) y Alana (Alana Haim). La narración propuesta por Paul Thomas Anderson no se desarr...

Pozos de ambición (2007)

Vaya por delante, por medio y por final, que el arranque de Pozos de ambición (There Will Be Blood, 2007), adaptación cinematográfica de la novela de Upton Sinclair “Petróleo” (1927), es de lo mejor que dio el cine de Hollywood en la década de 2000. Su inicio es una minuciosa lección de aislamiento humano y de cine sonoro mudo. Son catorce minutos sin voces, de adaptación y de lucha en el medio natural y rocoso que Daniel Plainview (Daniel Day Lewis) trabaja en soledad, que deben más a 2001, una odisea del espacio (2001: A Space Odyssey, Stanley Kubrick, 1968) —el solitario minero domina su entorno y se transforma en ambicioso empresario— que a Gigante (Giant, George Stevens, 1957), de la que no “bebe” más que el petróleo, excusa narrativa de ambas, que también enlaza el film de Paul Thomas Anderson con Louisiana Story (Robert J. Flaherty, 1948), otra gran película, entre la ficción y el documental, sobre la extracción del oro negro. Es apenas un cuarto de hora, el director de Boog...