Los protagonistas de Un profeta ( Un phrophéte , Jacques Audiard , 2009) y de Convicto ( Starred Up , 2013) tienen en común que son adolescentes encerrados en prisiones para adultos, sin embargo, el reo del film de David Mackenzie , Eric Love ( Jack O'Connell ), no estudia el comportamiento de los presos para progresar dentro del correccional. Donde Malik agachaba la cabeza, observaba, descubría y aprendía, Love se enfrenta a todos, como si con ello liberase su rabia, su instinto de supervivencia, y al tiempo desafiase al sistema que lo ha llevado hasta ese lugar donde se muestra desconfiado, violento y solitario, de modo que sus relaciones con el entorno se minimizan al máximo. Siempre solo, siempre en lucha con sus compañeros, con los celadores o enfrentado a su padre ( Ben Mendelsohn ), con quien apenas mantiene relación y quien también cumple condena en el mismo correccional. Pero la mera paternidad física no concede ser un buen padre. Hay progenitores como Neville Love que ...