Indiferente a la opinión de las voces y de las masas del sonoro, me digo que algo perdió el cine con el abuso del diálogo, pero los cineastas que crecieron en el silente no se perdieron entre palabras vacías y rellenos orales cuando se vieron empujados al hablado. Ejemplos hay tantos y en tantos lugares, que no son muchos, pero sí los suficientes para que cualquier voz curiosa, que proteste ante lo dicho, solo tenga que buscar en la mayor parte de las cinematografías punteras del primer cuarto y un par de años más del siglo XX para darse cuenta de que los más grandes de esta historia llamada cine empezaron entonces, en el silente, o fueron los que, debutando en el sonoro, tomaron como referencia a los Griffith, Ford, Vidor, Clair, Murnau, Keaton, Lang, Buñuel, Hitchcock, Lubitsch, Eisenstein, Ozu, Sjöström, Renoir… No creo que haga falta continuar numerando, sé que me pongo pesado, pero me pone a “match 2” ver cómo la lista va aumentando con la de nombres que va acumulando. Esto no qui...