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Mostrando las entradas etiquetadas como william cameron menzies

El diablo burlado (1941)

La importancia de llamarse William Cameron y lo fácil que luce ser Charles Por Antonio Pardines La importancia del decorador William Cameron Menzies queda reflejada en los títulos de crédito de El diablo burlado ( The Devil and Miss Jones , 1941), en un fotograma solo para su nombre y su labor, algo inusual por entonces para los decoradores o diseñadores de producción  —cabe señalar que Menzies fue un pionero en el diseño y que había hecho y volvería a hacer sus pinitos en la dirección de películas como La vida futura ( Things to Come , 1936) o, sin acreditar su aportación en el campo de la dirección, en El ladrón de Bagdad ( The Thief of Bagdad , Ludwig Berger, Michael Powell y Tim Whelan, 1940)— . Ese privilegio no se le concede a Van Nest Polglase y Albert D’Agostino, dos hombres del estudio y los otros decoradores —directores artísticos— que participan en esta producción RKO dirigida por Sam Wood, escrita por Norman Krasna —uno de los guionistas de comedia más prestigio...

La vuelta al mundo en 80 días (1956)

El cine siempre necesitaba espectáculo, más si cabe cuando entra en crisis. Entonces necesita atraer al público para sobrevivir y continuar su desarrollo. ¿Cómo? Como habían hecho Guy y Méliès al principio del invento. Se intenta crear fantasía y diversión. En la década de 1950, Hollywood sufrió una de sus crisis más pronunciadas, al tener que competir con la televisión y situarse en un nuevo contexto que le exigía adaptarse al nuevo modo de distribución cinematográfica. Pero lo primordial seguía siendo lo de siempre: atraer al público, que empezaba a vaciarse de las salas. Así que tenía que ofrecer más entretenimiento, más espectáculo, más aventura, más estrellas, más madera. Y para aventura y entretenimiento, aunque su narrativa tendiese a didáctica, hubo quienes como Méliès, medio siglo antes, encontraron en Julio Verne una fuente de inspiración. A partir de sus historias, crearon espectáculo cinematográfico. Walt Disney lo produjo con éxito en 20.000 leguas de viaje submarino (20,...

La frágil voluntad (1927)

El titulo original Sadie Thompson no engañó a los mandamases de Hollywood, como demuestra que enviasen por escrito su disconformidad cuando conocieron la intención de Gloria Swanson de trasladar a la gran pantalla  Lluvia , obra teatral de  John Colton y Clamence Randoph  —en 1932, Lewis Milestone  filmaría su versión de la misma—, que a su vez adaptaba el relato La frágil voluntad , de William Somerset Maugham . El rechazo a adaptar ambas obras obedecía al acuerdo de autocensura entre los magnates de los grandes estudios cinematográficos, quienes habían acordado poner en marcha, junto a la oficina del antiguo líder republicano William Hays, desde 1922 presidente de la MPAA (Asociación de Productores y Distribuidores), un conjunto de normas todavía no escritas que a la postre sería el origen del Motion Picture Production Code; dicho de otro modo, el código que oficialmente controló la moral cinematográfica de Hollywood desde 1934 hasta su desaparición en 1967, par...

Cabalgata (1933)

Basado en la obra de Noel Coward , Cabalgata ( Cavalcade , 1933) fue la gran triunfadora de los Oscar de 1933, pero eso ni dice ni desdice a su favor o en su contra. Son las imágenes de cualquier película las que desvelan sus aciertos y también las que destapan sus defectos. Y el film de Frank Lloyd no escapa a esta doble afirmación. Solo hay que verla para darse cuenta de que su mirada y sus formas son conservadoras, como conservadora lo fue la época victoriana en la que se inicia. Cabalgata es conservadora en su mensaje, en sus imágenes y en la imposibilidad de Frank Lloyd a la hora de superar la excesiva teatralidad de las situaciones que expone y de sus personajes, que arrastran su artificialidad a lo largo de los distintos momentos que suman aburrimiento y dan forma al total de un film desapasionado, sin vida cuando pretende hablar o imitar a la vida. Lloyd va pasando por distintas etapas del siglo XX, desde la guerra Bóer (en Sudáfrica) y la muerte de la reina Victoria hasta...

El reinado del terror (1949)

Toda revolución genera un espejismo de cambio, ¿o es el espejismo de cambio, fruto de la ilusión teórica, el que empuja el giro? Algunos incluso muestran imágenes de libertad, igualdad y fraternidad, como sucedió en la Revolución Francesa, pero el devenir histórico, de exclusiva humana, se encarga de delimitar su radio de acción y de limitar el significado de los abstractos, que sitúa en un plano que no es el ideal que los origina, sino el mundo físico donde los ideales carecen de lugar concreto. Ese mismo espejismo genera el caos que trae consigo la sensación de que el orden (opresor) ha sido destruido, aunque solo lo altera en su forma y, tras el temporal caótico, el orden volverá a imperar con otro cuerpo, quizá con algún cambio que apenas trastocará la cotidianidad de las masas que durante la revolución y el instante que la sigue sirven de arma a cabecillas como Robespierre. Este personaje histórico, interpretado por Richard Basehart , es el antagonista de El reinado del terror ( ...

Sinfonía de la vida (1940)

En momentos puntuales de las películas que protagonizaba junto a sus hermanos,  Groucho Marx  abandonaba su papel en la trama, miraba al objetivo y hablaba a la cámara, es decir, nos hablaba a nosotros para hacernos partícipes de sus ingeniosas ocurrencias. La primera vez que empleó este recurso teatral en el cine, llamó la atención, pues no era corriente que un personaje de la pantalla se dirigiera al público de la sala donde se proyectaba la película para verbalizar y compartir alguno de sus alocados pensamientos. En el silente, esto era imposible por razones evidentes y durante los primeros años del sonoro, muy pocos tendrían en mente la posibilidad de romper la distancia entre ficción cinematográfica y la realidad de quien la observaba. Pero si en Groucho era rasgo y capricho de su ingenio y de su formación cómica en los espectáculos de variedades, acercarse al público de forma directa se convirtió en recurso narrativo fundamental de  Sinfonía de la vida ( Our Town ...

Por quién doblan las campanas (1942)

Si no lo expresase la leyenda, y aún así, haría falta mucha imaginación para ubicar Por quién doblan las campanas  ( For Whom The Bells Tolls , 1943 )  en la guerra civil española. La ubicamos porque así nos lo dice el film y porque la famosa novela de que  Ernest Hemingway , publicada en 1940, sitúa a su héroe en España y lo convierte en brigadista que lucha contra el ejército “nacional”. Pero se trata de una novela que se aleja de la realidad. Bien es cierto que todas las novelas se alejan para crear un espacio propio, novelístico, pero el caso es que Hemingway creó uno al estilo Hollywood. Finalizada la española, otra guerra, una a escala mundial, tomaba el relevo para continuar enfrentando a ideologías que venían peleando desde años atrás. Por aquel entonces, nadie sabía cuál iba a ser el resultado de un conflicto internacional que, desde los estudios de Hollywood, se mostró en producciones de cine bélico y de propaganda que pretendían animar, advertir y posicionar ...

El orgullo de los Yankis (1942)

Las biografías cinematográficas tienden a idealizar personajes, a sintetizar y a alterar hechos con el fin de servir a los intereses económicos, ideológicos y artísticos de quienes las llevan a cabo conscientes del imperativo de ajustar las vidas de los retratados a metrajes que apenas alcanzan las de horas de duración. En el caso de El orgullo de los Yankis  ( The Pride of The Yankees ) los aspectos político-sociales de la época tuvieron suma importancia a la hora de conferir al Lou Gehrig interpretado por Gary Cooper  la imagen modélica que admirar e imitar. Esta circunstancia encuentra su explicación en la situación por la que atravesaba el país tras el bombardeo japonés a Pearl Harbor en diciembre de 1941 y en la predilección de Hollywood (y de la sociedad estadounidense) por los individuos hechos a sí mismos, como sería el caso de este jugador fallecido un año antes del estreno de la película en la que se narra su vida. Por aquel entonces la moral de los ciudadanos norte...

El ladrón de Bagdad (1924)

Los inicios de Raoul Walsh en el cine estuvieron ligados al director  David Wark Griffith , de quien aprendió técnicas de montaje y de movimiento de cámara; también hay quien afirma que Griffith le encargó hacia 1914 la realización del que sería su primer largometraje. Diez años después, asentado en el Hollywood de los pioneros,  Walsh dirigió  El ladrón de Bagdad ( The Thief of Bagdad , 1924), película protagonizada, producida y coescrita por Douglas Fairnbanks , quien por aquel entonces era una de las grandes estrellas de la pantalla y el rostro indiscutible del aventurero, gracias a películas como La marca del zorro ( Fred Niblo , 1920), Los tres mosqueteros ( Fred Niblo , 1921) o Robin de los bosques ( Allan Dwan , 1922). Consciente de lo que público esperaba de sus personajes, Fairbanks  se decantaba por participar en producciones repletas de acción en las que daba rienda suelta a su agilidad y a su carisma, algo que sin duda se descubre en  El ladró...

Invasores de Marte (1953)

Reconocido por sus labores de director artístico,  William Cameron Menzies también tuvo sus momentos destacados como realizador, sobre todo dentro de la ciencia ficción cinematográfica, a la que aportó la indispensable utopía científica  La vida futura (Things to Come) . Además, en la década de 1950, rodó otras dos películas inscritas en el género:  El laberinto (The Maze)  e  Invasores de Marte (Invaders from Mars) , esta última un perfecto ejemplo de la paranoia que dominaba a parte de la sociedad estadounidense por aquellos primeros años de miedo a una posible invasión comunista (interna o externa), que el cine disfrazó de invasiones extraterrestres; a menudo marcianos de dudosas intenciones que se colaban en el planeta como parte de un plan para acabar con el modo de vida americano, e instaurar el suyo propio, algo que en  Invasores de Marte  se confirma desde el inicio, cuando el pequeño David ( Jimmy Hunt ) avista el platillo volante que desa...

La vida futura (1936)

Al escritor británico  Herbert George Wells se le considera uno de los padres de la ciencia-ficción, y como tal, muchos fueron y son los guiones cinematográficos que adaptan o se inspiran en sus obras ( La maquina del tiempo , La isla del doctor Moreau , El hombre invisible o La guerra de los mundos ). El caso de  La vida futura ( Things to Come , 1936)  resulta un tanto especial dentro del numeroso conjunto de producciones que encuentran su origen en la capacidad inventiva de este socialista utópico, ya que él mismo asumió la tarea de adaptar su novela,  La forma de lo que vendrá (The Shape of Things to Come) , publicada en 1933, en la que se adelantó a hechos acontecidos durante la Segunda Guerra Mundial, cuando los bombardeos nocturnos a núcleos urbanos formaban parte de la cotidianidad de la contienda. De modo que la importancia de H. G. Wells en el film se hace más notoria si cabe, y por eso no resulta extraño que sea su nombre el que abra esta destacada...

Lo que el viento se llevó (1939)

En la década de 1930, la MGM contaba entre sus ejecutivos con dos productores de gran talento y visión cinematográfica, Irving Thalberg y David O. Selznick , que intervenían en las películas que producían para poner su impronta. Pero, mientras el primero nunca aparecía acreditado en los títulos que producía, el segundo buscaba el reconocimiento y la independencia, lo que le llevó a crear su propia productora. Con la Selznick International Pictures en marcha, el ejecutivo empezó a barajar proyectos, entre los que se contaba este colosal ejemplo de película hecha por y al gusto de su productor. Ni de su director acreditado ( Victor Fleming ) ni de los no acreditados ( George Cukor , William A. Wellman o Sam Wood , entre otros), menos aún de sus guionistas,  Lo que el viento se llevó ( Gone with the Wind , 1939) es, en lo mejor y en lo peor, obra de Selznick , que encontró en este melodrama, ambientado durante la guerra de la secesión, su vellocino dorado, el que en ese instante ...