El acuerdo de Múnich, en el que no se contó con una de las partes interesadas, Checoslovaquia, condenó definitivamente a Europa a caer en manos de los regímenes totalitarios. El acuerdo alcanzado por Daladier, Mussolini, Chamberlain, ante las amenazada de Hitler, puso de manifiesto, más si cabe, la política de adulación y bajada de pantalones del británico y sus conservadores. Y aunque presumiese de haberla obtenido, no hubo paz, solo una nueva concesión de una larga serie de ellas. La situación estaba clara para cualquier mirada mínimamente analítica y objetiva; incluso un conservador y anticomunista como Churchill lo veía venir y lo alertaba. Años después escribiría sobre aquel momento y también apuntaría que <<Se han escrito muchos relatos de aquella memorable entrevista. No puedo hacer más que acentuar algunas características de lo ocurrido. No se invitó a Rusia. No se autorizó a los checos a participar en las reuniones. El gobierno checo fue escuetamente informado, en l...