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Mostrando las entradas etiquetadas como infancia

Crónica de un niño solo (1965)

El primer largometraje de Leonardo Favio, se lo dedicó a su “maestro” Leopoldo Torre-Nilsson, quien le había dirigido en El secuestrador (1958), Fin de fiesta (1960) o La mano en la trampa (1961), llevaba a otro nivel la figura infantil solitaria. En cierta medida, la de ser un marginal, era similar a la ya expuesta en su cortometraje El amigo (1960), pero Potín (Diego Puente), el protagonista de Crónica de un niño solo (1965), carece de la opción de soñar para escapar del entorno. La suya ha de ser una huida real, en el mundo físico, de la celda del centro donde le han encerrado. Su fuga del colegio, orfanato-reformatorio, y su posterior deambular, así como su encierro previo entre los muros del centro, son detallados con precisión, sin alardes, haciendo gala de un <<ascetismo cruel>> e influenciada por el Bresson de Un condenado a muerte se ha escapado (Un condamné à mort s’est échappé, 1956) y Pickpocket (1959). En un primer momento Favio, quien también fue coguio...

El amigo (1960)

El segundo cortometraje del popular actor y cantante argentino Leonardo Favio anuncia lo que se verá cinco años después en su primer largometraje, Crónica de un niño solo (1965), pero, además, en El amigo (1960) ya establece su compromiso, sus intereses y su discurso. Decide que tipo de cine será el suyo y se posiciona al lado del niño protagonista. Muestra su deseo, su soledad, su experiencia vital trabajando de limpiabotas a la entrada de una feria, pero también nos introduce en sus sueños; los de un pequeño que fantasea tener un amigo, pues ¿qué mayor tesoro en la infancia que la amistad? Esa complicidad en el juego y en la propia fantasía, común a la inocencia del niño protagonista que, a lo largo de los diez minutos de metraje, escapa de su suerte, la que le ha llevado al lado menos luminoso. La desigualdad social se observa en un espacio lúdico, en los dos niños, imágenes en apariencia opuestas, pero intercambiables o, dicho de otro modo, la imagen de la infancia. Uno, llega acom...

Oliver (1968)

Salvo personajes y situaciones, poco más hay de Charles Dickens en la adaptación musical de Oliver Twist realizada por Carol Reed . Y no lo hay porque el cineasta no adapta directamente la novela, sino que adapta el libreto musical de Lionel Bart . De tal manera, las calles de Londres se transforman en otro Londres y los personajes se distancian del drama londinense decimonónico para ubicarse en su fantasía. Dudo que cualquier adaptación musical pudiese ser de otro modo; me refiero a que no perdiese la esencia del autor de Historia de dos ciudades , pues el género musical tiende a frivolizar e infantilizar y a dar prioridad al espectáculo, a los números musicales y las canciones. Quizá por tales motivos, este género cinematográfico arraigó con mayor fuerza en el país donde surgió, Estados Unidos, pero esto no quiere decir que no haya habido intentos en otros lugares. Uno de ellos es la británica Oliver ( Oliver! , 1968), que parte del drama del pequeño huérfano que da título a la pe...

El violín y la apisonadora (1960)

Los trabajos de final de carrera suelen apuntar hacia donde van los intereses de los cineastas, pero solo son un primer paso en su evolución artística y profesional, que suelen estar condicionados ya no por la inexperiencia, sino por la finalidad a la que obedece el propio trabajo. En el caso de Andrei Tarkovski , El violín y la apisonadora ( Katok i skripka , 1960), su cortometraje de graduación en el VGIK, escrito junto a Andrei Konchalovsky y bajo la supervisión del profesor y también cineasta  Mikhail Romm , no sería la prueba que a él le permitiría autoevaluar sus posibilidades de hacer cine. Esta llegaría en su primer largometraje; y aún así, un artista como Tarkovski viviría en una constante evaluación de sí mismo y de su arte cinematográfico. De cualquier manera, su película de fin de carrera apunta momentos entrañables y una intención poética clara, pues, desde la cuna, la poesía es el medio expresivo más cercano al cineasta —cuyo padre era el poeta Arseni Tarkovski — y...

El ídolo caído (1948)

Hay cineastas a quienes acabamos conociendo sobre todo por una película, aquella que, siendo o sin ser la mejor, puede llegar a eclipsar la totalidad de su obra. Este brillo que ensombrece no es exclusivo del cine, también es aplicable a novelistas y a otras personalidades artísticas cuyas creaciones abarcan mucho y más, pero que la mitificación y la popularidad de uno de sus títulos convierten al resto del conjunto en víctimas del ostracismo popular. Por fortuna para sus historias y posibles lectores, esto no sucede con la narrativa de  Graham Greene ; al menos hasta ahora. No obstante, cuando se habla de sus trabajos para el cine, inmediatamente, El tercer hombre ( The Third Man , 1949) saca pecho y exclama "¡aquí estoy yo!", aunque haya más aportes y, quizá, alguno incluso mejor. En la misma ignorancia, aunque en menor medida, esta circunstancia —la de ser recordado ent...

Los niños nos miran (1943)

La comedia Daré un millón ( Darò un milione , Mario Camerini , 1935) deparó entre otras circunstancias el primer encuentro entre dos espíritus afines, complementarios y rebosantes de la humanidad que iría asomando en sus películas comunes. Pero el afianzamiento de la relación profesional de  Vittorio De Sica y Cesare Zavattini  se produjo en Los niños nos miran ( I bambini ci guardano , 1943). Por lo que podríamos decir que, dejando en un aparte intentos previos que no vieron luz, este fue el inició visible de su colaboración, una de las más destacadas de la historia del cine. Pero más que un punto de arranque, Los niños nos miran  es un espléndido drama en el que ya encontramos aspectos que De Sica y Zavattini desarrollarían en posteriores proyectos en común. Me refiero al protagonismo infantil, el de la inocencia amenazada de los limpiabotas, de Bruno o de Totó, y a la doble mirada propuesta por la pareja: la que corresponde a sus personajes —desde la cual descubre...

Mandy (1952)

De las tres películas que Alexander Mackendrick realizó sobre la infancia,  Mandy  (1952) no presenta como protagonista a una víctima inocente que evoluciona hasta convertirse en manipuladora consciente de su entorno, ya que Mandy ( Mandy Miller ) vive rodeada de silencio y sin interactuar con el medio externo, condicionante de pensamientos y actos. Este alejamiento del entorno, consecuencia de su sordera de nacimiento y de la excesiva protección materna y paterna, la aleja de la forzosa transformación de los pequeños protagonistas de Viento en las velas y Sammy, huida hacia el sur , quienes, debido a las circunstancias que viven, pierden su inocencia inicial para defenderse en el mundo adulto al que acceden accidentalmente. Esta diferencia no impide que el personaje infantil del único melodrama de Mackendrick  sea el detonante del comportamiento de la madre  ( Phyllis Calvert )  y del padre  ( Terence Morgan ) , desbordados ante la ausencia auditiva qu...

Sammy, huida hacia el sur (1963)

De las nueve películas acreditadas de  Alexander Mackendrick ,  la tercera parte encontró en la infancia su eje argumental, pero cualquiera de los tres títulos dedicados a la niñez presenta el universo infantil desde una perspectiva adulta y sincera, ajena a la sensiblería forzada que predomina en un buen número de films con niña o niño asumiendo el papel principal. En el caso de  Sammy, huida hacia el sur  ( Sammy Going South , 1963) dicha perspectiva  muestra la transformación de su pequeño protagonista, a partir de las terribles circunstancias narradas al inicio del film. Como consecuencia, más allá de la apariencia aventurera,  Mackendrick  realizó en su séptimo largometraje una certera reflexión sobre la soledad, la supervivencia y la pérdida de inocencia de ese imberbe que, obligado por la necesidad, emplea la mentira o la traición para no perecer en el mundo adulto, en ocasiones cruel, al que accede en contra de su voluntad. Su plácida existenci...

La infancia de Iván (1962)

Eduard Abalov  fue el primer encargado del rodaje de La infancia de Iván ( Ivanovo detstvo , 1962), pero el resultado no gustó a los responsables de Mosfilm , la productora estatal que controlaba las películas que se realizaban en la extinta Unión Soviética, y el proyecto llegó a manos de Andrei Tarkovski , por aquel entonces un joven que acababa de presentar su film de graduación en la escuela de cine. Tarkovski  aceptó el reto, pero lo hizo suyo, enfocando la adaptación de la novela de Vladimir Bogomolov desde una perspectiva personal que ya apuntaba hacia el estilo reconocible de su posterior obra fílmica, en la que abunda la poesía visual que en su ópera prima se desarrolla desde el silencio, la presencia del agua (el río o el mar) y los paisajes desolados que envuelven la tragedia que afecta al niño que da título a la película, pero también a los soldados que le han acogido como si se tratase de un hijo, ya que Iván ( Nikolai Burlyayev ) no tiene más familia que ...

El chico (1921)

En el cine de  Charles Chaplin , sueños y comida, su ausencia o su escasa presencia, son constantes y apuntan a que la falta de alimento aviva el soñar despierto, incluso en situaciones donde supuestamente la miseria no juega a favor de los sueños; sin embargo los fomenta, pues resultan ideales para escapar brevemente de la realidad hiriente en la que también se descubren belleza y humanidad. Chaplin lo comprendía, lo había vivido y, quizá consciente o inconsciente, quiso mostrarlo a través de sus películas. Formaba parte de su imaginario, como lo formaban el amor y la supervivencia, la presencia de la crueldad y la falta de caridad. En definitiva, su mundo y su poesía no distaban de la realidad en la que conviven lo positivo y lo negativo, lo cómico y lo trágico, el <<una sonrisa, quizá una lágrima>> chaplinescas ofrecidas en  El chico ( The Kid , 1921). Cuando se decidió a realizar su primer largome...

Viento en las velas (1965)

Las producciones con protagonismo infantil no siempre se destinan al consumo del público más joven. En algunos casos, entre los que destaca por méritos propios  Viento en las velas ( A High Wind in Jamaica ) , la presencia de los más pequeños permite el acceso a la infancia, en su interacción con el mundo adulto, desde una perspectiva madura, exenta de sensiblerías forzadas, que prioriza el comportamiento de quienes apenas comprenden cuanto observan, por lo que actúan sin pensar en las consecuencias de sus actos. En este caso se encuentran los siete niños y niñas de esta gran aportación de  Alexander Mackendrick  a las aventuras marinas, que toma como base argumental la no menos valiosa novela de Richard Hughes   Huracán en Jamaica ( A High Wind in Jamaica , 1929), pero donde el escritor interiorizó el pensamiento y las emociones de Emily ( Deborah Baxter ), la niña protagonista, el cineasta se decantó por exteriorizarlos en su relación con los persona...

El limpiabotas (1946)

A pesar de inscribirse dentro del neorrealismo e iniciarse mostrando la miseria real que dominaba en las calles de Roma tras el fin de la Segunda Guerra Mundial, El limpiabotas ( Sciuscià ) no tarda en apartarse de dicha realidad para seguir las penalidades que sufren Pasquale ( Franco Interlenghi ) y Giuseppe ( Rinaldo Smordoni ) en un correccional donde la ilusión y la amistad que les había unido hasta entonces se desvanecen como consecuencia de la crudeza que les rodea y que les golpea. Antes de entrar en el penal, Pasquale y Giuseppe sobreviven recorriendo la ciudad en busca de clientes a quienes limpiar el calzado, un oficio que comparten con otros niños y que apenas les reporte beneficio, por eso no dudan a la hora de aceptar la propuesta de Attilo, el hermano de Giuseppe, para realizar un trabajo que, sin saberlo, forma parte de la estafa que les conduce a presidio. Cuando son arrestados por la policía, los muchachos saben que no deben delatar a esos adult...

Ladrón de bicicletas (1948)

Fruto de la colaboración entre  Cesare Zavattini  y  Vittorio De Sica ,  Ladrón de bicicletas ( Ladri di biciclette , 1948) es una de las grandes referencias del noerrealismo italiano. Desde su inicio, guionista y director apostaron por una narración ajena a florituras en la que prima la sinceridad y la realidad. Para ello también contaron con la colaboración en el guion de Suso Cecchi D'Amico y con actores no profesionales como Lamberto Maggionari , que dio vida a Antonio, un hombre necesitado de un trabajo que le permita mantener a su familia. Por fortuna, después de largo tiempo aguardando, por fin lo encuentra, aunque con la condición de que debe tener una bicicleta de su propiedad para realizar los repartos. El vehículo es fundamental para conseguir el empleo, ya que necesita ir de aquí para allá pegando carteles por toda la ciudad. La ilusión y la esperanza que significan los honorarios animan a María ( Lianella Carell ), su mujer, a empeñar las sábanas ...