Mirar atrás no tiene que ser un ejercicio de nostalgia, puede ser una búsqueda de modernidad, un homenaje o una variedad de todo ello. Las mejores obras del cine mudo permanecen modernas, es decir, se disfrutan hoy igual que ayer. Así que buscar inspiración en ese cine no debería desconsiderarse, sino tenerlo en cuenta como una posibilidad. En esto es de agradecer que Michel Hazanavicius se alejase de las fórmulas habituales y repetitivas para enfocar una película como The Artist (2011) decantándose por un “regreso” a los orígenes del cine y, desde ahí, exponer la experiencia vital de George Valentine ( Jean Dujardin ). El personaje asoma cual un Douglas Fairbanks abonado al éxito y acosado por una multitud de admiradores que adoran sus películas, fantasías que cobran forma a través de la imagen, el montaje, la representación y el ingenio de sus responsables. Parece que la vida le sonríe, como lo hace esa joven a quien conoce accidentalm...