Si pienso en películas que acortan las distancias étnicas o ideológicas hasta hacerlas desaparecer, en su historia de aprendizaje, acercamiento o hermanamiento entre supuestos enemigos irreconciliables, Mandarinas ( Mandariinid , 2013) no me cuenta nada nuevo, pero lo que expone lo muestra sin engaños, sin el fraude que sería ocultar su postura, lo cual no pretende en ningún momento. Zaza Urushadze lo tiene claro, su mirada al pasado, al sinsentido que nunca ha dejado de extenderse en el tiempo humano, será sincera y humana, alejada de artificios y de sensiblería barata, lejos del cine al que Ivo ( Lambit Ulfsak ), Margus ( Elmo Nüganen ) y el doctor ( Raivo Trass ) aluden cuando se extrañan ante el hecho de que la furgoneta que han despeñado por el barranco no estalle. <<En el cine estallan>>, comenta uno de ellos. <<El cine es un fraude>>, concluye Ivo. S...